Se abre camino: Luana Valverde cumplió 18 y habla de sus sueños, su futuro y el duelo por la partida de su padre

La hija mayor de Karina Vignola y Gaspar Valverde celebró en familia la mayoría de edad. Se refiere a su vocación por Magisterio, la relación con su familia y cómo atravesó la prematura muerte de su padre con el apoyo de sus seres queridos.

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Luana Valverde.
Fotos: Leo Mainé. Pelo: Fabián Sciutto.

A sus flamantes 18 años, Luana Valverde comienza a trazar su propio camino. Hija mayor de Karina Vignola y Gaspar Valverde, una de las parejas televisivas más populares que tuvo Uruguay, creció rodeada de cámaras, estudios y exposición pública, pero por ahora no piensa seguir profesionalmente los pasos de sus padres.

A punto de terminar el bachillerato, Luana tiene decidido estudiar Magisterio. Su vocación nació del vínculo con los niños y se consolidó en los últimos años a través de su tarea como animadora en el colegio y, más recientemente, trabajando en cumpleaños infantiles. Allí descubrió que enseñar y acompañar a los más chicos es lo que imagina para su futuro.

También atraviesa una etapa de cambios personales. Comenzó a mostrarse más en redes sociales, disfruta del modelaje y de posar ante las cámaras y reconoce que heredó de sus padres la facilidad para expresarse. Pero el último año estuvo inevitablemente marcado por la muerte de su padre, Gaspar Valverde, fallecido en diciembre pasado a los 50 años. En ese proceso encontró refugio especialmente en su madre, su hermana Alina y la familia ensamblada que conformaron junto a Mario Florio y sus hijas.

En esta charla, Luana habla de su vocación, la fama de sus padres, sus sueños, su relación con Karina y Alina y del recuerdo de Gaspar.

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Luana Valverde.
Foto: Leo Mainé. Pelo: Fabián Sciutto.

-Acabás de cumplir 18 años. ¿Esperabas especialmente este cumpleaños?

-Sí. En realidad, me encantan todos mis cumpleaños. Me gusta el día, juntarme con mi familia, verlos a todos. El concepto del cumpleaños me encanta. Pero los 18 sí los esperaba por la mayoría de edad y también por poder manejar. Ahora uno de mis proyectos es sacar la libreta. Ya estuve practicando un poco con mamá en el Parque Roosevelt.

-También estás terminando el bachillerato. ¿Ya decidiste qué vas a estudiar?

-Sí, voy a estudiar Magisterio. Me encantan los niños, siempre me gustaron. Soy animadora en el colegio y ahí me di cuenta de que era lo que quería estudiar y hacer para el resto de mi vida. Me gustaría trabajar principalmente con niños chicos, en preescolar o primaria.

-¿Cómo descubriste esa vocación?

-En cuarto de liceo empecé un curso opcional de animación en el colegio. Lo hice por curiosidad y porque siempre me habían gustado los niños. Después empecé a participar en actividades y campamentos de tres días, a pasar mucho más tiempo con ellos, y me di cuenta de que me gustaba incluso más de lo que pensaba.

-¿Sos la animadora que pone límites o la que juega con los niños?

-¡Yo soy la que juega! No pongo límites. Para eso están los otros animadores más serios (risas). Hay algunos que son más de poner autoridad; yo soy la que juega con ellos.

-Y esa vocación ya se convirtió también en un trabajo.

-Sí. Trabajo animando cumpleaños en un parque sensorial. Organizamos juegos de acuerdo con las edades de los niños. Hay que ir viendo qué les gusta y adaptándose.

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Luana Valverde.

Foto: Leo Mainé. Pelo: Fabián Sciutto.

-¿Es más difícil entretener a los niños de hoy por la presencia de las pantallas?

-Sí, obviamente. Hay que adaptar los juegos clásicos a las cosas de hoy. Por ejemplo, hacemos la mancha “six/seven” y así le agregamos algo que esté de moda en TikTok. Entonces se copan más. Hay que ser creativa.

-Últimamente también empezaste a mostrarte más en redes sociales. ¿Cómo vivís esa exposición?

-Nunca me lo había imaginado porque siempre fui un poco más vergonzosa que mi hermana o mi mamá. En un momento empezaron a subir mis seguidores y me empezó a gustar. Mi perfil no es tanto de hablar frente a la cámara, sino de mostrar fotos o cosas de mi día a día. Todavía me da un poco de vergüenza expresarme hablando en mi propio Instagram.

-Es curioso porque creciste en una familia muy vinculada a los medios.

-Sí. En el Instagram de mamá o en el de papá me salía mucho más naturalmente. También aparecí en televisión desde chica y nunca me dio vergüenza. Pero ahora siento que es algo mío, que no soy solamente “la hija de Karina y Gaspar”. Y al ser algo propio todavía me genera un poquito de timidez.

-¿Cómo te definirías?

-Soy muy alegre, espontánea e inquieta. Me gusta estar haciendo cosas todo el tiempo. Al principio puedo ser un poquito tímida, depende de la persona o de la situación, pero después me largo a hablar y se me va toda la vergüenza.

-Con dos padres comunicadores, ¿alguna vez pensaste en trabajar profesionalmente en los medios?

