La exlíder de Mala Tuya debutó en teatro como protagonista de Lola, la coquetera, una comedia musical que la desafía a cantar, bailar y actuar de principio a fin, entre los tiempos precisos del humor y la sensibilidad de las escenas dramáticas. Incluso con una gripe que le quita el aire, Sole Ramírez lo da todo sobre el escenario y se despide ovacionada por el público.
Todavía caracterizada como Lola, recibe a El País en su camarín para hablar de este nuevo desafío, las escenas de alto voltaje y su camino como solista. Además, confirma su separación del futbolista Felipe Carballo.
-¿Cómo te llegó la oportunidad de protagonizar la obra Lola, la coquetera (Teatro del Notariado), teniendo en cuenta que venís del mundo de la música?
-Hace años estudié teatro e hice una obra para niños, pero nunca busqué castings ni participé en nada más. Me volqué siempre hacia la música. En este caso me contactó la producción, me mandó una escena, hice la audición y me ofrecieron hacer a Lola. Le di mil vueltas porque para mí es una gran responsabilidad y no me gusta hacer las cosas a medias. Pero en un momento me jugué. Pienso que las decisiones más importantes a veces se toman desde un lugar muy inconsciente.
-¿Qué fue lo que más te hizo dudar antes de dar el “sí”?
-Nunca había hecho un musical donde tenés que actuar, cantar y bailar, todo en el mismo espectáculo. Lola es un personaje con situaciones que implican muchos desafíos interpretativos y, salvo diez segundos, estoy prácticamente todo el tiempo arriba del escenario. Además de la exigencia física y vocal, está la comedia, que tiene sus propios tiempos: no hay que ni apurar ni demorar los chistes. Era mucho todo junto.
-¿Cómo encontraste a Lola y qué puntos en común tiene con vos?
-Me costó confiar en que podía encontrarla y distinguirla de Sole, pero también ver lo que tenemos en común. Lola es espontánea, torpe e impulsiva; yo también tengo ese costado, aunque soy más medida. Cuando entro en confianza aparece, y me gustó explotarlo. Para construirla miré entrevistas de Tita Merello: me interesaron su manera de hablar y su espíritu luchador. También tomé cosas de mi familia del interior, de mi madre, mis tías y gente que conozco.
-El repertorio de canciones de la obra incluye clásicos de la música tropical, un universo que no te es ajeno.
-Canto por ejemplo “Amores como el nuestro”, que la hacíamos con Mala Tuya y hace poco saqué mi versión. Las demás nunca las había cantado. El desafío es cantar desde Lola y no desde Sole.
-La obra también tiene escenas de alto voltaje, ¿cómo las abordaste?
-Fue un desafío que requería cuidado y respeto. No conocía a mi compañero (Fabrizio Silvera), así que tuvimos que generar confianza. Fueron meses de trabajo para que el romance que se ve en escena resultara creíble. Al principio me costaba hacerlo delante de los compañeros y el director; después te das cuenta de que también lo hacés frente a una sala llena. Lo más difícil es cantar sacándose la ropa o casi besándose (risas).
-Pasaron más de 10 años del furor por bandas uruguayas jóvenes como Mala Tuya ¿Cómo recordás aquella etapa y el momento que decidiste ponerle punto final al grupo?
-Con Mala Tuya tocamos nueve años sin parar. Los primeros fueron de explosión y furor, pero después seguimos en festivales y fiestas de empresas. Tuvimos la suerte de que se nos abriera una puerta enorme para posicionarnos, y el gran desafío después en esta profesión es mantenerse activo y motivado más allá de las subidas y bajadas. La pandemia me puso en un lugar de replantearme hacia dónde quería llevar mi carrera. Sentí que había cumplido un ciclo con la banda; lo hablé con mis compañeros y me apoyaron desde el primer minuto. Hubo algo de tristeza y melancolía, pero no hubo enojos, y nos alentamos entre todos para seguir adelante.
-¿Cómo fue construir tu camino como solista?
-En marzo saqué mi primer disco solista, Aeropuertos, que es algo que quería hacer hace tiempo. Probé sonidos urbanos y otros caminos, pero recién ahora siento que consolidé un proyecto más sólido, orientado a la cumbia y a un sonido más latinoamericano. Soy muy perseverante y caprichosa; siempre encuentro la forma para probar nuevos rumbos.
-¿Cómo encontrás el equilibrio entre hacer la música que te representa sin dejar de lado los gustos del público?
-Es ensayo y error. Nunca voy a hacer algo que no me guste: grabé canciones que después no me sentí cómoda cantando en el escenario y dejé de hacerlas. También es cierto que no puedo ofrecer algo que solo me guste a mí. Necesito que la gente conecte con mi música y encontrar ese equilibrio.
-Como mujer, ¿sentiste dificultades en un ambiente en el que predominan los hombres?
-En Mala Tuya estuve muy protegida por mis compañeros, que me adoptaron como la hermanita menor. Muchas cosas seguramente pasaban en el ambiente sin que me enterara porque ellos me cuidaban. Así que no puedo hablar desde una experiencia directa, pero tengo amigas cantantes y conozco sus historias. Siento que a las mujeres artistas se les exige más para demostrar que son buenas.
-¿Qué pensás de la idea de que haya cupos femeninos en los festivales?
-Lo ideal sería que no hiciera falta una ley de cupos, y yo prefiero que me contraten porque les gusta mi show, y no para ocupar un lugar. Pero es mejor buscar soluciones que no hacer nada: si los cupos suman dos, tres o cuatro shows de mujeres que de otro modo no estarían, me parece fantástico. Muchos proyectos femeninos no crecen porque no tienen espacio. Alcanza mirar las grillas y contar cuántos hombres y mujeres hay. No sé con qué criterio se elige ni puedo decir que me hayan dejado afuera por ser mujer, pero las oportunidades son menos y las exigencias mayores. Las mujeres tienen que remar más para llegar a los mismos lugares, aun con el mismo talento y las mismas ganas.
-Yendo al plano personal, ¿te separaste del futbolista Felipe Carballo?
-Sí.
-¿Te sentiste encasillada en el estereotipo de la pareja que acompaña a un futbolista?
-Nunca me sentí dentro de un estereotipo. Él tenía su trabajo y yo el mío, y siempre quisimos cuidar la individualidad de cada uno. Jamás estuvo en mis planes dejar mi carrera. Obviamente, las distancias, los viajes y el estilo de vida eran un desafío extra para la pareja. Pero para mí no era un futbolista, sino la persona de la que me había enamorado. Sostuvimos la relación mientras pudimos y, cuando ya no funcionó, elegimos con mucho cariño tomar caminos separados.
-¿Eso fue lo que desgastó la relación?
-Sí, la relación duró mientras se pudo. Está todo bien: es alguien a quien quiero mucho y con quien compartí una etapa muy linda.