Perciavalle: su vuelta al cine, la verdad sobre Gasalla y su presente íntimo; “Me vaciaron económicamente”

Entrevista al eterno rey del café concert que a los 86 años regresó a las salas de cine con un documental sobre China Zorrilla . "Mi cabeza funciona como si tuviera 18", asegura.

Carlos Perciavalle en entrevista con El País.
Carlos Perciavalle en entrevista con El País.
Foto: Lourdes González @luli.gonzalez_

A los 86 años, Carlos Perciavalle conserva intactas la verborragia y el magnetismo que lo convirtieron en una figura imprescindible del espectáculo rioplatense. Dueño de un anecdotario inagotable y de una mirada tan filosa como sensible, el actor habla sobre el estreno de El último viaje a China, la película homenaje a China Zorrilla que volvió a reunirlo con el cine y con los recuerdos de una amistad entrañable. "Ella veía el mundo con esperanza", define.

Una pizzería céntrica es el escenario de esta charla tan desopilante como emotiva en la que el artista también reflexiona sobre la vejez, la muerte de Antonio Gasalla, las traiciones económicas que sufrió en los últimos años, los ovnis, el amor y la forma de la que le gustaría ser recordado.

-¿Cómo fue volver al ruedo en una producción como El último viaje a China?

-Fue un placer, porque era como estar en casa. Lo hicimos con Solita (Silveyra), que es como una hija para mí, y hablando de la China (Zorrilla), que también fue como una hija. Convivimos uruguayos y argentinos trabajando armónicamente juntos. Fue divino, un orgasmo. Lo único horrible era levantarme a grabar a las siete de la mañana (risas). Cuando me llamó Pablo Echarri (productor), que me parece un gran artista, dije que sí enseguida. Siempre me gustó encontrarme con el mundo del cine. Lo que muchas veces no me gustaba era el resultado, y por eso hacía tiempo que no quería filmar más. Pero esta vez fue distinto.

-¿Qué te pasó cuando viste el resultado en pantalla?

-La vi en el cine sentado al lado de (Julio María) Sanguinetti y (Luis Alberto) Lacalle. Está muy bien realizada y me conmovió muchísimo. Lloré durante quince minutos. La gente me hablaba y yo no podía responder de la emoción. Ya le dije a Echarri que va a ganar un Oscar con este documental. Es un homenaje a una mujer única que, a pesar de todo lo que vivió, siempre siguió adelante y nunca perdió la esperanza ni la alegría de vivir.

Perciavalle vio la película junto a Lacalle y Sanguinetti. "Cuando terminó lloré por 15 minutos", recuerda el actor.
Perciavalle vio la película junto a Lacalle y Sanguinetti. "Cuando terminó lloré por 15 minutos", recuerda el actor.
Foto: Lourdes González @luli.gonzalez_

-¿Cómo sobrellevaste la exigencia física que tiene un rodaje y la promoción de una película como esta?

-Bien. Cumplí 86 años y tengo una pensión por invalidez porque ya no puedo actuar parado. Estoy grande, pero mi cabeza funciona como si tuviera 18. Hoy, por ejemplo, me levanté temprano para hacer notas. Vine con muchísimo gusto y hago todos los movimientos que tenga que hacer por causas como esta. Quiero que la gente vea la película.

-¿Qué enseñanza deja la vida de China Zorrilla?

-En un momento del mundo donde se habla de levantar muros para que los mexicanos no entren a Estados Unidos, o donde vemos lo que pasa en Medio Oriente, que exista una película dedicada a un ser con tanto amor y belleza espiritual es como ver abrirse una flor. No conozco otra actriz en el mundo que merezca un homenaje así. Fue una mujer increíble y única. Bueno, no fue: es. Porque mientras yo viva, ella va a seguir viva en mi corazón.

-¿La sentiste presente durante el rodaje?

-Todo el tiempo. La siento permanentemente. La tengo tan incorporada a mi vida que, incluso mientras hablo con vos, pienso: "Cuando llegue a casa voy a llamar a China para contarle esta entrevista". Hablo de ella todo el tiempo y la siento conmigo.

