Guillermo Lockhart y Angie Ferraz preparan la boda tras comprometerse en Disney: "Nos conocimos en otra vida"

"No celebramos el inicio de una historia sino la confirmación a la que ya construimos", advierten los enamorados. En un diálogo íntimo, revelan los obstáculos que superaron como pareja y explican por qué tienen una conexión que va más allá de lo terrenal.

Guillermo Lockhart, Angella Ferraz y su perrito Dante.
Guillermo Lockhart, Angella Ferraz y su perrito Dante. La pareja se conoció en 2011 y tiene tres hijos: Elena, Milo y Ámbar.
Leonardo Maine/Archivo El Pais

Disney fue el escenario del "sí" más esperado por Guillermo Lockhart y Angie Ferraz. Tras más de una década juntos y tres hijos en común, el conductor sorprendió a su novia en la tierra de Mickey Mouse y el Pato Donald con una propuesta de matrimonio tan romántica como cuidadosamente planificada. Días después, en la tranquilidad de su hogar y mientras Elena, Milo y Ámbar están en el colegio, la pareja repasa con emoción la historia que los convirtió en familia, las crisis que los hicieron más fuertes y los sueños que hoy los encuentran planificando el casamiento.

Hay lugares en el mundo que se explican a través de la carga emocional que albergan en la memoria de quienes lo visitan. Para Guillermo Lockhart, el creador de Voces Anónimas, y su pareja, la pastelera Angie Ferraz, ese lugar es Orlando. Específicamente, el universo de Disney. Fue allí, bajo la imponente silueta del castillo de Magic Kingdom, donde la pareja selló un compromiso largamente anhelado tras más de una década de amor, tres hijos en común y superar varias batallas: una propuesta que combinó la precisión de una producción de televisión con la profunda mística que rige la vida de ambos.

La escena en la que Guillermo se arrodilló sobre el asfalto de Orlando para pedirle matrimonio a su novia no fue fruto de la improvisación. Detrás del instante que conmovió a las redes hace un mes, hubo una meticulosa preproducción digna del realizador audiovisual que lleva dentro. "Apareció mi rol de productor", indica. Y narra que apenas tenía "cinco minutos para que todo saliera perfecto". Había contratado a una fotógrafa local para registrar la reacción de su pareja en el preciso instante en el que recibiera la propuesta, y además debía estar pendiente “obsesivamente” del pronóstico del tiempo para asegurarse de que no fuera a llover esa tarde.

El plan requirió de cómplices incondicionales. Elena, la hija mayor de la pareja, y Cristina, la suegra de Guillermo, se encargaron en secreto de averiguar la medida del anillo en Uruguay. Ya en Estados Unidos, Guillermo le escribió a la fotógrafa y coordinó todo de forma encubierta.

El anzuelo fue una supuesta foto artística. La fotógrafa le pidió a Angie que se colocara de espaldas, mirando hacia el emblemático castillo que tantas veces había visto en los VHS de su infancia. El escenario no fue elegido al azar: ambos sienten una conexión muy especial con el universo Disney y atesoran algunos de los recuerdos más felices que vivieron allí en familia. De hecho, es un destino al que suelen regresar una y otra vez.

Cuando Angie se dio vuelta, la realidad la dejó sin aliento. Guillermo la esperaba con la alianza en la mano, mientras Elena documentaba la secuencia con su teléfono móvil. "Si lo hubiera sospechado, me habría vestido diferente", bromea Angie, aunque luego admite que la intuición femenina jugó su papel: "Le hice un chiste a mi hija justo antes, como diciendo ‘acá se arrodilla y me pide’. Las mujeres tenemos un sexto sentido".

Guillermo Lockhart y Angie Ferraz en Disney, donde sellaron su compromiso a los pies del castillo de Magic Kingdom.
Guillermo Lockhart y Angie Ferraz en Disney, donde sellaron su compromiso a los pies del castillo de Magic Kingdom.

La pareja había postergado el casamiento por los ritmos naturales de una familia numerosa. La crianza de sus tres hijos (Elena, Milo y la pequeña Ámbar), las mudanzas, los compromisos laborales y el año de pandemia hicieron que nunca pudieran encontrar el momento justo para dar ese paso.

Sin embargo, el empuje de sus propios hijos, quienes insistían en ver a sus padres en el altar, terminó por madurar una decisión que ya no admite pretextos. "Mucha gente pensaba que ya estábamos casados por cómo vivimos nuestro día a día", reflexiona él. "Ahora es el momento de disfrutarlo a nuestra manera".

El inicio del amor.

