Memphis la Blusera: la revancha en Montevideo, un sueño cumplido con B.B. King y la historia de su primer éxito

El grupo detrás de clásicos como "Moscato, pizza y fainá", "La bifurcada" y "La flor más bella" volverá a Montevideo luego de agotar show en Punta. En la previa, Daniel “Ruso” Beiserman habló con El País.

Memphis la Blusera.
Memphis la Blusera.
Foto: Difusión.

En enero agotaron su presentación en Pueblo Narakan, en Punta del Este, y ahora vuelven a Montevideo por la revancha. Memphis la Blusera, un clásico del blues argentino, llegará el jueves 12 a la Sala del Museo para saldar la fecha que había quedado trunca en setiembre y que debió reprogramarse “por motivos de fuerza mayor”.

Días antes de aquel concierto que no fue, El País había dialogado con Daniel “Ruso” Beiserman, bajista y uno de los custodios del legado del grupo que tuvo a Adrián Otero como líder hasta 2008. El cantante falleció en 2012 y ese mismo año Memphis retomó la actividad con Martín Luka al frente, quien le imprime su impronta a un cancionero que incluye clásicos como “Moscato, pizza y fainá”, “La bifurcada” y “La flor más bella”.

“Cada vez que subimos al escenario tocamos cada canción como si fuera la primera vez”, aseguró Beiserman en aquella charla telefónica. “Disfrutamos mucho y ver que la gente también disfruta es un placer para nosotros”.

La vuelta a Montevideo los encuentra en un momento afilado: en noviembre grabaron un disco en vivo durante sus presentaciones en Chile. Será su primer lanzamiento desde Siempre (2014), el álbum que marcó el debut discográfico con Luka al frente. Las entradas se venden en RedTickets a 1.600 pesos.

Durante su diálogo con El País, Beiserman también se detuvo en su vínculo con el blues, el género que terminó de definir su camino. “Yo era rockero cuando empecé con la música, hasta que descubrí el blues a los 22 años”, recordó. Escuchar por primera vez a leyendas como B.B. King, Muddy Waters y Memphis Slim modificó su rumbo.

“Lo que me gustó del blues es que es una música muy visceral y muy leal”, aseguró. “Las bandas están integradas por instrumentos reales, sin aparatos raros, y tienen mucha improvisación, que hace que cada solo sea único”.

A mediados de los setenta, cuando descubrió el género, los sellos casi no editaban blues en la región y cada disco se volvía objeto de culto. “Entre músicos hacíamos juntadas para escucharlos o nos los prestábamos”. La otra opción era encargar un vinilo en El Agujerito, la disquería porteña convertida en epicentro contracultural.

Todavía recuerda el primer vinilo de blues que encargó: The Best of Freddie King, una recopilación del guitarrista que hizo de la voz áspera y de la entrega absoluta su marca. La tapa lo resume: rostro sudoroso, ojos cerrados, la mueca de quien entra en trance en pleno solo. “Fue un disfrute desde que abrí el celofán: era como comprarme un auto cero kilómetro; hasta el olor era distinto... era fragancia USA”, bromeó.

Pero el disco que más lo marcó fue Live at the Regal, grabado por B.B. King en Chicago en 1964. “Cuando lo escuché, dije: ‘yo quiero esto’”. Con el power trío Manal como referencia local, encontró allí la clave de lo que después sería Memphis la Blusera. “Al blues de acá le agregamos vientos y piano; en eso fuimos pioneros”.

Formada en 1978 en el barrio porteño de Floresta, la banda cerraría el círculo años más tarde al abrir un show de B.B. King en Buenos Aires. “Fue un sueño cumplido”.

En 1983 lanzó Alma bajo la lluvia, su debut discográfico. Su propuesta se distanciaba del new wave que dominaba la época —discos como Clics modernos, de Charly García; Vasos y besos, de Los Abuelos de la Nada; o La dicha en movimiento, de Los Twist— y que se convirtió en banda sonora del regreso democrático. Contra todo pronóstico, el álbum fue un éxito.

La clave fue “Moscato, pizza y fainá”, una postal irresistible de la noche porteña. “La letra pinta perfectamente lo que pasa en Calle Corrientes, y está tan bien escrita por Adrián Otero, que aunque no hayas ido a Buenos Aires nunca sentís que la conoces”, dijo.

El disco también incluía “Blues de las 6 y 30”, la primera canción del grupo que sonó en radio. No recuerda la emisora ni el momento exacto, pero sí la sensación. “Que te nombren y te pasen en la radio es muy emocionante, porque es lo único que quiere un músico. Como dice la canción: ‘Yo solo quiero sonar en la radio y ganar mi primer millón’. Eso sí, ¡el millón todavía no apareció!”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar