Paoloski: por qué le gustan los jugadores uruguayos, qué opina de Bielsa y cuál fue el programa que lo "frustró"

“Me resigno a hacer formatos que quizás no son tan populares, pero son los que me gustan a mí”, evalúa el periodista y conductor argentino Germán Paoloski sobre esta etapa de su carrera.

Germán Paoloski en Enjoy Punta del Este.
Germán Paoloski en Enjoy Punta del Este.
Foto: Matías Palermo

Con una trayectoria que combina periodismo y entretenimiento, Germán Paoloski se consolidó como uno de los conductores más versátiles de la televisión argentina. Surgido del periodismo deportivo, supo expandir su carrera hacia otros formatos hasta convertirse en una figura habitual de la pantalla chica, al frente de recordados ciclos como Pura Química y Nunca es Tarde. Hoy se luce como conductor de El Noticiero de la Gente en Telefé, donde aplica ese recorrido para abordar la actualidad con un estilo propio.

La charla con Paoloski tiene lugar en Enjoy Punta del Este, durante sus días de descanso en el balneario uruguayo que visita desde la infancia. Allí, el conductor reflexiona sobre su presente profesional, se detiene en su mirada sobre el fútbol —incluyendo su análisis del ciclo de Marcelo Bielsa al frente de la selección uruguaya— y explica por qué el periodismo deportivo suele ser una escuela para muchos conductores.

Además, el comunicador repasa etapas decisivas de su trayectoria: el desafío de ponerse al frente de un noticiero tras años de programas más descontracturados, su filosofía de “soltar” ciclos exitosos para buscar nuevos proyectos y recuerda experiencias que no resultaron como esperaba, como su paso por Operación Triunfo. También revela que le gustaría volver al late night show y opina sobre el presente del género en la televisión argentina, que tiene hoy como principal exponente al programa Otro día perdido de Mario Pergolini. Al momento de compararlo con el suyo, le reconoce virtudes, pero desafía con picardía al conductor: “Hay que ver si Pergolini hace este programa cinco años seguidos”.

-Sos una figura recurrente en Punta del Este, ¿cómo es tu vínculo con el balneario?

-Vengo a Punta del Este desde que soy muy chico. Primero lo hacía con mis padres, después empecé a venir con amigos y ahora con Sabri (Garciarena) y con la familia. Me gusta mucho este lugar. Hay algo muy claro que tiene que ver con el paisaje, las playas y la gastronomía, pero también hay algo intangible: es un lugar en el que siento que puedo descansar y recargar energías. Disfruto mucho empezar cada año acá.

-Has contado que conocés varios sitios de Uruguay.

-Sí, he tenido la oportunidad de recorrer bastante. Me acuerdo que vinimos a trabajar con (Mariano) Closs y (Fernando) Niembo, por ejemplo, a distintas sedes en un Sudamericano Sub 20 que se jugó en Uruguay. Ahí conocí ciudades como Rivera. Y más allá del trabajo, también vacacioné en Rocha y conozco Montevideo. Me gusta viajar y descubrir lugares nuevos, ya sea por trabajo o por placer.

-Decís que te gustan los jugadores uruguayos, ¿qué creés que los caracteriza?

-El jugador uruguayo me encanta. Tiene algo especial: es aguerrido, competitivo, y tiene mucha personalidad. No es que lo pondero por encima del argentino, pero sí creo que el fútbol argentino se nutre de jugadores uruguayos y hace bien en hacerlo.

-¿Cómo ves por ejemplo el paso de Edinson Cavani por Boca?

-El paso de Edinson Cavani por Boca Juniors no ha sido bueno, pero es importante para el fútbol argentino que Cavani haya decidido jugar en Boca. Su carrera ha sido tan buena que lo que dio en Boca no es lo que uno esperaba. Vimos muy poco del Cavani ídolo.

-¿Qué ocurre para una súperestrella llegue a un club y no pueda sostener el rendimiento que tenía en otros equipos?

-Es difícil analizarlo, pero también hay que ser objetivos: Cavani no llegó en el mejor momento de su carrera. No vino en su prime. Es un gran profesional, se entrena y siempre se cuidó físicamente, pero es cierto que llegó con el caballo cansado. Y a veces las cosas no salen. Hubo jugadas desafortunadas que lo marcaron y no le permitieron mostrar todo lo que es. Ojalá pueda revertirlo.