La historia de Guillermo y Angie se remonta a una época de zumbidos de MSN Messenger, mensajes de Facebook y largas llamadas telefónicas de madrugada gracias a los antiguos planes de "números amigos". Angie era una fiel seguidora de Voces Anónimas y decidió enviarle un mensaje al conductor. Aquello derivó en un intercambio de correos electrónicos y charlas virtuales que se extendieron por meses, construyendo un vínculo a distancia antes del primer encuentro físico.

"Esa primera llamada telefónica fue la confirmación de que todo era real", evoca ella. Guillermo, por su parte, supo desde el primer golpe de vista que estaba ante alguien excepcional, pero descubrió la verdadera magnitud de su compañera en la intimidad de conversaciones profundas: "Que es hermosa por fuera es evidente, pero cuando encontrás a alguien con quien podés hablar de mil cosas y estás deseando que llegue el momento de volver a charlar, la relación sube un escalón".

Angella Ferraz y Guillermo Lockhart
Angie es pastelera, artista y estudiante de tradiciones místicas. Explica que integra "cocina, simbolismo, espiritualidad y experiencias del ser". Cocinó para famosos como Claudia Fernández.
Leonardo Maine/Archivo El Pais

El camino de esta década y media no estuvo exento de turbulencias. Reconocen que en los inicios, la fuerte carga laboral de Guillermo en la televisión generó ciertos cortocircuitos. Viajes contrapuestos y expectativas desalineadas pusieron la relación a prueba en más de una ocasión.

El gran pilar que sostuvo y transformó el vínculo fue el diálogo directo y la capacidad de transformación mutua. Guillermo no duda en definirse como un hombre de carácter "bravo", y reconoce en Angie a la única persona capaz de ponerle un espejo por delante para obligarlo a mirar sus propias sombras.

"Hubo una etapa en la que me peleaba con compañeros de trabajo y con todo el mundo, estaba muy conflictivo", revela Lockhart con honestidad brutal. "Ella se plantó y me dijo que me fijara si el problema eran siempre los demás o era yo. Me hizo darme cuenta de muchas cosas que estaba haciendo mal".

La llegada del embarazo de Elena reconfiguró el mapa definitivo de la pareja. Las crisis se disolvieron ante la certeza de que estaban destinados a un proyecto mayor. "No somos las mismas personas que hace diez años. Evolucionamos dentro de la relación. En la boda no vamos a celebrar el comienzo de una historia, sino el 'sí' a la historia que ya construimos y de la cual nos sentimos profundamente orgullosos", afirma ella.

Guillermo Lockhart
El 2026 es un año bisagra para Lockhart. Además de comprometerse con Angie, el conductor celebra dos décadas de "Voces Anónimas", el proyecto que le cambió la vida. "Estoy trabajando en una nueva etapa de la serie", adelanta.
Leonardo Maine/Archivo El Pais

Amor espiritual.

Ambos confiesan una fuerte conexión con lo espiritual, y se mantienen alejados de las estructuras institucionales de las religiones tradicionales para abrazar una fe mucho más universal. Ella, practicante de yoga y estudiosa de la astrología y la cábala, revela un detalle que roza lo cinematográfico: dos años antes de conocer formalmente a Guillermo, se cruzó con él en la rambla. Él estaba sentado frente al edificio donde vivía y cruzaron una mirada que, según ella, congeló el tiempo. Años después, al repasar sus cartas natales, descubrieron que la Luna de Angie se encuentra exactamente en el mismo punto donde Guillermo tiene su Sol, una sincronía astral que consideran una codificación del destino. "No tengo dudas de que nos conocimos en otra vida y pactamos encontrarnos en esta", asegura ella.

Esa sintonía espiritual se traslada también a las pequeñas dinámicas del hogar en Montevideo, donde conviven con rituales folclóricos. "Cuando se nos pierde algo en casa, le pedimos juntos al Negrito del Pastoreo, un santo de campo muy milagroso en Uruguay. Aunque no lo crean, le pedimos y el objeto aparece enseguida", cuenta Guillermo, fiel a su fanatismo por las creencias populares.

Con esta misma impronta planifican su boda para el año 2027. Aunque mantienen la fecha exacta bajo llave por razones simbólicas, tienen claro que el evento escapará a los protocolos convencionales. Buscan una ceremonia descontracturada, íntima y con alta vibración energética. De hecho, no descartan recibir la bendición de figuras que han marcado sus vidas desde distintos ángulos: desde el sacerdote católico que bautizó a su hija Elena hasta el maestro de Cábala Mario Sabán, cuyas enseñanzas hebreas y místicas guían el presente de la familia.

Con la mirada puesta en el matrimonio, la pareja comienza a definir entonces los preparativos del evento. Pero para conocer más detalles, habrá que esperar por el próximo capítulo de esta historia de misterios y romance.

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