Perciavalle y Echarri
"Le dije a Echarri que va a ganar un Oscar por esta película", asegura Perciavalle sobre el documental que recorre la vida de China Zorrilla.
Foto: Lourdes González @luli.gonzalez_

-¿Cómo recordás el primer encuentro con ella?

-La conocí el día que fui a verla al Teatro Solís. Hacía Don Gil de las calzas verdes y entraba por la platea. Me gustó tanto lo que hizo que fui a saludarla al camarín, y ahí nos hicimos íntimos amigos.

-¿Sentías que era una relación entre pares o siempre estuviste deslumbrado por ella?

-Cuando vi esa obra yo tenía 12 o 13 años y me morí. Soy muy demostrativo y me acuerdo de que aplaudía y gritaba "¡bravo!", "¡me encanta!", "¡divino!" desde el palco. Quedé absolutamente deslumbrado y nunca más nos separamos. Yo vivía en Punta del Este y, por el Festival de Cine, ya había visto a grandes actrices, pero ella me impactó de una manera especial.

-¿Qué tenía que la hacía única?

-No sé, tenía algo. Era una cosa única que hacía que no se pareciera a nadie. Por eso llenaba los teatros de Montevideo. Además, fue criada en una familia de artistas. Incluso hoy, en muchas familias tradicionales, no está bien visto que alguien quiera ser actor. Pero su familia era distinta y valoraba profundamente que ella quisiera ser actriz. Creció rodeada de artistas y eso fue muy importante.

-¿Hay algún rasgo de su personalidad que la gente no haya llegado a conocer?

-La gente sabía lo buena, generosa y desprendida que era. Para ella, lo más importante siempre era el otro. Le daba plata a cualquiera que se lo pidiera y se conmovía con todo. Mucha gente se aprovechaba, pero ella jamás tuvo rencor. La gente lo sabía, por eso le pedían tanto (risas).

-¿Te contagió esa manera de ser desprendido con lo material?

-Sí, se me pegaron muchas cosas de China. Aunque al mismo tiempo yo era el que le decía que no lo hiciera tanto, porque era demasiado. Por eso digo que era una relación de padre e hija.

-Recién mencionabas algunos conflictos actuales a nivel mundial. ¿Cómo creés que China vería estos tiempos?

-Como veía todo siempre: con esperanza de que los problemas se solucionen, de que no haya más guerras, locuras ni divisiones. Somos todos iguales.

-Estados Unidos desclasificó archivos sobre ovnis y posible vida extraterrestre. ¿Qué te genera eso, teniendo en cuenta que siempre dijiste haber visto?

-Al fin Estados Unidos lo admite. Yo lo digo hace años y me trataban de loco, pero nunca me importó. Los veo en todos lados. Los tuve al lado mío comunicándose entre ellos por telepatía, y en el cielo los vi mil veces. Cada vez los veo más cerca. La última vez fue en el lanzamiento de un libro de Ludovica (Squirru). Había mucha gente y, en un momento, ella dijo: “Miren”. Todos vimos en el cielo un objeto que no era un avión ni un dron: era una nave con colores divinos haciendo movimientos durante más de diez minutos. Decían: “Están controlando a Carlitos” (risas). Pero la cultura en la que vivimos hace que no se hable de estas cosas.

-¿Considerás que la presencia extraterrestre es algo positivo?

-Sí. Es más, creo que de alguna manera China era una extraterrestre. Hay muchos que ya están entre nosotros, sobre todo artistas que buscan unir a la gente. Yo no le tengo miedo a nada. Si hubieran querido destruirnos, ya lo habrían hecho. Ansío la llegada de los extraterrestres con todo el amor y la esperanza del mundo. Estoy acostumbrado a las cosas raras y las vivo con naturalidad.

Carlos Perciavalle.
Carlos Perciavalle: "Estoy acostumbrado a que me pasen cosas raras y vivirlas con normalidad"
Foto: Lourdes González @luli.gonzalez_

-¿Cómo te impactó la muerte de Antonio Gasalla?

