Con apenas 18 años, Max Carra, oriundo de la zona sur del Gran Buenos Aires, se convirtió en uno de los nuevos referentes de la cumbia rioplatense. Su versión de Tu jardín con enanitos, junto al dúo Roze, fue la canción más escuchada en Spotify Argentina durante 2025. A ese éxito se sumaron otros lanzamientos que también lograron colarse en los rankings de los preferidos del público.
Su historia es un reflejo de la autogestión en la era digital. Aprendió a producir música a partir de tutoriales de YouTube, en la habitación de su casa y con una computadora que su hermano —hoy también su mánager— pudo comprar después de vender su propio auto.
Influenciado por la cumbia pop de bandas uruguayas como Márama y Rombai, y por el sonido de grupos de la cumbia tradicional como La Champions Liga, Carra fue construyendo una identidad propia que lo convirtió en uno de los artistas jóvenes con mayor proyección de la escena. Sus canciones no dejan de sonar y cada fin de semana lo encuentran sobre un escenario distinto de la región.
El último mes se emocionó en el escenario de Volvé Mi Negra, en Montevideo, al ver al público corear sus canciones. Y días después volvió a la capital uruguaya para presentarse como invitado de Márama en el Antel Arena.
En su paso por Montevideo, el artista habló con El País sobre el éxito, su carrera y su presente. "Intento mantener los pies en la tierra, pero soy una persona muy ansiosa", reconoce.
-Se te ha visto haciendo shows muy seguido por Uruguay, ¿cómo es tu vínculo con el público de este país?
-Uruguay me recibió muy bien desde el principio. Mi primer show fue en un boliche de Salto y la experiencia fue increíble. Subirse al escenario y que la gente responda como lo hacen los uruguayos es hermoso. Cuando el público no conecta te vas con la sensación de un partido perdido. Me ha pasado en otros lados y es parte de este trabajo, pero afortunadamente en Uruguay nunca me pasó. Cada vez que llego siento el cariño de la gente que me reconoce, y eso es relindo.
-En tu música parece haber algo de la cumbia pop uruguaya, pero cuando este género estaba en auge vos eras apenas un niño, ¿cuánto te influyeron esas bandas?
-Yo tenía unos siete años. Me acuerdo de que en casa escuchábamos mucho Márama y Rombai por mi hermano, y también Dame 5. Me nutrió muchísimo la cumbia uruguaya. Más adelante me encantaba la época de Marca Acme, El Reja, Lira, que también son uruguayos. Siento que mi identidad musical se conformó juntando todos esos sonidos que absorbí de chico. Sumé esas influencias a productores de acá. Ustedes los uruguayos tienen la cumbia muy incorporada y les encanta la joda.
-En aquel momento no era habitual ver colaboraciones entre los artistas más importantes como pasa ahora, ¿creés que se potencian de este modo?
-Totalmente. Siento que en esa época el no colaborar entre sí fue un gran error de las bandas de cumbia cheta; hubo un poco de egoísmo en esos años de explosión. Por suerte, es algo que hoy en día ya se corrigió y aprendieron de eso. Hoy hay muchísima unión, no existe esa rivalidad de antes y nos llevamos todos muy bien.
-Hiciste colaboraciones con Fer Vázquez y con Agustín Casanova, que están fuertemente enfrentados, ¿con cuál tenés más relación?
-Los amo a los dos y separo cualquier problema o pelea que haya habido entre ellos. Son quienes instalaron la cumbia pop con tanta fuerza.
-Tu salto a la masividad incluyó temas con artistas internacionales de mucho peso, como el que hiciste con Mau y Ricky en Miami, ¿cómo se gestó ese cruce?
-Lo de Mau y Ricky fue una locura. Se contactaron en pleno verano y me pidieron que les mandara una propuesta. En ese momento yo no tenía nada armado, así que me puse a preparar una pista desde cero. En este ambiente tenés que ser muy rápido: cuando un artista internacional te abre la puerta, hay que responder al toque. En mi caso, todo se dio de forma muy orgánica, hablando directamente con ellos, que es como mejor salen las cosas. Me parecieron artistas súper humildes y cracks totales.
