Cultivar el amor propio, rodearse de vínculos sanos y hacer lo que se le antoja sin importarle el qué dirán son algunas de las señas particulares de la nueva Natalie Yoffe. El renacer sucedió hace pocos años y significó un despertar de conciencia. Le valió mucha terapia advertir que era decisión suya moverse de los lugares donde no era feliz, cuenta la modelo, comunicadora y empresaria. En 2014 se recibió de abogada, pero nunca ejerció. Se anotó en la Facultad de Psicología con 38 años para saldar un pendiente que tenía desde los 18. Su plan es poner un consultorio cuando se reciba.
Confiesa que no imaginó llegar a los 40 divorciada -estuvo casada con el senador Andrés Ojeda- y sin hijos; sin embargo, se siente plena y la maternidad dejó de ser su prioridad. Hoy está más activa que a los 30. Maneja su tienda de ropa Ring a Bell, está en La previa de Gran Hermano (Canal 10), va a facultad, conduce Más que palabras por Asertiva Play, junto a Pablo Magno, Mariale Jaimes y más figuras, todos los sábados al mediodía.
“Estamos muy felices por la respuesta del público”, dice. Además está a cargo de ese canal de streaming. "Se están incorporando nuevos proyectos y está creciendo un montón", comenta sobre su nuevo rol. De sus desafíos, su presente profesional y personal charló con Sábado Show.
—El presente te encuentra en distintas facetas: empresaria, comunicadora, estudiante de psicología. ¿Imaginaste que tu vida sería así a los 40?
—Nunca me imaginé. Cada año me voy sorprendiendo. También me fui animando a probar nuevas aventuras. La vida es una sola y hay que vivirla al máximo.
—¿Te costó animarte?
—Soy de pensar en todas las posibles consecuencias de mis actos y ver todos los escenarios posibles, pero con el correr de los años me di cuenta de que no se puede controlar todo; hay cosas que se dan como uno quiere, otras que no, y hay que arriesgarse.
—¿En qué te has arriesgado?
—Cuando me presenté en Masterchef Uruguay. La productora me llamó y le dije: “Mirá que no sé cocinar”. Me contestó: “No importa, vas a ir aprendiendo”. Contraté una profesora tres veces por semana porque, si hago algo, me preparo al máximo. Empecé medio floja, pero fui aprendiendo, mejorando y hasta pegué un mejor plato con una pasta rellena casera. También me arriesgué al anotarme para estudiar psicología en la Udelar con 38 años.
—Estás como panelista en La previa de Gran Hermano. ¿Siempre fuiste consumidora del programa?
—Sí. Hubo temporadas con las que me fanaticé más que otras y, desde que conduce Santiago del Moro, estoy a full. Soy muy estudiosa del programa porque quiero estar preparada. Incluso cuando me baño, corro la cortina, pongo el celular y sigo viendo clips que salen constantemente.
—¿Alguna vez pensaste en presentarte a un casting para entrar a la casa?
—Me hubiera gustado, pero ahora que estoy del otro lado, me gusta más analizar. Igual, me parece una experiencia única.
—¿Qué expectativas tenés con la primera edición de Gran Hermano Uruguay?
—Hace mucho que se está esperando y creo que va a ser un exitazo. Va a influir mucho el casting y la gente que quede seleccionada. Creo que se va a ver también en Argentina; fijate que los dos últimos ganadores fueron dos uruguayos.
—¿Te sorprendió la elección del “Colo” Gianarelli como conductor?
—Para nada. Lo tiene súper merecido. Es excelente conductor y multifacético. Combina muy bien lo emocional con lo racional. Tiene las fortalezas suficientes y puede soportar la presión que implica conducir un formato como Gran Hermano, y el primero de Uruguay. Va a hacer historia el Colo.
—¿Te hubiera gustado que lo condujera una mujer?
—Me imaginé que podía estar entre el Colo y Noelia Etcheverry, que también me encanta. Y si hay debate, me gustaría que lo conduzcan Eliana Dide y Agustín Gil. Hacen una dupla bárbara. Y ojalá que repitamos todos los panelistas de la previa, pero todavía no nos comunicaron nada.
—En 2025 hiciste Volví una noche, ¿tenés nuevas propuestas teatrales?
—Me llegaron propuestas, pero estoy con mucho trabajo en otros ámbitos y decidí no hacer teatro. Sabía que no iba a poder dedicarle el tiempo que quiero.
—¿Te gustaría hacer cine?
—Durante muchos años era mi sueño. Estudié un año en La Escena y fue increíble. Después me anoté en Psicología y sabía que no iba a poder con todo, así que dejé. Un debe que tengo es bajar el estrés que me genera tratar de cumplir con todos los compromisos, porque no tengo tiempo físico para retomar ese sueño. Uno de mis sueños era estudiar Psicología para ejercer, y a veces hay que elegir.
—¿Y te has presentado a castings?
—De comerciales; para cortos o películas, no. Lo tengo pendiente. Pero la vida me va sorprendiendo año a año también.
