Paula Silva habla de su presente en teatro y cine y revela lo peor del oficio: "Llegué a tener ataques de pánico"

Mientras integra el elenco de "La Omisión de la Familia Coleman" en el Teatro del Notariado y estrena las películas "Carne" y "Las Siete Balas", la actriz habla de la incertidumbre de la profesión, su paso por un reality y de los proyectos personales con su novio Rafa Beltrán.

Paula Silva
Paula Silva integra el elenco de "La Omisión de la Familia Coleman" en el Teatro del Notariado y forma parte de las películas "Las siete balas" y "Carne".
Foto: Pamela Silva (@pamedasilva_) Estilismo: Jo Cruz

De aquella exposición masiva que la convirtió en una figura conocida tras ganar el reality Despedida de solteros a la actriz que hoy transita entre el teatro, el cine y las plataformas, Paula Silva atravesó un proceso de madurez artística y personal. Hoy, mientras protagoniza la versión uruguaya de la comedia dramática La omisión de la familia Coleman, se prepara para los estrenos de las películas Las 7 balas y Carne, y suma participaciones en producciones de gran escala para plataformas de streaming, se anima a reflexionar sobre las luces y sombras de un oficio marcado por la exposición y la incertidumbre.

La actriz habla sobre los duelos familiares que la atravesaron durante el proceso de la obra, su relación con las redes sociales, el conflicto judicial que enfrentó tras ganar el reality y la nueva etapa de su vida personal junto al actor Rafael Beltrán, después de un divorcio que también tuvo repercusión pública. "Nos gustaría agrandar la familia", revela.

-En La Omisión de la Familia Coleman componés a Verónica, un personaje complejo dentro de un universo familiar también muy delicado.

-Es un personaje desafiante porque tiene un arco enorme. Mueve dos mundos: el de su vida fuera de la casa y el de su familia biológica, que es lo que ella intenta esconder. Al principio me costaba mucho entenderla para poder defenderla en el escenario, pero le encontré la vuelta.

-Por una parte es la víctima de un entorno familiar hostil, pero por otro lado también genera rechazo la forma de la que ella los trata.

-Es la joyita del texto de Claudio Tolcachir: todos los personajes son complicados, tienen conflictos enormes y muchísimas capas. Verónica genera empatía, después la perdés un poco y luego la volvés a entender cuando comprendés que a ella la sacaron de esa dinámica familiar sin que pudiera elegirlo. Procesándolo en terapia empecé a descubrir similitudes con ella en los mecanismos de defensa y en la forma de negar ciertas cosas. También en lo que significa el vínculo con la abuela, que fue lo que más me atravesó durante el proceso.

-Tu personaje tiene un vínculo especial con su abuela y vos perdiste a la tuya poco antes de empezar los ensayos, ¿cómo fue asumir el desafío desde ese lugar?

-Durante los ensayos, estar en el escenario diciendo la palabra “abuela” o tocándole la mano a ese personaje me movilizaba muchísimo. Por más que una esté actuando, eso atraviesa. Mis abuelas me criaron junto a mis padres, son el núcleo de la familia. Y cuando esa figura falta, toda la dinámica se tiene que volver a configurar. Algo de eso pasa también en la obra. La abuela que hace Virginia Méndez, además, tiene un espíritu tan jovial que me hace acordar constantemente a la mía, esa que siempre defendía a los nietos hicieran lo que hicieran.

Paula Silva
En "La Omisión de la Familia Coleman" comparte elenco con Agustín Urrutia, Candelaria De la Cruz, Franco Rilla, Marisa Bentancur, Pablo Robles, Rodrigo Garmendia y Virginia Méndez.
Foto: Pamela Silva

-Estás estrenando Carne en cines, que tuvo un rodaje muy particular.

-Fue increíble. Filmamos en Casa Quetzal, una locación en medio del campo en Maldonado, y todo el elenco convivió en el lugar durante un mes. Se armó una comunidad artística hermosa con todo el elenco. El director, Tomás Marichal, involucró a toda su familia en la producción, y el equipo técnico de maquillaje y efectos venía de Brasil, así que el clima era de pura fiesta: terminábamos de rodar, prendíamos el fuego, escuchábamos música e íbamos a la piscina.