-Me impactó la enfermedad. Cuando lo internaron, su alma ya no estaba ahí. Había un ser parecido a Antonio, pero sin alma. El Alzheimer era algo espantoso. Él echaba a todo el mundo, no dejaba entrar a nadie, pero a mí sí. Me quedé una hora y media hablándole de todas las cosas que habíamos hecho juntos, pero no recordaba nada; ni siquiera me registró. Cuando salí me puse a llorar. Ahí entendí que ya estaba muerto. Lo mejor que podía pasarle era morirse. Cuando murió me pareció maravilloso, porque no podía seguir viviendo así. Me preguntaban qué sentía y yo no podía decir que sentía una gran alegría, pero pensaba: "Por fin aflojó".

-¿Fueron pareja alguna vez?

-Nunca. Pero nadie me cree. Nunca pasó nada. Él tuvo una vida muy promiscua y yo no. Yo jamás sentí algo así por él ni él me expresó nada parecido. Hablábamos de todo, menos de su vida privada.

-¿Le conociste parejas?

-Miles. Y le sacaron plata a rolete (risas). Él, si tenía que poner 20 mil dólares para sacarse a alguien de encima, lo hacía. En eso era igual que China.

-Tenían una química única arriba del escenario.

-No necesitábamos ni ensayar. Lo conocí en el Conservatorio: me senté al lado de él y enseguida nos hicimos amigos. Tuvimos una química que duró hasta que se enfermó. Antes de que le explotara la demencia senil, me llamó para que fuera a verlo. Estaba muy mal. Le dije que tenía que ir a la clínica Fleming por un cáncer de piel y otros problemas que tenía. Llamé un remise y lo llevé. Desde ese momento empezó a atenderse ahí. Esa fue la única vez que intervine directamente en su vida. Nosotros ni siquiera salíamos a comer juntos. Él hacía una vida completamente separada. Me acuerdo que cuando me mudé a la laguna, él se construyó un palacio enorme cerca, que le costó una fortuna. Pero no invitaba a nadie. Tenía un comedor gigantesco con dos mesas para doce personas y jamás le decía a nadie para ir.

Carlos Perciavalle
"Fue un orgasmo", dice sobre su sensación de grabar la película "El último viaje a China".
Foto: Lourdes González @luli.gonzalez_

-En los últimos años también se habló de gente de tu entorno que se quedó con dinero tuyo. ¿Pudiste resolver esa situación?

-No. Me pasó ahora, de viejo.

-¿Pero al menos encontraste paz en tu casa?

-Sí. Vivo con amigos divinos que me cuidan.

-¿Te llegaron a vaciar económicamente?

-Sí. Me vaciaron. Por eso me casé y me divorcié a los cuatro meses.

-¿Fue por eso?

-Sí, entre otras cosas.

-¿Sufriste ese vínculo?

-No. Tengo la capacidad de dar vuelta la página. Si algo no me conviene, listo. Sufrir no es para mí.

-¿Estabas enamorado?

-Creí que sí, pero no. El amor siempre lo canalicé hacia el trabajo. Ese fue mi gran amor. También tuve una pareja que murió hace dos años. Era un actor con el que estuve 49 años. Quedó paralizado y hubo que internarlo. Nunca se supo públicamente porque mi vida privada siempre fue privada. Además, él odiaba aparecer o que yo hablara de él. Lo mantuve hasta el final. Quedé viudo y divorciado en menos de un año.

-También trascendió que vendiste el histórico vestuario de tus obras.

-Sí. Mucha gente pensó que lo hacía porque estaba arruinado, pero expliqué que fue porque engordé y ya no me entra. Me daba pena pensar que cuando me muera todo eso quede tirado ahí. No sabía a quién dejárselo y tampoco lo quería regalar. Mucha gente compró y todavía voy a hacer dos remates más. Son cosas divinas.

-¿Qué creés que nos pasa cuando morimos?

-Cuando llegue, veré. Capaz que no nos pasa nada, pero también eso me parece maravilloso.

-¿Cómo te gustaría ser recordado?

-Ojalá la gente me recuerde. Soy un hombre que casi siempre hizo lo que quiso.

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