Germán Paoloski durante sus vacaciones en Enjoy Punta del Este.
Germán Paoloski durante sus vacaciones en Enjoy Punta del Este.
Foto: Matías Palermo

-Uruguay, en tanto, apostó por Marcelo Bielsa para su selección. ¿Qué opinión tenés sobre él como entrenador?

-Bielsa es un buen entrenador, analiza muy bien el fútbol y trabaja muy bien los equipos. Lo que creo es que, en una actividad como el fútbol, a veces hace falta cierta flexibilidad para adaptarse a distintas situaciones. En ese sentido, me parece que le falta tacto en el trato con los jugadores. Tiene que pulir eso para ser mejor. Yo igualmente hablo con muchos jugadores que me dicen que él fue el mejor entrenador que tuvieron en su carrera.

-Muchos advierten que hay una diferencia entre lo que dicen los jugadores que se forman con Bielsa y aquellos que empiezan a trabajar con él cuando ya tienen una carrera constituida.

-Lo mejor de Bielsa es cuando tiene que armar de cero, como hizo en Chile. Cuando agarra un equipo consolidado, con sus propios vicios y mañas, es más difícil para él. Por su personalidad le cuesta adaptarse. A veces no se trata de imponer una idea, sino que hay que entender el contexto para poder cambiar algunas cosas gradualmente. Si querés cambiar las cosas de forma abrupta se genera una situación peor.

-¿Creés que algo de eso pasó con la selección uruguaya?

-Al principio los resultados acompañaron, pero después hubo un punto de inflexión con las críticas de Luis Suárez. Ahí se empiojó un poco la cosa y empezaron los malos partidos. Cuando aparece una crisis como esa cambia el panorama porque no están todos unidos tirando para adelante. Eso es lo peor que puede pasar.

-En el Río de la Plata es habitual que muchos conductores de televisión provengan del periodismo deportivo, como es tu caso, ¿por qué creés que ocurre?

-El periodismo deportivo es una gran escuela. No solo se habla de deporte: te obliga a cubrir temas policiales, sociales, económicos o culturales si hace falta. Es un entrenamiento muy amplio. Por eso no es raro que muchos periodistas deportivos tengan luego la inquietud de probar otros formatos. Me pasó a mí, pero también a figuras como Matías Martin, Mauro Viale, Bernardo Neustadt o Nelson Castro. Hay miles de casos de conductores importantes que empezaron en el periodismo deportivo.

Germán Paoloski luce prendas de Goat London en Punta del Este.
Germán Paoloski luce prendas de Goat London en Punta del Este.
Foto: Matías Palermo

-En tu carrera, el quiebre más notorio fue cuando te pusiste al frente del noticiero Diario de Medianoche, ¿cómo fue aceptar la conducción de un noticiero después de hacer programas más descontracturados?

-En 2002 yo hacía la sección de deportes del noticiero. Me sentía muy cómodo ahí. Mi jefe de entonces, Paco Mármol, me decía “vos tenés que conducir el noticiero”. Yo no me veía en ese rol. Pero después cuando hicimos Diario de Medianoche lo armamos como un resumen de noticias bajo un formato más desestructurado. Eso me permitió conducir un noticiero pero con mi estilo. Al principio fue criticado, pero con el tiempo se transformó en un noticiero disruptivo que abrió la puerta a que otros hicieran lo mismo. Empezamos a ver cosas al aire que antes hubiesen sido impensadas para un noticiero.

-En ese noticiero hiciste una recordada entrevista a tu actual pareja Sabrina Garciarena, con quien en aquel momento estaban separados.

-Sí, fue una entrevista por webcam cuando estábamos separados. Ella estaba de viaje y yo, que estaba enojado por alguna cosa, le recriminé al aire con altura. Fue un momento lindo que la gente recuerda mucho.

-¿Aquella nota ayudó a recomponer la relación?

-Sí, después de eso salimos a comer y al poco tiempo retomamos la relación.

-Algo que caracteriza tu carrera es que no te costó soltar programas que eran exitosos como Pura Química o NET.

-Es que los programas no son eternos. Yo no me imagino haciendo un mismo ciclo durante demasiados años. Todos tienen un principio y un final. Eso también me permitió probar cosas distintas, y la verdad es que disfruté mucho de cada etapa.

-¿Cómo vivís el momento en el que tomás una decisión como esa?

-La incertidumbre está, pero también el motor de no quedarte en la comodidad y seguir yendo por más. Puede salir bien o salir mal. Hay que dar todo de uno y rodearse bien para que todo funcione. Pero no me da miedo hacer cosas nuevas.

