María José Álvarez vistió varias pieles en su carrera. Dio sus primeros pasos en el Carnaval de las Promesas a los 11 años y luego se convirtió en la Reina del Reguetón como Majotón. Sin embargo, fue el proyecto Majo y la del 13 que la consagró como una de las voces femeninas más relevantes de la plena del momento, con hits con “A ti lo que te duele”.
Pero, fiel a esa esencia, decidió dejar todo atrás y empezar de cero. “Simplemente Majo”, su nueva etapa, apuesta a la cumbia del interior y con una estética distinta: sombreros, botas tejanas y reflejos rubios en el pelo.
En agosto lanzó “Se me olvidó”, el primer sencillo de este nuevo proyecto. “Sentí muchos nervios porque, cuando sacás algo nuevo, no sabés cómo va a reaccionar la gente”, dice Majo en diálogo con El País. Según ella, fue recibido con mucho respeto y cariño.
La canción fue acompañada de un videoclip realizado con herramientas de inteligencia artificial. “Le queremos dar a nuestra imagen algo moderno y se va a seguir haciendo en todos los videos que vamos a sacar ahora”, sostiene.
Majo conversó sobre su nueva etapa con El País.
—¿Cómo decidiste embarcarte en este nuevo proyecto?
—Siempre transmuté: cambié de piel, de género y de imagen. Sentí que era el momento de hacer otro cambio porque tenía ganas de transmitir otras cosas. A mí me gustan los desafíos y sé que no son fáciles los cambios; es arrancar de cero. Surgió porque tuve una reunión con una productora. Yo hace mucho tiempo que quería cambiar de equipo. Me preguntaron qué me gustaría hacer, y les dije que quería entrar en el entorno de la cumbia del interior.
—¿Qué te atrajo de ese género?
—Una de las cosas que me motivan es cómo se manejan las bandas, cómo producen su sonido y suenan en el escenario.
—¿Creés que con este proyecto vas a llegar a nuevos públicos?
—Sí, esa es una de las metas: entrar en la cultura del interior, en otro público. Tal vez ese público me escuchó cantando plena y me vio en algún escenario grande, porque con Majo y la del 13 recorrimos todo el interior y siempre fuimos muy queridos. El desafío es entrar en los corazones de la gente del interior con un género que consumen.
— Tenés un amplio registro de voz, pero me imagino que tuviste que pasar por un proceso de adaptación.
—Tuve que aprender. Por ejemplo, hace poco me convocaron para cantar tango, hicimos un teatro y varios shows. Cuando me llamaron, yo dije que no sabía cantarlo. Me contestaron: “Pero tenés la pisada”. ¿Qué hago con la pisada? Necesito saber cantarlo, y me fueron guiando. La cumbia del interior tiene un estilo y por más que cantes bien tenés que descubrirlo, es todo un proceso.
—¿Cómo afectó este cambio en tu proceso compositivo?
—En este nuevo proyecto aún no me puse a componer nada. Hace mucho tiempo que no puedo, porque yo siempre lo hice de atrevida con lo que me salía, pero nunca estudié. Ahora hay un equipo con compositores buenísimos. Lo que me gusta es que se sientan y me cuentan la historia para que a la hora de interpretar la canción la sienta más mía. También hablamos mucho sobre lo que quiero transmitir ahora.
—¿Y qué querés transmitir?
—Esa coraza de mujer fuerte y poderosa sigue estando, porque siento que he logrado tantas cosas sola, tanto en el plano artístico como en el personal, que siento orgullo. Pero también está la parte sensible de la mujer, y quiero mostrar qué pasa cuando una deja de tener esa coraza y muestra su sensibilidad. No solamente tristezas, puede ser una algo alegre.
—Cuando vos estabas con Majo y la del 13 las canciones eran...
—Sí, palo. Palo a los hombres. Cantaba desde el punto de vista de una mujer empoderada que podía con todo, pero a la misma vez lo hacía con un poco de agresividad. Ahora quiero hablar de que la mujer tiene que quererse y no tiene que olvidarse de ella. Para hacer feliz al resto tenés que ser feliz vos. Ahora quiero pensar un poco en mí, y sentirme bien.
— ¿Los cambios en tu vida profesional hicieron que cambies lo que querés transmitir en tu música?
—Seguramente. En realidad, mi gran cambio fue ser madre. Yo vivía, dormía y me despertaba pensando en mi carrera. Hoy en día, lo principal es cuidar a mi hijo, no faltar como mamá. Yo sentí que descuidé mucho mi carrera, por eso necesité hacerme de un equipo de trabajo que cubriera todas las áreas que yo no podía. Aparte, hay gente que estudia para esto y este mercado cada vez está más exigente. Siento que los cambios que hice en mi carrera reflejan los personales.
— ¿Cómo asimilaste de dejar de lado tu carrera?
—Me dio mucha pena. Cuando me di cuenta de que estaba pasando el tiempo, sentí ese dolorcito de: “No descuides algo que sembraste tanto tiempo”. Sobre esa pena agarré fuerza para volver a salir adelante.
—No vas a cantar las canciones de tu antiguo repertorio, ¿cuesta tener que dejarlas atrás?
—Me duele mucho haber dejado todo atrás, porque yo cambié de banda y equipo. Fueron años de trabajar con las mismas personas. Me duele el repertorio, la imagen, los vestuarios que tengo guardados en casa. Pero es parte de los cambios.
—¿Dónde te gustaría estar dentro de un año?
—Me gustaría haberme ganado mi lugar, no solamente por este proyecto nuevo, sino porque es el que siento que me merezco después de tantos años de no bajar los brazos y seguir adelante.
—¿Son tus ganas de trabajar lo que une todas tus etapas?
—Sí. Arranqué a mis 15 años e hice casting de lo que se te pueda ocurrir. A veces, es tanto lo que querés y lo que te rompiste el lomo, que eso te vuelve a dar fuerza para seguir adelante y cumplir tus metas.