Maxi de la Cruz habló del duelo por su padre, la amistad con Cavani y el miedo que lo persigue pese al éxito

Protagoniza la comedia "Berlín Berlín" en la calle Corrientes y es figura de Canal 12. En una entrevista con Sábado Show, el actor repasó su presente profesional y compartió aspectos desconocidos de su vida personal.

El actor, conductor y humorista Maxi de la Cruz.
El actor, conductor y humorista Maxi de la Cruz.
Foto: Kevin Miranda

Vive uno de los momentos más intensos de su carrera —es figura de Canal 12, protagoniza Berlín Berlín en calle Corrientes de miércoles a domingos, y volvió al cine con Escondida en mi cabeza— y, sin embargo, se detiene a reflexionar y agradecer. Maxi de la Cruz reconoce que el Bailando por un sueño fue una vidriera para mantenerse en el circuito porteño, pero que su presente también es fruto del trabajo de hormiga que ha hecho durante años, junto a su representante, Diego Sorondo, procurando encontrar oportunidades.

“Trato de ser consciente y disfrutarlo”, dice en diálogo telefónico con Sábado Show. El 11 de marzo, además, cumplió 50 años y decidió celebrar por primera vez con una gran fiesta. Era una fecha bisagra y faltó alguien especial: su padre, Cacho de la Cruz, fallecido un día como hoy, pero de 2025. “Me pegó fuerte, pero lo atravesé bien”, dice sobre el duelo.

De su prolífico presente, el recuerdo de su padre, las señales que recibió, el talento de su hija Cande de la Cruz, la amistad con Edinson Cavani, y los miedos que cada tanto lo visitan va esta entrevista.

—El 2026 fue redondo: te luciste en Verdaderos culpables y ¿Quién es la máscara? (Canal 12); estás protagonizando Berlín Berlín en el Teatro Apolo; recibiste dos nominaciones a Mejor Actor por esa obra (Premios ACE y Pinti) y volviste al cine. ¿Te detenés a pensar en los logros?
—Me recontra detengo a pensar. No quiero que la realidad me pase por encima. Trato de agradecer y disfrutarlo, aunque esté al palo, porque pasa todo muy rápido. Intento que no se me haga una rutina estar yendo a actuar en una obra en calle Corrientes, producida por Gustavo Yankelevich y con un elencazo.

—¿Hacés el ejercicio de no normalizar este presente?
—Sí, me autoanalizo. Es muy fuerte porque enseguida pienso: si no estuviera haciendo esto, lo desearía. Diría: “Qué bueno poder estar ahí”. Protagonizar Mi querido presidente con Miguel Ángel Solá también estuvo buenísimo. Con los humoristas de Verdaderos culpables hace seis años que estamos al aire —antes se llamó La culpa es de Colón— y a veces bromeamos: “Seguimos al aire todavía y no se dieron cuenta”. Es una forma de agradecer, con humor, y ser conscientes de que no es normal.

—Debutaste en calle Corrientes con Aníbal Pachano en 2012 y más tarde vino el Bailando por un sueño. ¿Te sirvió para mantenerte en el circuito?
—El Bailando me dio exposición y fue una vidriera importante, pero yo venía haciendo teatro hacía tiempo. Se fue dando de a poco y aproveché al máximo todas las oportunidades, de lo más chico a lo más grande.

—¿Sentís que te ganaste un lugar?
—Totalmente. A base de perseverancia, de laburo, de responder volcando lo que sé hacer y siendo buen compañero. No solo tenés que ser buen actor. La intuición y la suerte también cuentan. Y que te vean. Con Diego Sorondo fuimos, espalda con espalda, buscando los espacios para que yo pudiera mostrar lo que hago.

—Si bien conquistaste espacios en Argentina, nunca abandonaste los proyectos en Uruguay. ¿Te interesa seguir creciendo en tu país?
—Obvio. Es una fuente de laburo y hay una historia atrás, porque empecé de muy chico. Que el canal apueste a grandes producciones y que yo sea la cara no lo puedo despreciar. Es algo que me suma siempre y mucho.

—Entre las cosas increíbles que te han pasado, compartiste terna con Luis Brandoni y Adrián Suar en los Premios Pinti...
—Más allá de ganar o no, hubo un grupo de críticos que vio mi laburo, me tuvo en cuenta y me metió en una terna con esos nombres. Fue hermoso y lo agradezco mucho. Estoy feliz de haber estado ahí.