-¿Cuál fue el que más te costó dejar?

-NET fue el que más me costó. Era el programa más personal: estaba involucrado en la idea, en la producción y en los contenidos; todo pasaba por mí. Ahí arranqué con mi productora, pagaba sueldos y tenía otra responsabilidad. Me gustaría volver a hacer un late night show.

-Llegaste a hacer unos programas desde Punta del Este.

-Eso estuvo buenísimo. Me acuerdo que vino Diego Forlán de invitado. También lo llevamos a localidades del interior de Argentina. Era un formato que me encantaba porque era el late night show americano que siempre me había gustado. Quise traerlo a la televisión argentina y hacerlo con un tono popular. Lo hicimos cinco años en Fox y otro año en Telefé.

-Fue el programa que catapultó la carrera de Darío Barassi, ¿cómo fue la charla al momento que decidió dejar el ciclo?

-Barassi llegó al programa después de haber sido notero y la rompió. Cuando decidió irse me dolió, porque yo quería que siguiera, pero me explicó los motivos y entendí que necesitaba crecer. Él creía que era un ciclo cumplido y está bien que cada uno pida pista para hacer otras cosas. En aquel momento él todavía no se veía como conductor. Quería actuar o tener otras participaciones en otros programas. Tiempo después hizo el casting para la conducción de 100 Argentinos Dicen y empezó a forjar su carrera como conductor. Se transformó en uno muy bueno. Es gracioso, tiene recursos y puede hacer distintos formatos.

-¿Te gusta Otro día perdido, el late night que hace Mario Pergolini?

-Sí, el programa de Mario Pergolini tiene el ADN del late night americano. Otros también adaptaron ese formato, como Jey Mammon, Fer Dente o Sebastián Wainraich. El de Pergolini me parece el más logrado de todos. Al principio estaba un poco rígido, pero después encontró el tono. También cuenta con una gran cabeza de producción como Diego Guebel y con más presupuesto, lo cual siempre ayuda. Es difícil compararlo con el nuestro por haber sido el primero, por la calidad del programa que era, de invitados que llevaba y haberse sostenido en el tiempo. Hay que ver si Pergolini hace este programa cinco años seguidos. Yo no puedo decir cuál me gusta más; siempre voy a elegir siempre el mío porque yo lo parí.

-Entre otros roles te probaste como conductor de reality show al hacer una temporada de Operación Triunfo, ¿lo viviste como una frustración que no haya funcionado tanto como se esperaba?

-No fue traumático, pero sí una frustración. Yo pensaba que estaba preparado para conducir un programa de ese tipo, pero no era el momento. Yo me jacto de tomar buenas decisiones en mi carrera y no me arrepiento de nada, pero esa no fue la mejor. A veces aparecen oportunidades y es difícil decirles que no.

-¿Por qué creés que no funcionó?

-Había muchos factores: tres productoras involucradas, formatos mezclados y un jurado que no era popular. En ese tipo de programas el peso lo tiene el jurado más que el conductor.

-¿Te quedó un gusto amargo por no haber podido mostrarte del todo en ese rol?

-Yo siento que hay momentos de la vida profesional que son un trampolín. Yo venía en ascenso haciendo programas muy exitosos y sentía que estaba preparado para dar ese salto, pero salió mal y no resultó ser el programa para poder mostrarlo. Igualmente estoy agradecido con aquella oportunidad y no me arrepiento de nada.

-¿Hoy te gustaría conducir un reality?

-Nunca fue mi gran objetivo. A mí me gustan más los programas de entrevistas o del estilo de los anteriores que hice. El problema es que los formatos más fuertes del prime time no suelen ser de ese tipo. Así que me resigno a hacer formatos que quizás no son tan populares, pero son los que me gustan a mí. Después de Operación Triunfo, Tomás Yankelevich me dio una revancha y me ofreció hacer Escape Perfecto, pero yo no lo acepté. Sentía que en ese momento aquel programa no era para mí. Lo terminó haciendo el Chino Leunis y le salió bárbaro.

-Ahora intentaste volver con Fútbol para Todos en streaming, ¿tenés ganas de retomar ese proyecto?

-Sí, de la forma que sea. Se dio la posibilidad de hacerlo en streaming, pero empezaron los problemas de derechos y exclusividades que complicaron el panorama y no pudimos seguir.

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