-No. Nunca me imaginé trabajando de eso. Siempre me gustó más la idea de ser maestra y trabajar con niños. Eso lo tuve bastante claro.

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Luana Valverde.


Foto: Leo Mainé. Pelo: Fabián Sciutto.

-Sin embargo, el modelaje sí te atrae.

-Sí, el modelaje me gusta. Me encanta sacarme fotos, la ropa, probarme cosas. Y también me gusta agarrar un micrófono, subirme a un escenario y hablar. En el colegio lo hago y me encanta.

-¿Qué sentís que heredaste de tu mamá y qué de tu papá?

-De los dos heredé eso de que no me dan vergüenza las cosas, saber expresarme, hablar y comunicarme. También la capacidad de liderar cuando estoy en un escenario o cuando estoy animando. Mi papá especialmente nunca tuvo vergüenza de nada. Era muy gracioso, muy expansivo, y siento que yo tengo algo de eso. Mi hermana también.

-¿Y de tu mamá?

-De mamá siento que heredé más la inteligencia emocional. Saber ayudar a los demás en distintas situaciones, relacionarme con las personas desde un lugar más emocional y empático. Además, mamá también iba a ser maestra y siempre le gustaron mucho los niños. En eso somos iguales.
-Tus padres estuvieron durante años expuestos a la opinión pública. ¿Qué aprendiste de ellos sobre las redes y los comentarios negativos?
-Que siempre va a haber gente que te quiere y gente que no; gente a la que le gusta lo que hacés y gente a la que no. Si tengo 100 comentarios y 98 son lindos y dos son malos, trato de enfocarme en los 98 lindos.

-¿Consumís televisión?

-No, no consumo televisión. Obviamente ahora que mamá está en Poné Play la vemos siempre. Y cuando aparecía papá también lo mirábamos. Pero no soy de prender la tele y acostarme a mirar. Veo series, películas, TikTok, uso el celular... Tengo 18 años.

-¿Y qué hacés en tu tiempo libre?

-Me gusta estar con mi novio, mis amigas y mi familia. Hacer planes, ir a comer y cocinar. Me encanta cocinar. Lo salado me queda mejor que lo dulce, pero hago de todo. Soy bastante de experimentar, por eso a veces no me sale tan bien (risas).

-Mencionaste a tu novio. ¿Hace cuánto están juntos?

-Desde principios de año. Hace poquito, pero está todo muy lindo.

-El último año estuvo marcado por la muerte de tu papá. También fue a partir de ese momento que empezaste a expresarte más en redes. ¿Sentías esa necesidad?

-Sí. Mi interés por las redes empezó un poco en ese momento doloroso. Hice una publicación el día que falleció papá y tuvo mucha repercusión y muchísimos comentarios lindos. También empezó a pasarme que la gente me frenaba en la calle y me contaba anécdotas con él. Personas que me decían que lo habían conocido hacía muchos años o que estaban tristes, lo veían a papá y él los hacía reír. Escuchar esas cosas en un momento así te ayuda mucho. Me sentí más acompañada. Inclusó empezaron a llegarme historias y recuerdos que yo no conocía. Y es muy lindo. Hasta hoy la gente me recuerda mucho a mi papá y me genera mucho orgullo.

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Gaspar Valverde y Luana Valverde.

-Gaspar se fue muy joven. Tú sos joven. ¿Qué sentís que fue lo que más te ayudó a atravesar el duelo?

-Mi familia y mis amigas. En especial mi familia. Mi mamá, mi hermana y yo nos apoyamos muchísimo entre las tres. Ahora somos las tres contra todo. Si yo estoy mal, sé que tengo a mi mamá y a mi hermana para apoyarme, y lo mismo sucede al revés. Se generó todavía más complicidad entre nosotras. También estamos acompañadas por Mario (Florio), la pareja de mi mamá con sus hijas Martina, Mía y Valentina. Fue un apoyo enorme porque, de repente, nosotras tres estábamos tristes y teníamos esa otra parte de la familia acompañándonos. Somos un montón y siempre hay alguna actividad, algo para hacer o para distraernos. Fue un apoyo fundamental.

-Ahora terminás el liceo, vas a estudiar Magisterio... ¿Tenés algún otro gran sueño?

-Mi sueño desde chica siempre fue ser mamá. Quiero tener muchos hijos.

-¿Cuántos?

-Cinco (risas). Ya tengo todos los nombres pensados: tres nenas y dos varones. Hoy quiero cinco; después veremos. Capaz que son más. Pero siempre fue mi sueño ser mamá. Primero quiero terminar de estudiar y después empezar a vivir esa etapa.

-¿Te gusta salir?
-No tanto. Soy más de planes tranquilos. A veces prefiero quedarme en casa. En verano sí, cuando vamos a Punta del Este con amigas, podemos salir a alguna fiesta. Y ahora me voy a Floripa con mi generación, que son siete noches de fiesta, así que ahí voy a tener salidas para todo el año (risas).

-¿Karina es una mamá celosa o controladora con las salidas?

-No. Siempre que esté todo cuidado tengo permiso. Quiere saber con quién voy, con quién vuelvo, quién me busca... Siempre que esté todo hablado, no hay problema. Soy bastante tranquila y tampoco salgo tanto.

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