Maxi de la Cruz protagoniza "Berlín Berlín" en calle Corrientes junto a Pablo Rago y un gran elenco.
Maxi de la Cruz protagoniza "Berlín Berlín" en calle Corrientes junto a Pablo Rago y un gran elenco.
Adrian Diaz Bernini

—También cambiaste de década en 2026. ¿Cómo te pegaron los 50? ¿Te pesa el paso del tiempo?
-No, al contrario. No soy de celebrar los cumpleaños porque me pone incómodo, pero los 50 fue la única vez que los recontra festejé. Y me encantó. Estoy re bien conmigo mismo. También me agarró con laburo y proyectos.

—¿Por qué decidiste celebrar a lo grande?
—Nunca había festejado nada y es una edad bisagra. Fue una fiesta linda con personas que quería que me acompañaran. Estuvo buenísimo.

—¿Has hecho cambios en tus rutinas? ¿Te cuidás más?
—Hice deporte toda la vida, pero me concienticé en hacer más fuerza en el gimnasio, para el futuro. Antes jugaba al fútbol, al pádel, al tenis en un fin de semana. Ahora lo controlo más, por salud y también por laburo, para no lastimarme.

—¿Desde cuándo practicás surf?
—Desde los 12 años. Me gusta la naturaleza, el contacto con el agua, así que también lo uso para desconectar. Este año también intenté hacer esquí.

—Hoy se cumple un año de la muerte de tu papá. ¿Cómo atravesaste el duelo?
—Lo atravesé muy bien. Me pegó fuerte, pero el canal me bancó y me pude tomar mis tiempos. Estuve un par de semanas en las que pude bajar y hacer el duelo. Me re sirvió y encaré de otra forma. Obviamente se extraña y por momentos te vienen los recuerdos. Lo tengo recontra presente y sé que está acompañando, como siempre estaba él. Estoy en paz con eso.

—Contaste en una nota que una vez, paseando con tu hijo Santino, se cruzaron con un perrito llamado Arturo y lo sentiste como una señal. ¿Te volviste más espiritual?
—No sé si es espiritual la cosa porque no estoy buscando señales todo el tiempo. Pero me pasaron un par de cosas locas sin esperarlo y en el momento fue un flash. Estoy convencido de que no termina todo, de que a algún lado vamos y que están ahí siempre. De hecho, cuando mi viejo estaba vivo pero en otro país, sentía que me acompañaba en el teatro.

—Incluiste un guiño a tu padre en Berlín Berlín: tu personaje hace el clásico “chan chan” que él hacia en el sketch del Mago. ¿Cómo surgió?
—Lo más loco es que salió de mí. Se le ocurrió a Pablo Rago. Nos conocimos por la obra, él se enteró de quién era mi papá, me dijo que lo admiraba y recordó el personaje del Mago. En los ensayos yo entraba a escena tarareando algo y hacía algo jazzístico. Entonces Pablo me dijo: “¿Por qué no metés el ‘chan, chan’?”. Con el tiempo, lo tomé como una señal porque no se me ocurrió a mí. Está buenísimo. Siempre hay un uruguayo en el teatro y, cuando termina la función, se arriman y me dicen: “Qué bueno el homenaje a tu viejo, me emocioné”. Y me encanta.

—¡Y qué lindo que se le haya ocurrido a otro y no a vos!
—Aparte me cayó la ficha después. Dije: “Esto fue papá que se la tiró”.

—Berlín Berlín está entre las diez obras más vistas de la cartelera. ¿Cuál fue el mejor elogio que recibiste?
—Cuando salís de hacer la función y hay gente afuera esperándote para agradecerte por hacerlos reír, es el elogio más lindo que hay. Lo valoro y lo agradezco. La obra está muy buena y hay un gran despliegue actoral. Lo damos todo, la pasamos muy bien y nos encanta lo que hacemos.

—¿Cómo es el día a día con el elenco?
—Es un elenco copado. No hay pelea, no hay ego. Son todos talentosos. Nos juntamos en los camarines a charlar antes. Somos una comunidad. Les traigo Grappamiel de Uruguay y tomamos. Les encantó (risas).