-¿Es fácil mantener los pies en la tierra cuando el éxito llega tan rápido y siendo tan chico?
-Trato de asimilarlo con alegría, es una felicidad inmensa poder vivir de lo que amo y, sobre todo, compartirlo y trabajar codo a codo con mi familia. A veces cuesta caer en la realidad, pararte y decir: "Estoy en Uruguay, en Perú o en Chile gracias a mi música". Lo de Miami con Mau y Ricky pasó tan rápido que siento que todavía no lo terminé de procesar, pero intento disfrutarlo. Siempre intento mantener los pies en la tierra, aunque soy una persona muy ansiosa.
-¿Cómo manejás esa ansiedad dentro de una industria que te exige estar constantemente expuesto y generando contenido?
-La ansiedad me acompañó desde mis inicios, no apareció ahora con el éxito. No me cuesta exigirme a hacer cosas, sino que en todo caso lo que me genera ansiedad es estar pendiente de que la gente reciba bien mis canciones. Mi mayor exigencia pasa por ver que la gente use mis canciones para un video de TikTok o para arrancar el día con energía. Pero lo demás no lo vivo como una exigencia. Amo estar de gira, por ejemplo. El fin de semana pasado hice un show, y siento que fue hace un montón. Volver a viajar para tocar me pone muy contento, es lo que más me gusta.
-A la par de este despegue musical tuviste que terminar la secundaria. ¿Cómo fue avanzar con esos dos desafíos a la par?
-Terminé el colegio, pero me quedaron tres materias pendientes que tengo que rendir. El último año fue durísimo, el proceso más difícil de mi vida hasta ahora. Capaz que me acostaba a las cuatro de la mañana produciendo o viajando y mi vieja me levantaba a las seis y media para ir a cursar. Ir a la escuela con dos horas de sueño, o directamente sin dormir, fue muy complicado. Tengo que sacarme esas materias de encima pronto; ojalá que para la próxima nota que me hagas ya te pueda decir que terminé (risas).
-Tu primer gran suceso musical vino de la mano de Uwaie, ¿cómo recordás la elección de reversionar esa canción?
-Yo subía covers a TikTok grabados con el pianito en mi pieza. Llegó un punto en el que ya no sabía qué inventar porque subía distintos temas y ninguno terminaba de funcionar del todo. En esa época, al tema original de Uwaie le estaba yendo muy bien y me aparecía constantemente en Tiktok. Me gustaba mucho lo que transmitía, así que le mandé un audio a mi hermano para mostrarle cómo quedaría en versión cumbia. Lo produje, lo subí y explotó, sobre todo en Europa, Colombia y Estados Unidos.
-Y después llegó la consagración con Tu jardín con enanitos, ¿cómo se gestó ese suceso?
-Con Tu jardín con enanitos me pasó algo parecido. Me levanté a las tres de la mañana con la idea en la cabeza y me puse a trabajarla en la computadora. Ya conocía la canción original de Melendi porque mi hermano me taladraba la cabeza escuchándola, para nosotros era casi un tema meme. Pero esa noche vi un video en TikTok de una chica cantándola con muchísimo sentimiento y me transmitió algo muy fuerte. Cuando subí la versión corta a mis redes, la gente se volvió loca. Ahí fue cuando lo vio la gente de Roze y me mandaron un mensaje diciendo que querían sumarse. Yo en ese momento no tenía los números en plataformas como para aspirar a hacer un feat con ellos, pero se portaron de diez. Sumamos también a Valen (Vargas), que la rompe toda, y logramos darle forma a un éxito que llegó a lo más alto. Me dijeron que Messi lo escuchó en el vestuario. Ahí fue que dije "ya está, lo hicimos".
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