En cuestión de minutos, las luces se apagan y el público se vuelve diminuto. Sobre él, Peluffo, Parodi, Rambao, Fernández y Bianco irrumpen en la oscuridad desde la pantalla del domo del Planetario Municipal con el vinilo en la mano. “Esta obra nace de una herida, no intenta cerrarla, la ilumina. Vamos”, se lee en pantalla, como un verso que inicia un ritual.
Así comienza la escucha inmersiva de Nido de espinas, el nuevo álbum de Buitres. La primera jornada fue el viernes 15 y se repetirá todos los viernes, sábados y domingos hasta el 27 de setiembre. Las entradas están agotadas y no se sabe si van a anunciar más funciones. Por lo pronto, el disco solo se puede escuchar así o en formato físico (eso es en CD, en vinilo o casete). Aún no hay planes de subirlo a Spotify o YouTube.
En diálogo con El País este año, tanto Peluffo como Rambao afirmaron que la manera actual de escuchar música no condice con la forma en la que ellos conciben sus obras: “Un conjunto de canciones contemporáneas, que expresan el momento que vive la banda y dirigen un mensaje”.
Las escuchas colectivas y experiencias audiovisuales presenciales se han vuelto una tendencia a nivel mundial. En Uruguay, instancias como el ciclo Escuchas silenciosas en Magma Futura, guiadas por Andrés Torrón, son antecedentes que demuestran el interés por parte del público.
En abril de este año el Planetario ya fue protagonista de un evento similar: el Festival Internacional Fulldome, concentrado en el arte inmersivo y con animaciones 2D Y 3D.
La experiencia de Nido de espinas es una montaña rusa. Va desde la nostalgia a la furia, pasando por resignación y esto es retratado a través del fuego, las espinas, la marea furiosa de un oceáno y la sangre.
Luego de la introducción, se anuncia el Lado A y aparece el nombre de la canción.
Con “Ahora tú”, el disco comienza de manera explosiva, con golpes de batería al ritmo de las olas que chocan contra el domo. Algunos versos de “La imagen” envuelven el concepto de Nido de espinas: “No me expliques la realidad, es siempre igual”, “Yo quise hacer el bien cuidarte de este mundo cruel”.
Rambao y Peluffo coincidieron en su charla con El País, en que las imágenes no podían intervenir con el mensaje de las canciones. El resultado es una serie de visualizers de fragmentos de la banda tocando, imágenes grabadas con drones de espacios abiertos (una playa o un bosque) y animaciones.
Lograron su cometido: la parte audiovisual no afecta el mensaje que quieren transmitir, solo agregan una capa a la experiencia de escucha.
El disco continúa con “Versos ensangrentados”, en la que Peluffo canta “No hagas caso a los poetas, escriben cosas que no se entienden bien”. Luego, el ritmo baja con “Te recordaré”.
En el lado B están “Los conjuros,” “Tres tristes tigres”, “En sueños” y “Gata de gorgos”, una de las joyas del álbum y con un sonido poco tradicional para la banda. Están presentes la distorsión de guitarras y la batería pesada, pero se agrega a la voz principal el coro de una cantaora de flamenco. El resultado es un sonido cuasi psicodélico.
La escucha culmina con un mensaje en pantalla: “Lo que vieron les pertenece”, y los créditos. Pablo Marcovecchio es el director general de la parte audiovisual; la producción musical del disco estuvo a cargo de Alejandro Vázquez y Sebastián “Enano” Teysera, líder de La Vela Puerca.
Buitres demostró que su plan —priorizar el formato físico, dejar de lado los números en la digitalidad— no es un capricho. En entrevista con El País, Rambao había hablado de la importancia de sentarse a escuchar un álbum entero.
“Yo volví a escuchar discos de larga duración por una cuestión nostálgica, y ahora lo hago para apreciar la música de una manera distinta”, explicó.
No hay excusas que valgan con una propuesta como esta. En una lógica de “si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma”, Buitres pone todo a disposición para sentarse durante aproximadamente 45 minutos y escuchar lo que quieren decir.
Peluffo cerró la jornada con palabras de agradecimiento a los colaboradores y sus compañeros. “Mañana vamos a estar acá, como todos los días, para dar la cara. Cuando salgamos, capaz nos agradecen o nos insultan, pero acá estaremos”, concluyó.
Las escuchas inmersivas apelan al encuentro de fanáticos más allá de los recitales, como el que Buitres va a dar el 5 de setiembre en Sitio.
Ante todo, recuerda que la música puede y debe escucharse como algo más que un ruido de fondo.