El encuentro fortuito en un bar de Los Ángeles que fue clave para Piffa y un disco del nuevo rock uruguayo

Este sábado Piffa presentará "Agota" en la Sociedad Urbana Villa Dolores. Antes conversó con El País sobre ser un solista que suena como banda y por qué no pensaba que su futuro estaría en la música.

Piffa
Piffa, en la sesión de fotos de su disco "Agota".
Foto: Derek Perlman

El encuentro en un bar de California con Derek Perlman, un fotógrafo que ha trabajado con bandas como Bleached y publicado en revistas como Nylon y Vice, fue clave para cambiar el rumbo del nuevo disco de Piffa. Al menos el de su universo visual.

Con Perlman, en las calles de Los Ángeles, sin dinero, pero en una ciudad que funciona como un set de cine, el músico uruguayo encontró las pinceladas finales para Agota, su segundo disco (o el primero si se toma el debut, Café recalentado, como un EP). Es uno de los lanzamientos más llamativos del under local de 2025 y lo presentará mañana en la Sociedad Urbana Villa Dolores. Abre Ivana y Los Imaginarios y quedan entradas en venta en Redtickets.

Piffa —31 años, trabajador freelance, un nombre de pila que en general no revela porque, dice, su identidad es Piffa— no nació con una guitarra. La música siempre estuvo ahí. Aún así hizo una carrera, siguió algunos mandatos, pensó que su futuro “era otro”.

“Pero estudié y luego me terminé dando cuenta de que si bien eso está y es parte de mí, yo soy feliz con esto. Es una pasión, algo que me interpela como ningún otro aspecto de la vida”, dice a El País.

La faceta de la composición apareció a sus veintipocos años y apenas reconoció que sus canciones tenían algo, decían cosas, se entregó a ellas. Escribió desde 2021 y en 2023 lanzó siete temas en su primer material, Café recalentado, un disco que romantiza el desencanto.

“Fue un proceso de mucho aprendizaje y de construir una confianza que no tenía, porque yo me había entrenado a mí mismo diciéndome que no era una persona para hacer canciones”, dice. “Después me di cuenta de que estas cosas conviven y van a convivir porque forman parte de mí, me hacen experimentar cosas, aprender, crecer. A fin de cuentas para mí la música es eso. Me enfrento a retos nuevos, como alguien que sale a correr y corre cada vez más. Me motiva mucho eso de ir hacia lo siguiente. No soy mucho de festejar los logros previos: tengo una manija muy de ir para adelante”.

Pero con Agota, que salió en noviembre, está tratando de cambiar la pisada. “Se vienen un montón de cosas zarpadas en torno a este universo. Y no me quita mucho el sueño qué va a pasar después”.

Por lo pronto, mañana en la Sociedad Urbana Villa Dolores hará el primer show propio del proyecto y dará una noticia que lo tiene exultante. Además, prepara una gira por Argentina. Celebra que este disco le esté trayendo nuevas conexiones y posibilidades, como haber tocado en el festival Indieween a fines del año pasado, con toda la banda vestidos de Chicas Superpoderosas. Y dice: “Si bien soy un artista re del under, el disco me ha dado más pertenencia a la comunidad”.

El germen de Agota fue la canción “Oda millennial”, que de alguna forma sentó las bases temáticas y la inquietud de hablar de la generación a la que pertenece. El disco abarca desde la sátira de “Ser horrible” hasta el mantra de “Ya voy a salir” —que escribió luego de que le robaran todos los equipos tras un concierto—, o la influencia de Tame Impala en “Golosina”. Le gusta generar impacto, pero también conexión. Por eso reivindica tanto la canción: es lo que aprendió escuchando a los Beatles y a Oasis, lo que mueve todo. “Para mí la canción es el eje, lo que me motiva. Yo hago canciones y quiero hacer canciones”.

Y está convencido de cómo quiere hacerlo: como un solista que suena como banda, liderando la propuesta, pero impregnándola de un sonido rockero y colectivo. Así se planta un proyecto que empieza a abrirse paso.

Piffa Agota
La portada del disco "Agota", de Piffa.
Foto: Derek Perlman

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