Tomy Riguera llegó a Gran Hermano con una comunidad consolidada en TikTok, pero el reality lo enfrentó a un desafío diferente: aprender a jugar para la televisión. El joven de 19 años, que antes de ingresar a la casa tenía también una carrera como futbolista en la reserva de Defensores de Belgrano, fue eliminado en marzo en la primera "placa planta" de la historia del programa y convirtió aquella salida en un aprendizaje.
Meses después de ser tildado de "planta" por presuntamente aportar poco contenido al programa tuvo revancha al reingresar como acompañante de la participante Sol Abraham, a quien apoyó durante la recta final de la competencia hasta su triunfo frente a la comediante uruguaya Yipio Pintos.
El influencer recibe a El País en Buenos Aires para hablar de su experiencia en el ciclo, sus ganas de estar en la versión uruguaya y hasta de su admiración por el extécnico de la selección Marcelo Bielsa.
-Tenés más de medio millón de seguidores en TikTok, ¿son por tus contenidos previos a Gran Hermano o por tu paso por el programa?
-Es un poco y un poco. Yo ya me venía afianzando en el mundo de TikTok desde hace dos años, pero Gran Hermano me llevó a un público más televisivo. Yo no tenía nada de eso, y encontrarme con todo ese público fue increíble. Yo era de los que pensaba que la televisión estaba muerta, pero nada que ver: es masiva y llega a todos lados. El programa da una exposición totalmente distinta.
-¿Cómo viviste este segundo ingreso para apoyar a Sol Abraham?
-Me vi mucho mejor, con más confianza y más suelto. Como no fui como jugador, estaba más cómodo. Además Sol me hizo sentir muy bien. Fue un vínculo que se fue creando ahí porque yo no había tenido relación con ella. Si salía forzado iba a quedar feo, pero sin embargo se dio algo muy genuino y muy lindo. Eso ayudó a que yo me sienta mejor en la casa y me haya podido reivindicar respecto a mi primer paso por la casa. Pude cerrar esa etapa de una manera increíble y quedé muy contento.
-¿Qué lectura hacés de su triunfo?
-Es una persona que se lo recontramerecía. Entró con el objetivo de ganarlo y mantuvo siempre un juego lineal. Representa el esfuerzo para alcanzar una meta y eso es lo que me termina conectando con ella. En ningún momento se quedó en su zona de confort, sino que siempre buscó nuevas formas de beneficiarse en el juego.
-Te has mostrado muy hincha del programa públicamente, pese a que te echaron de una forma cruel al inicio del ciclo, cuando te retiró un hombre disfrazado de arbusto en alusión a que vos habías sido una "planta" en la casa.
-Yo solo tengo palabras de agradecimiento. Nunca voy a bardear a un programa que me dio de comer. Desde el segundo cero en que firmé para entrar sabía a lo que me exponía. Es un juego al que yo adherí. Es cierto que fue un poco cruel, pero entendí que, si me fui, fue porque no le aporté lo suficiente al programa en ese momento. Siento que al salir pude dar vuelta esa imagen porque sabía que yo no era de esa forma.
-¿Cómo lo tomaste en el momento?
-En el momento me recontradolió. Yo pensaba que más de la mitad de los participantes eran más plantas que yo, pero me propuse cambiar esa imagen.
-¿Esa imagen a la que aludís es la de no ser una persona conflictiva?, ¿es necesariamente algo a cambiar?
-Por supuesto que no era algo malo. Prefiero mil veces tener la imagen de ser un buen tipo, aunque me digan "planta", antes que tener repercusión por ser conflictivo. A la larga, mi perfil es mucho mejor. Yo estoy orgulloso de eso, pero me quedó la espina de no haber podido incidir más en ese "ajedrez social". Me faltó esa cuota de show y el timing televisivo que uno va aprendiendo de a poco.
-¿No considerás que el programa hoy exige un nivel de agresividad que tal vez no tenés?
-Sí, y sobre todo en esta edición. Gran Hermano es un poco el reflejo de la sociedad, que hoy está un poco más agresiva o alterada. En el Gran Hermano que ganó Marcos (Ginocchio), la gente estaba más frágil porque salíamos de la pandemia y estábamos todos más tranquilos. Aquella temporada reflejó eso. Esta edición fue el extremo opuesto, con peleas constantes. Para mí, lo ideal es un balance. Al espectador que vuelve de trabajar también le cansa ver conflicto todo el tiempo.
-Venías de generar contenido a diario para redes. ¿Por qué creés que al comienzo te costaron las cámaras del reality?
-Yo mostraba mi vida en redes desde el lado futbolístico o cotidiano, pero sin hablar a cámara. Aprovechar los momentos del reality me costó. Al principio éramos 28 personas en un sillón hablando todas juntas, era como volver al colegio. Yo pensaba: "Tranquilo, ya va a llegar tu momento", pero en la tele es al revés: cada segundo que aparece Santi (Del Moro) o tenés aire, lo tenés que explotar al máximo. Afuera lo ves y decís: "Mirá cómo aprovechan el vivo". A mí me terminó comiendo el timing televisivo.
-Dejaste en pausa tu carrera como futbolista en la reserva de Defensores de Belgrano para entrar al reality. ¿Fue una decisión difícil?
-Fue la decisión más difícil de mi vida. Toda la vida soñé con jugar en Primera División, pero cuando avancé en los castings puse en la balanza entrar a la casa y potenciar mis redes o avanzar en mi carrera futbolística, y decidí apostar a lo mediático. Al final entré al programa, en lo mediático me va bien, y cuando salí pude retomar el fútbol. Hoy tengo las dos cosas y estoy súpermotivado.
-En redes también te hiciste muy viral por los videos con tu madre saliendo a bailar. ¿Cómo surgió eso?
-Mi vida cotidiana la mostré siempre. Una noche coincidimos en Villa Gesell: sus amigos salían al mismo boliche que los míos. Subí un video a TikTok y explotó por todos lados. Quedó esa idea de la madre y el hijo que salen juntos, aunque en realidad ella estuvo media hora.
@tomyriguera grwm de mi primer boliche con mi vieja #pararti #xbycza ♬ sonido original - tomyriguera
-Te definís como "bielsista" de cuna, ¿a qué se debe ese fanatismo por Marcelo Bielsa?
-En mi casa somos fanáticos enfermos de Newell’s y Bielsa para nosotros es todo. Cualquier club que pisó Bielsa, lo seguimos a muerte. Por Uruguay no hinché (risas). Es cierto que el fútbol se define mucho por el clima que se genera en el vestuario, y dicen que supuestamente Bielsa rompió eso en la selección uruguaya. Lamentablemente le fue mal y es algo que puede pasar, pero es tremendo técnico. En la conferencia de su salida de la selección habló muy bien.
-Se viene Gran Hermano en Uruguay. ¿Qué consejo le darías a quien decida presentarse?
-Que aprovechen cada segundo al aire. Que no se bajoneen si las cosas no salen como esperaban al principio, porque de todo se aprende y al final todo suma de forma positiva. Y si a mí me dieran la oportunidad de entrar a la edición uruguaya, con mucha más experiencia me encantaría participar.