India Arana, hija de los actores Facundo Arana y María Susini, decidió comenzar una nueva etapa lejos de Argentina. A los 18 años, después de terminar el colegio secundario, se instaló en Bélgica para vivir una experiencia marcada por la independencia, el trabajo y el contacto con la naturaleza.
La joven eligió Europa como escenario para este nuevo capítulo de su vida. Allí comenzó a construir una rutina propia, alejada de la exposición mediática que acompaña a su familia y rodeada de nuevas experiencias que forman parte de su proceso de crecimiento personal.
India actualmente divide sus días entre Lovaina y Brujas, dos ciudades belgas reconocidas por sus centros históricos y sus paisajes. En sus recorridos disfruta de caminar por las calles de ambas localidades, conocer distintos espacios y adaptarse a la vida cotidiana en un país diferente.
Su rutina también incluye responsabilidades laborales y momentos de descanso al aire libre. La joven mantiene además un vínculo cercano con la naturaleza, una faceta que siempre estuvo presente en su vida y que ahora puede explorar en los paisajes rurales de Bélgica.
La decisión de mudarse a Europa contó con el respaldo de sus padres. El actor contó cómo reaccionó junto a Susini cuando India les comunicó que quería irse: “Cuando un hijo te dice que se va, lo primero es mirarse con la madre y comprender que es la aventura de su vida”.
Para Arana, acompañar a su hija también implica permitirle atravesar sus propias experiencias y aprender de ellas. En ese sentido, utilizó una particular metáfora para describir el proceso: India está aprendiendo a “leer el mar y a surfear sus propias olas”.
Una de las características de esta nueva etapa es el equilibrio entre la vida urbana y los espacios naturales. India recorre ciudades históricas como Lovaina y Brujas, donde combina sus actividades cotidianas con paseos y momentos de desconexión.
Su estilo también acompaña esta nueva rutina: suele optar por prendas urbanas y prácticas, como jeans y chaquetas de cuero, ideales para recorrer las calles de las ciudades belgas.
Al mismo tiempo, encuentra en el campo un espacio para conectarse con los animales y el verde. Así, su vida en Bélgica combina la independencia propia de esta etapa con algunas de las actividades y paisajes que forman parte de sus intereses.