A Pepe Rambao no le gusta especular, pero cree que, si The Dark Side of The Moon o Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band se lanzaran hoy, la recepción sería otra. El sencillo del álbum tendría millones de reproducciones en plataformas. El resto quedaría en el olvido.
Para Buitres, sus discos son obras, mensajes que reflejan el momento creativo en el que están. Lanzaron Mecánica Popular en 2019 y la pandemia no les permitió llevar a cabo una gira nacional de presentación. Con un nuevo disco entre manos y a sabiendas de que no pueden cambiar las reglas preestablecidas, proponen jugar bajo las suyas. Estrenarán su nuevo álbum exclusivamente en formato físico y lo presentarán con un ciclo de escuchas inmersivas y audiovisuales en el Planetario de Montevideo a partir del 15 de agosto. Las entradas saldrán a la venta por Tickantel la semana que viene y costarán 600 pesos.
Gabriel Peluffo lo define como un riesgo. Según él, contar con imágenes puede agregarle mensajes a una obra que habla por sí misma. Sin embargo, afirma que la banda está en un momento en el que puede “volver a apostar todo y jugar a ciegas”. Para este nuevo proyecto musical, el grupo trabajó con Alejandro Vázquez y Sebastián “Enano” Teysera, de la Vela Puerca, como productores. El diseño de tapa estuvo a cargo de Santiago Guidotti, quien trabajó con ellos en discos anteriores.
Además, se presentarán en Sitio este 5 de setiembre. El centro de espectáculos cambiará de locación —antes estaba en el Velódromo— y ahora se ubicará en Parque Roosevelt. Las entradas se venden en Redtickets a 1190 pesos.
Sobre sus nuevos proyectos, El País dialogó con Pepe Rambao, histórico guitarrista de Buitres, y Peluffo.
—¿Cómo surge la idea de hacer escuchas inmersivas?
Gabriel Peluffo: Los discos están perdiendo el sentido que bandas como la nuestra le dan. Nosotros siempre apelamos a hacer obras: un conjunto de canciones contemporáneas, que expresan el momento que está viviendo la banda y que dirigen un mensaje. No estamos luchando contra fenómenos impuestos e irreversibles, pero no están dadas las condiciones para que la obra se escuche entera porque se diluye en las más de 100 mil canciones nuevas por día que aparecen en las plataformas digitales. Si no estás por encima de determinados oyentes mensuales, para las plataformas dejas de existir; sos la resaca del algoritmo. Entonces, ¿para qué usar plataformas para relacionarte con tu público si nosotros somos una banda que desde hace décadas tiene una relación directa con nuestra gente? No queremos quedar afuera. No vamos a cambiar las reglas del juego, pero tampoco tenemos que jugar bajo esas reglas, porque es entregar mucho trabajo en un lugar en el que no se valora.
—La práctica de escuchar un disco entero se ha perdido con el uso de plataformas.
Pepe Rambao: No solo afecta a bandas uruguayas. Las empresas y las discográficas han cambiado sus políticas. También cambió la forma de escuchar música. Sacar un disco y poner un tema en una plataforma no es lo mismo. Aparte, las canciones forman parte de una playlist, entonces ponés un disco, termina y se engancha con “Ojos rojos”. Es un entrevero. Yo volví a escuchar discos de larga duración por una cuestión nostálgica, y ahora lo hago para apreciar la música de una manera distinta. Es un gran esfuerzo humano y económico. La gente que no es audiófila tal vez no se vaya a dar cuenta, pero a nosotros nos interesa que suene bien.
—Cada vez hay más experiencias inmersivas y escuchas colectivas.
Peluffo: Totalmente. Andrés Torrón me invitó a escuchar el disco de Los Estómagos. Hay escuchas en bares, en boliches, sobre todo en Montevideo. El hilo temático de Mecánica Popular era el anacronismo. No estamos siendo redundantes, estamos eligiendo nuestras reglas del juego, pero no negando cosas que existen. No es un disco analógico: tiene partes analógicas, pero también tiene partes digitales.
—¿Por qué decidieron agregar la parte audiovisual a la experiencia?
