Los secretos de Marama para mantener la vigencia en la cumbia y los detalles de su show en el Antel Arena

En diálogo con El País, la banda repasó su evolución tras más de una década de carrera, las colaboraciones con otros artistas, y cómo prepara una experiencia diferente para el Antel Arena.

Marama
Foto: Darwin Borrelli

Parece mentira, pero pasaron 12 años desde que Marama lanzó sus primeros éxitos. La cumbia cheta fue un fenómeno musical gestado en Uruguay que se expandió por la región y le permitió a varios artistas dar sus primeros pasos en la industria. Más de una década después, Marama, una de las bandas referentes del género, sigue en pie, más allá de una separación en el medio que duró tres años.

Desde su vuelta en 2021, la banda siguió cosechando hits como “Ya no llora”, giró por Latinoamérica y tuvo su gran reencuentro local en el Antel Arena.

Cinco años después, Marama se encuentra en una etapa colaborativa. Ha sacado remixes de varios de sus clásicos con artistas como Nahuel Pennisi y Luciano Pereyra. Su proyecto más reciente es Fondito Sessions, un especial audiovisual dividido por episodios. En cada uno, invitan a un proyecto musical a cantar una canción de su repertorio en conjunto.

En diálogo con El País, Agustín Casanova, Agustín Duarte y Matías Besson acuerdan en que les divierte mezclar géneros a partir de las colaboraciones. “Se entremezclan géneros y hay muchas generaciones que terminan siguiendo a la banda por otro artista”, explica Casanova.

En esa misma línea es que presentan Marama: una noche entre amigos, un show en el Antel Arena este sábado que contará con la participación de Nahuel Pennisi, Roze, Valen Vargas, Max Carra, Hernán y La Champions Liga, Matías Valdez y Migrantes. Las entradas están disponibles en Tickantel desde 1050 a 3600 pesos.

—¿Qué les gusta más de colaborar con otros artistas?

Agustin Casanova: Lo que más nos gusta a nosotros es mezclar estilos y géneros. Más allá de que muchos pertenecen a la cumbia, cuando vienen otros que no es bastante interesante. Me resulta divertido ver a Luciano Pereyra cantando al estilo de Márama. Se entremezclan públicos y hay muchas generaciones que terminan siguiendo a la banda por otro artista, esa es la clave de la colaboración. Antes, si sacabas una colaboración con un artista que no era de tu género, la respuesta era: “¿Qué hace este?”. Hoy por hoy, la mezcla está más permitida y la música termina por volverse más creativa.

—¿El Fondito Sessions nace desde ese lugar?

Casanova: Nosotros nos defendemos bastante en el escenario, pero no teníamos ningún material para escuchar que fuera grabado en vivo. Teníamos ganas de sacar algo así y decidimos invitar a nuestros amigos del ambiente. En Fondito Sessions hacemos las canciones como sonarían en el vivo. Si se ponen a escuchar el Márama de antes y el de ahora, hubo un cambio bastante grande a nivel musical. A raíz de Fondito sale la idea del Antel Arena.

—La mayoría de las bandas de cumbia cheta perdieron vigencia. ¿Por qué creén que no pasó lo mismo con Márama?

Matías Besson: En gran parte se lo debemos al grupo humano que tenemos y a nuestra forma de trabajar como banda. Si bien somos muy descontracturados, cada uno es muy responsable con lo que tiene que hacer.

Casanova: Lo primero que destruye una banda son las peleas y discusiones. Siempre nos enfocamos en trabajarlo mucho, que ir de gira sea un placer y no un sufrimiento. Además, creo que la gente que escucha la banda es muy fiel. Las fans de Márama están hace muchos años, son casi que las mismas desde el principio.

Agustín Duarte: siempre buscamos dar cosas nuevas dentro de lo que es nuestra carrera. Intentamos no aburrir a nuestro público, buscamos propuestas nuevas. Ahora con el Antel Arena acordamos buscar un concepto y que sea una experiencia. Siento que, como público, te terminás acordando del show de manera integral y no solo de “Loquita” y “Bronceado”.

—En la última etapa han lanzado muchos remixes de sus clásicos. ¿Qué los lleva a buscarles nuevas vidas a esos hits?

Casanova: Nace de varios lugares. Dentro de nuestro espectáculo, la mayor parte del repertorio son los clásicos porque es lo que la gente quiere escuchar y es el 80% de nuestras canciones. Una forma de no aburrirnos al tocar lo mismo es reversionar e invitar a otros artistas. “Enemigos” me gusta mucho, pero el remix me terminó gustando más porque se sumaron voces nuevas y distintas con cosas para aportar. Las reversiones mantienen la esencia, solo hay cambios a nivel musical. Seguimos sacando canciones nuevas, pero a las viejas también hay que cuidarlas.

Recital de Marama
Recital de Marama por sus 10 años en el Antel Arena de Montevideo, ND 20240712, foto Darwin Borrelli - Archivo El Pais
Darwin Borrelli/Archivo El Pais

—¿Ven como una posibilidad sacar un álbum con canciones nuevas?

Duarte: Tenemos varios temas, de cumbia y de otros géneros, guardados que nunca salieron y no descartamos la posibilidad. Hoy en día, hay un exceso de música saliendo de manera constante, un poco el público te demanda que vayas sacando canciones más seguido, te obligan al sencillo y no tanto al álbum. Pero lo lindo del disco es que podés englobar todo en un concepto y tirar uno al año para salir a interpretarlo en los shows.

Besson: Lo del Fondito tiene una cuota de eso. Lo pensamos para que, una vez que estuviera subido entero, se pueda escuchar como un disco.

Duarte: Se escuchan mucho las sesiones en vivo porque sale tanto sencillo por separado, que la sesión en vivo tiene una historia con un concepto conectado. La idea fue subir el Fondito en videos separados, pero que se pueda escuchar uno atrás del otro y se mantenga el concepto y sonido. La idea es que, una vez que se hayan subido todos, se unan en un álbum.

—Compusieron sus hits estando en sus 20. ¿Cómo se sienten tocándolas ahora, con otra edad?

Casanova: Yo nunca fui tanto de la cumbia, sino del foklore y las baladas. Entonces, la interpretación forma parte del cantar. La gente viene a divertirse, bailar y escuchar esas canciones que, a mí que las saqué hace 12 años, al cantarlas se me pueden tornar repetitivas. Pero capaz hay alguien que no la escuchaba hace seis años y dice: “Me había olvidado de ese tema”. Yo voy para interpretarlas, a menos que sea una como “Enemigos” o tal vez las que son un poco más tristes, que ahí si conecto un poco más. Las canciones que vienen tienen una letra un poco diferente, pero mantienen la esencia, sino ya escuchás a otra banda.

Duarte: Hoy sacás un “Loquita” y no va. Ahora también es bastante común el tema de los discos experimentales. Hay artistas que se aburren de su música y salen a probar algo nuevo. Creo que está bueno, pero es un arma de doble filo de hasta dónde dejás atrás tu identidad. Siempre buscamos ese punto medio, intentando renovar pero que siga siendo Marama. Es un gran desafío.

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