—Tuvieron a Susana Giménez en el público. ¿Algún otro espectador de lujo?
—Estuvieron Ricardo Darín, Graciela Borges y Guillermina Valdés. Cuando la obra está en boca de todos, hay una curiosidad por ir a verla.

—¿Tuviste chance de interactuar con alguno de ellos?
—Con Darín nos juntamos en el camarín y nos sacamos una foto después de la función. Me decía: “Qué bueno estuvo, felicitaciones, ¡vamo’ Uruguay, eh!”. Es un crack. Se fue caminando por calle Corrientes, tranquilo, con su señora. Y Susana, una reina.

—Hablando de estrellas. Cuando quedaste eliminado del Bailando, Edinson Cavani te dedicó un posteo. ¿Cómo surgió esa amistad?
—Se fue dando a través de las redes hace muchos años: yo, de cholulo, lo idolatraba como amante del fútbol, y él, un crack total. Empezamos a charlar y, cuando él recién llegó a Boca, me lo crucé en un evento en la embajada de Uruguay y quedamos en contacto. Es un fenómeno. Lo recontra admiro y es un pibe muy humilde. Está bueno ver esas cosas porque te acomodan a vos también.

—Volviste al cine para interpretar a Tony en Escondida en mi cabeza. ¿Llegaste por casting?
-Llegué porque conocí al director (Lucas Vivo) en España, cuando filmé La sociedad de la nieve. Pegamos buena onda, me contó que tenía una productora y le dije: “Cuando tengas algo, avisame”. Pasaron años y, cuando tuvo la oportunidad, me mandó el papel. Un fenómeno. Me encantó participar porque era una peli muy loca, que me permitía hacer un personaje distinto, estar caracterizado. Me divertí mucho.

—¿Cómo fue compartir los rodajes con Nicolás Furtado?
—La mejor. Un pibe re tranquilo, común y corriente. Un crack. Se ganó todo a base de laburo y talento.

Maxi de la Cruz y Nicolás Furtado en la película "Escondida en mi cabeza".
Maxi de la Cruz y Nicolás Furtado en la película "Escondida en mi cabeza".

—Tu hija Cande le contó a Sábado Show que se sentía preparada para compartir escenario contigo e incluso conducir. ¿Te gustaría a vos?
-Me encantaría porque es repetir algo que yo hice con mi viejo. La re veo. Tiene todo. En algún momento se puede dar algo.

—Se lució en La omisión de la familia Coleman y en lo hace también en el unipersonal Soy todas. ¿Pudiste verla?
—Vi las dos, pero en ensayos porque estoy haciendo función, y me encantaron. En Soy todas me sorprendí porque me encontré con algo que no me esperaba. Me emocionó mucho, pero objetivamente, no como padre cholulo. La veo recontra segura, madura y con herramientas.

—Cande contó que guarda una idea que empezó a escribir con tu papá y que le gustaría que termine en un guion. ¿Sabés algo de eso?
—No tenía idea, pero estaría buenísimo. Ella hablaba mucho con papá, como yo.

—¿Tenés muchos pendientes o ideas sobrevolando?
—Me gustaría poder hacer tele en Argentina y filmar más cine o series, pero tenés que contar con otros tiempos y es complicado compaginar con el teatro. Siempre estoy tratando de generar cosas mías y hay ideas dando vueltas, por las dudas.

—¿Qué se viene en 2027?
—Berlín Berlín (entradas en Plateanet) sigue hasta el 15 de noviembre, paramos y retomamos el 10 de enero en el Apolo. Va hasta marzo o abril y después veremos si se sigue o se hace otra obra. Sigo con Verdaderos culpables y no sé si habrá otro formato con el canal. Me gustaría filmar algo, pero no tengo nada.

—Decías que siempre tenés alguna idea en mente para no estar quieto. ¿Pensás en que todo se pueda terminar? ¿Es algo que te preocupa?
—Todo el tiempo estamos pensando que se puede terminar. Papá siempre decía que nadie es indispensable y que no tenemos asegurado nada en esto. Lo hablábamos mucho. Hay que tener algo abajo de la manga. Y yo siempre tengo shows, stand up o ideas para presentar. Hay que estar atento, nunca relajado. Pero por ahora la vamos llevando bien.

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