—¿Te ves haciendo Carnaval? ¿Te llegaron propuestas?
—No me han propuesto, pero me copa. En una clase de zumba que hice hace años, la profesora nos enseñó a bailar candombe y algo aprendí.
—¿Saldrías en las Llamadas?
—¿Por qué no? Yo me arriesgo a todo.
—Sufriste episodios de bullying en el colegio. ¿Viviste situaciones de acoso o machismo en los medios?
—En los medios no recibí bullying, pero a veces, por ser mujer, tengo que demostrar el doble. Ahora ya no, porque con los años he mostrado que tengo mi personalidad, mi carácter e impronta, pero antes estaba el prejuicio de que, por ser modelo, a ver qué iba a decir. Antes me influía más, pero el que opina es porque le importás. En La Previa de Gran Hermano doy mi opinión, puedo ser yo misma y no me importa el qué dirán.
—¿Lees los comentarios de la gente en redes sociales? ¿Te afectan?
—A veces leo. Antes me afectaba más, pero hoy me preocuparía si nadie comenta nada. Hay muchos que comentan en público, pero no se animan a mandarme un mensaje directo. Algunos lo han hecho y, si contesto, reculan. Es normal que te afecte, pero cada vez le doy menos importancia.
—Estás en la mitad de la carrera de Psicología. ¿Por qué decidiste encarar ese reto? ¿Cómo fue volver a estudiar de grande y qué te sorprendió?
—Me sorprendió muchísimo que hay gente de todas las edades. Me encuentro con mujeres y hombres más grandes que yo y los admiro. Me visualizaba siendo muy grande y arrepintiéndome. Me animé y fue la mejor decisión de mi vida. Fue un antes y un después. Ahora me siento plena y en camino a cumplir mis proyectos, cosa que no me pasaba hace unos años, cuando sentía que la plenitud me la iba a dar ser mamá. Hoy no me la da ese sueño, sino todo lo que estoy pudiendo hacer y en el pasado no podía porque tenía una tranca.
—¿Por qué no podías? ¿Qué te trancaba?
—Por situaciones de la vida. Ahora me siento más valiente para hacer lo que realmente quiero.
—Has dicho que después de que te separaste hubo un cambio en tu vida y pasaste a ser una nueva Natalie, ¿cómo lo lograste?
—A través de la terapia, con buenas amistades y mi familia. Y, de a poco, ir entendiendo que tengo que alejarme de lo que no me hace feliz. Depende de uno. Cuando me di cuenta de que estaba en un lugar donde no era feliz, me fui.
—¿Hubo un camino espiritual?
—No. Fue con terapia. No arranqué Psicología para analizarme, pero la carrera me permitió animarme a dar un paso que hacía mucho quería dar, con el objetivo de recibirme y ejercer. Hoy me siento en paz, plena.
—¿Qué te da paz hoy?
—Hacer lo que quiero hacer sin estar pensando si a una persona le va a gustar o no. Me vinculo distinto conmigo misma. Lo que mejor me hace es estar con mi familia y verme con mis amigos, esos vínculos sanos que te nutren.
—¿Estás soltera?
—Mi corazón está muy bien en este momento (risas). Por ahora solo te puedo decir eso.
—¿Qué cambió en vos y cómo es esta nueva Natalie?
—El vínculo que tengo conmigo misma. Tuve que trabajar mucho mi amor propio para entender qué cosas me hacen bien y cuáles no; cómo me paro frente a la vida. Volví a salir a bailar, me divierto más.
—Cumpliste 40 en 2025. ¿Te pegó el cambio de década?
—No. Pensé que me iba a pegar más y, al contrario, me siento con más energía que a los 30. Estoy haciendo un montón de actividades y trabajos y, aun así, le doy lugar a las amistades, a pasar tiempo con mi familia, tener momentos de ocio y divertirme. Hace años no me imaginaba a los 40 años divorciada y sin hijos. Pero hoy me siento muy bien. No necesito tener pareja e hijos para estar feliz conmigo. Haciendo lo que me gusta me alcanza.
—A los 37 congelaste óvulos, ¿en qué quedó el proyecto de ser madre?
—Tenía la posibilidad de renovar el banco donde se guardan cada cinco o tres años y ahora lo estoy haciendo una vez por año. Cuando tengo que pagar la cuota, evalúo si quiero o no.
—¿Ya la pagaste este año?
—En junio. Lo hice muy convencida de que en algún momento capaz que quería ser madre, pero no me quita el sueño hoy. Y es algo que cambió mucho en mí porque antes no me imaginaba a esta edad no siendo madre de dos. Era muy cuadradita, pero me deconstruí y lo que más me sorprende es estar a esta edad sintiéndome en paz y plena.
—¿Qué sueños tenés hoy?
—Antes quería estudiar Psicología o subirme al escenario, y en otro momento quería ser madre. Hoy estoy haciendo lo que me gusta y sueño con seguir siendo feliz. Dejo que la vida me sorprenda.
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