Hay historias que no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que se transforman. El beso de la mujer araña es una de ellas. Nació como novela de Manuel Puig quien la convirtió en una obra de teatro, luego llegó al cine con Raúl Julia, William Hurt y Sonia Braga y a Broadway como un musical. Ahora vuelve a la pantalla grande en una nueva versión que, aunque transcurre en la Argentina de 1983, encontró en Uruguay el lugar ideal para su filmación.
Cuando el proyecto decidió regresar al cine —con Diego Luna, Tonatiuh y Jennifer Lopez al frente; hoy se estrena en Uruguay— Montevideo se convirtió en el centro de gravedad de la película. El encargado de que eso sucediera fue Rodolfo “Fefo” Iriñiz, parte de la productora Cimarrón y responsable de que “todo lo que había que hacer acá, saliera bien”.
En los créditos figura como productor ejecutivo.
La posibilidad de traer una superproducción a Uruguay, empezó a perfilarse a fines de 2023, entre mails, llamadas y presupuestos. Aunque la historia está ambientada en Buenos Aires durante los últimos años de la dictadura argentina, la inestabilidad económica de los vecinos y las exigencias de una película de época inclinaron la balanza por nuestro país.
“Buenos Aires cambió mucho respecto al período que retrata la película. Uruguay, en varios aspectos, funcionaba mejor”, explica Iriñiz. La solución logística fue que en Nueva Jersey se filmaba el universo musical que protagoniza López y Montevideo aportaba la parte realista: la cárcel donde transcurre el corazón dramático del relato sobre dos hombres que comparten celda. El rodaje fue en el invierno de 2024.
El rodaje se dividió casi en mitades: 24 días en Uruguay y 23 en Estados Unidos. Así, aquí se filmó cerca del 50% del largometraje, incluyendo las escenas centrales entre los protagonistas, Valentín Arregui (Luna) y Luis Alberto Molina (Tonatiuh). La ex Cárcel de Miguelete fue clave, aunque la celda donde transcurre gran parte de la acción se construyó en los estudios Reducto.
“Once días en una celda real era imposible. En estudio ganás en sonido, logística y tiempo”, resume Iriñiz.
Así Montevideo se disfrazó de Buenos Aires, aportando locaciones como avenida del Libertador, la Plaza Zabala, el Teatro Metro -por dentro y por fuera-, apartamentos particulares, el edificio de la Administración de Puertos, el hall de la sucursal 19 de junio del Banco República y varios rincones urbanos estratégicamente maquillados.
El despliegue fue grande: unas 170 personas de crew local y un equipo extranjero de alrededor de 18 figuras clave. Entre ellos, el diseñador de producción Scott Chambliss (Guardianes de la galaxia 2, Star Trek, ganador del Emmy por Alias), el asistente de dirección Christo Morse (Succession, House of Cards) y el director de fotografía Tobias Schliessler (Rustin, La madre del blues, La luz que no puedes ver).
Al frente del equipo estaban el director Bill Condon (ganador del Oscar por Dioses y monstruos y director de Dreamgirls, entre otras) y el productor Barry Josephson, de larga carrera en Hollywood incluyendo películas con Clint Eastwood y Will Smith. Ben Affleck y Matt Damon figuran como productores ejecutivos pero no vinieron a Uruguay; tampoco López.
“No vino nadie a aprender. Todos eran de primera línea”, aclara Iriñiz.
El talento uruguayo no quedó solo detrás de cámara. Actores como Augusto Gordillo, Lucas Barreiro y Federico Repetto participaron en distintos roles, junto a entre 700 y 800 extras, muchos de ellos caracterizados como presos en escenas masivas. Incluso el músico Alejandro Balbis aparece en una secuencia dentro de la cárcel. “Siempre buscamos que estos proyectos generen experiencia y visibilidad local”, subraya el productor.
“No somos los más baratos del mundo, pero ofrecemos estabilidad, equipos formados y resultados”, define Iriñiz. Y funciona: los productores internacionales se fueron “súper felices”.
Para Iriñiz, cada rodaje así deja algo más que empleo. “Nos da músculo, know-how y nos pone en el mapa”. Uruguay ya no es solo un lugar que sirve de locación: es un socio confiable y ya no preguntan '¿por qué acá?', sino '¿cuándo volvemos?'”.
Actores uruguayos en "El beso de la mujer araña"
Desde España y todavía procesando lo vivido, Augusto Gordillo atiende el teléfono. Su nombre ya circula en festivales, medios y podcasts de Estados Unidos y Japón gracias a esta relectura cinematográfica del musical de John Kander y Fred Ebb sobre la adaptación de Terrence McNally que se convirtió en un éxito de Broadway, basado en la novela de Puig.
Gordillo llegó tras un casting para dos personajes y terminó quedándose con Gabriel, una figura clave en la vida de Molina. “Recién ahora lo estoy disfrutando. Son cosas en las que no caés”, admite. La repercusión fue inmediata: reuniones en España, entrevistas internacionales y mensajes de todos lados.
Y aunque también hubo casting en Buenos Aires, la mayoría de los roles fueron cubiertos por actores locales. “El director siempre decía que no esperaba encontrar tanto talento en Uruguay”, cuenta Gordillo.
Federico Repetto, interpreta a Castellanos, el guardia de la cárcel y un personaje secundario con presencia en toda la película.
“Es el malo, el botón”, lo define el actor quien llegó casi por accidente: una consulta informal sobre si hablaba inglés, un autocasting, una prueba presencial y la llamada final. “Después me entero que era con Jennifer Lopez y Diego Luna. No tenía idea de la dimensión”, comenta entre risas.
El rodaje fue intenso: casi 20 días, ensayos exigentes y escenas de violencia coreografiadas con un especialista argentino. “Aprendimos a pegar sin pegar, a arrastrar sin lastimar. En pantalla quedaba brutal”, recuerda Repetto.
También fue una clase magistral. Ver trabajar a Diego Luna y Tonatiuh fue parte del aprendizaje. “Miraba cómo encaraban las escenas, cómo ajustaban cosas a último momento. Eso no te lo enseña nadie”. Con Luna hubo incluso tiempo para caminar Montevideo, intentar salir a bailar salsa y comprobar una verdad local: “Acá caminás tranquilo”. Terminaron en La Cretina.
Repetto subraya un punto clave: “No fue por cuota ni negociación. Quedamos porque quedamos”. En un medio donde muchas veces los actores locales terminan relegados, esta vez hubo personajes con peso, más días de rodaje y presencia en los créditos finales. “Eso no pasa seguido”.
Ahora, mientras la película llega a los cines de Uruguay, Gordillo y Repetto todavía procesan la experiencia. Saben que no todos los días Hollywood filma en Montevideo con técnicos locales, actores uruguayos y estándares internacionales. Y que, cuando pasa, deja algo más que una película.
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