Peluffo: Lo que agrega es riesgo. Porque la decisión de la banda es hacer canciones de una obra; si agregamos imágenes, estamos agregando mensaje. A mí se me había ocurrido el Planetario solo con el cielo y las estrellas. Pero justo estaban estrenando el documental de Darnauchans adaptado al Domo 360°. Conocí a los productores y a los realizadores, y estuvimos un mes para tomar la decisión de emprender el camino o no. La idea era tratar de acompañar y no intervenir el mensaje que ya tenemos. Es probable que a mucha gente le parezca bien y a otros no, o les parezca innecesario. Pero nosotros creemos que si lo dejás librado al azar, la mayoría de la gente no va a escuchar el disco entero.
Rambao: Resultó siendo un viaje por cómo las canciones tomaron cuerpo y sentido. Una jugada que nos puede ir en contra es que no podemos contar el disco a través de las imágenes. Por eso tiene que estar librado a la percepción y a la experiencia subjetiva de las personas. La propuesta es que se metan y vean qué pasa. Que vayan y ni nos vean, que escuchen el disco. Encontrarán conexión o no, pero simplemente son imágenes. Trabajamos con gente en la que confiamos.
—¿Qué otros riesgos tomaron en el proceso creativo de su nuevo disco?
Peluffo: La banda decidió tener dos productores: Ale Vázquez y Seba Teysera, quienes también participaron de la producción artística. Seba nos dio devoluciones de los temas. Eso generó interacciones en el ensayo. Ahí tenés una zona de riesgo, porque vos podés tener productor o no tenerlo. Si lo tenés, es una decisión política. También decidís dónde grabar, en cuánto tiempo estás dispuesto a grabar, cuánto dinero invertís en horas y mezclas. Otra decisión es el diseño de la tapa: lo hacés vos, tu primo, un primo lejano que conocés, un tío que dibuja bien, o lo hace un artista gráfico. Nosotros nos fuimos con Santiago Guidotti, que ha hecho otras tapas de nuestros discos.
—Dado el valor que le dan a sus discos, ¿qué los hizo volver al estudio?
Peluffo: La banda tiene sentido cuando toca en vivo. Pero cada determinado tiempo tenemos que preguntarnos: “Che, ¿y queremos componer? ¿Queremos hacer más canciones juntos? ¿Tenemos algo para decir?”. Es difícil meterse con Mecánica Popular. El único problema que tuvo fue que apareció cuando tuvimos que dejar de tocar por la pandemia. Ahora pasó un tiempo y tuvimos ganas de componer. Si me preguntas a mí, tendríamos que volver a tener un ejercicio más frecuente de composición.
Rambao: También es difícil porque hemos crecido mucho. Yo no tengo ningún problema en agarrar una guitarra o un piano y tocar lo que sea. Si me salen dos notas que no tienen nada que ver con el rock, sigo. Guardo cosas que después se las paso a Gabriel y las vamos viendo. Encontramos la forma de hacer temas que parecen que no pueden ser tocados por una banda como Buitres, pero que adquieran la identidad. Me parece que es sumamente sólido lo que hicimos.
—¿Cómo definirían la esencia de este nuevo álbum?
Peluffo: Creo que otra vez nos la jugamos. Yo quedé muy conforme porque asumimos riesgos y creo que estamos a una altura de nuestra vida en la que podemos volver a apostar todo contra la banca y jugar a ciegas. Sé que cuesta trabajo. Me pongo a repasar todos los textos y me doy cuenta de que no hay un eslogan, no tengo un zócalo para hablarte de los textos. Mecánica Popular sí lo tenía, te podría decir: “Habrá más sangre”. “El último guión” habla de un montón de cosas que muchas veces hablamos entre nosotros y nos parecía que estaba buena decirlas. Acá no encuentro ningún eslogan y eso me gusta.
—¿Cómo va a ser el repertorio del show en Sitio?
Peluffo: El año pasado hicimos un esquema de show largo donde repasamos temas y al mismo tiempo encajamos algunos de los temas nuevos. Nosotros vamos a llegar prácticamente con un mes de disco. Aún no sé qué vamos a hacer con los temas nuevos, cuántos vamos a tocar y cuáles, pero ya tenemos más o menos planeado cuál es la parte del repertorio que queremos revisitar. Es un show integral, con mucha presencia visual como fue el anterior.
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