-También trabajaste en producciones de gran escala para plataformas, como Hija del fuego (2025). ¿Qué cambia para un actor cuando pasa de un proyecto independiente a una producción de esas dimensiones?

-Es la parte exponencial que todo actor necesita para que se vea su laburo y se le abran puertas en otros mercados. Hacer cine independiente y que vaya a las salas es lo más noble que hay, pero las plataformas te dan un alcance masivo y te posicionan, por ejemplo, en el mercado argentino, donde hay muchísima competencia y actores con un oficio tremendo.

-¿Cómo es la experiencia de entrar a un set de esa magnitud?

-Impresiona. Llegás y tenés 200 personas de equipo, camiones, un despliegue gigantesco y un productor asignado para vos. En la primera toma tenés que salir a romperla con gente que capaz no te conoce. Hay que responder a esa exigencia.

-Pasás de momentos de altísimo volumen de trabajo a etapas de espera. ¿Cómo se gestiona el vértigo y la inestabilidad de la profesión?

-Es la parte más difícil de este oficio: convivir con la incertidumbre y manejar la ansiedad. En etapas anteriores, por la misma inestabilidad y frustración, he llegado a tener ataques de pánico. A medida que una crece necesita más cosas, pero parte del proceso es armar esa solidez.

-¿Cómo se hace?

-El ejercicio constante es entender que cuando hay una meseta no es porque nadie te vaya a llamar nunca más, sino que son procesos que empiezan y terminan. Para cuidar mi salud mental, busco hacer todos los días algo aunque sea chico que me encamine hacia donde quiero ir.

-¿Qué rol juegan hoy las redes sociales en el trabajo del actor? ¿Sentís la exigencia de la presencia digital?

-Las redes pasaron a ser un factor importante y medio loco, porque podés estar en un casting y que se termine evaluando la cantidad de seguidores o el perfil digital. Tuve mis crisis de identidad con eso. En un momento sentí que me aburrí de mí misma, de mostrar mi vida cotidiana o tutoriales de maquillaje, y decidí cambiar. Hoy busco que las redes sean una herramienta para acompañar mi carrera, resguardando mi intimidad y compartiendo cosas que se alineen más con quien soy hoy, como textos que escribo y comparto.

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Paula Silva.
Foto: Pamela Silva.

-Actualmente hay furor por Gran Hermano, y en 2017 vos ganaste un reality de características muy parecidas como fue Despedida de Solteros, ¿cómo recordás la experiencia?

-Fue una de las experiencias más locas de mi vida. Tenía otra edad y era más inconsciente de la repercusión. La exposición de un reality es fuerte porque entrás siendo una desconocida y salís siendo parte de la vida de la gente. Hoy en día no volvería a encerrarme en un formato así porque estoy enfocada en otro lugar de mi carrera y no quiero exponerme tanto, pero en su momento lo disfruté mucho.

-¿Cómo viviste todo el proceso judicial que enfrentaste para poder cobrar los premios?

-Fue un tema angustioso por el tiempo que se dilató, pero con el diario del lunes entiendo que todo se dio como se tenía que dar. Hubo que recurrir a la vía legal, se demoró más de lo pactado, pero finalmente todo se cumplió.

-¿Cómo está tu vínculo con Facundo Santo Remedio, tu pareja de aquel entonces, con quien protagonizaste acusaciones cruzadas?

-Tuvimos las charlas que teníamos que tener, nos supimos perdonar y hoy tenemos una relación linda, sana y de mucho respeto. Fue un proceso de separación y divorcio hecho desde el cuidado.

-¿Aquella ruptura mediática afectó el inicio de tu relación con Rafa Beltrán?

-No, para nada. Todo se dio naturalmente y hoy estamos consolidados y felices. Casarme de nuevo no está en los planes, quizás en algún momento hagamos una celebración, pero no es una prioridad. Lo que sí deseamos y tenemos claro es que en algún momento nos gustaría agrandar la familia y tener un hijo juntos. Hoy disfrutamos mucho de acompañarnos y de compartir la pasión por lo que hacemos.

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