Claudia Fernández atraviesa uno de esos momentos en los que siente que las distintas piezas de su vida están en armonía. Desde marzo está instalada en UnderMovie con Atrevidas, el unipersonal en el que se pone en la piel de distintas mujeres que, cada una a su manera, desafiaron las estructuras de su época. Y la respuesta del público permitió que aquella temporada inicial se extendiera durante buena parte del año.
En el marco del Mes de la Diversidad, el espectáculo incorporó además una novedad: la drag queen L’orane McMichaels se sumó a escena en el segmento dedicado a Eva, donde interpreta a la serpiente y encarna la tentación. Fernández, que la conoció cuando participó de Got Talent Uruguay, asegura que desde entonces se convirtió en seguidora de su trabajo y celebra la posibilidad de llevar el arte drag a un escenario comercial. Atrevidas va los viernes en UnderMovie.
En diálogo con Sábado Show, la actriz y comunicadora habla de esta incorporación, del éxito de Atrevidas, de su vínculo con públicos de distintas generaciones y de su defensa de la televisión. También cuenta por qué no es consumidora de Gran Hermano Uruguay.
-¿Cómo surgió la idea de incorporar a L’orane McMichaels a Atrevidas?
-Fue por el Mes de la Diversidad. Es algo que siempre trato de apoyar y estar cerca del colectivo en la medida de lo que puedo. Además, soy una gran admiradora del arte drag desde siempre. A L’orane la conocí en Got Talent, cuando ella era participante. Me encantó lo que hizo y desde ahí empecé a seguirla ver su trabajo.
-¿Qué te interesaba particularmente de llevarla al espectáculo?
-Me parecía que el arte drag siempre estaba en un contexto quizás más de boliche o de un show del under. Entonces está bueno llevarlo al teatro comercial y hacer que llegue a más público. Y nadie mejor que ella para hacerlo.
-¿Qué personaje interpreta?
-En la parte de Eva, ella es la serpiente. Originalmente era una voz en off y ahora la serpiente se personificó. Ella es la tentación, la que trata de convencer a Eva por todos los medios de que se coma la manzana.
-¿Cómo es la dinámica entre ustedes arriba del escenario?
-Fabulosa. Si bien tenemos una guía, improvisamos mucho. Alfredo Leirós (el director) tuvo la generosidad de darnos libertad y dejarnos jugar arriba del escenario. Nos divertimos muchísimo.
-¿Esta incorporación modifica el resto de Atrevidas?
-No. Después sigue todo igual. Es una incorporación en ese segmento del espectáculo.
-¿Cómo respondió el público?
-Bárbaro. Ya hicimos funciones juntas y nos quedan las del 2 y el 9 de octubre. Por ahora el público lo viene recibiendo bárbaro.
-Más allá de esta novedad, Atrevidas lleva varios meses en cartel. ¿Qué balance hacés de la temporada?
-Estoy feliz. Debutamos el 13 de marzo y mirá la fecha en la que estamos y seguimos. A excepción de las vacaciones de julio y de setiembre, cuando viajé, estuvimos todos los viernes fijos en UnderMovie, manteniendo el mismo día y el mismo horario. Eso también hizo que hubiera un público que se acostumbrara a que estamos en cartelera.
-¿Habías tenido antes una experiencia tan larga en un mismo teatro?
-Nunca había estado todo el año en cartelera en un teatro. Es la primera vez. Me encanta la sala y me gusta mucho la cercanía que tengo con el público.
-El espectáculo comienza desde los personajes históricos, pero termina con Claudia Fernández hablando como Claudia Fernández.
-Sí. Más allá de los personajes que hago, después termino yo hablando de actualidad, de mis 50 años, de las hormonas, de la menopausia, de todo, de la vida en general. Y el público es totalmente variado. Me gusta tenerlo cerca porque tengo gente de todas las edades.
-Incluso generaciones que quizás no conocen tu trayectoria en televisión.
-Hay chicas que van con la madre y no saben quién soy. No me vieron en televisión. Soy una señora que actúa y ellas acompañaron a la madre a ver el show. De repente me encuentro con chicas que tienen la edad de mi hija.
-¿Y cómo recibís la devolución de ese público que llega sin conocerte previamente?
-¡Es mejor todavía! Porque después me dicen: “Me maté de risa, estuvo buenísimo”. Me hacen comentarios que están buenos porque vienen desde otra edad. Recibo devoluciones distintas y eso me causa mucha gracia.
-¿Sentís que estás atravesando un momento de plenitud?
-Sí, en todo. Creo que generalmente las cosas van de la mano. Cuando uno está con su casa en armonía, vive en paz y está bien, las elecciones que hacés después a la hora de trabajar son distintas. Todo va de la mano.
-Mencionabas una generación joven que prácticamente no mira televisión. ¿Cómo ves hoy al medio?
-Hay una gran parte que sigue consumiendo televisión. A mí me pasa que voy a dar una nota a Desayunos informales y al rato la boletería se mueve. Eso sucede porque hay un público que está mirando televisión y que, además, consume teatro.
-¿Entonces sigue teniendo influencia?
-Para mí sí. De repente para mi hija no, pero a ella le llega por las redes. Hay que adaptarse a eso. Son distintas edades y distintas formas de consumir. Yo soy una gran defensora de la televisión. También me gusta leer el libro en papel y no el e-book, prefiero el diario físico a leerlo on line. Los medios tradicionales, y la televisión está incluida, le dan un toque de credibilidad y seriedad a todo.
-¿Viste Gran Hermano Uruguay?
-No es el tipo de programa que consumo. No vi nunca Gran Hermano en ninguna versión. En ese caso, vi el primer programa porque trabaja una amiga en el panel, Ciara Nin. Obviamente quería ver a mi amiga, así que el primer día lo vi. Pero no es un formato que me atraiga.
-¿Cómo te llevás con las redes sociales? ¿Sentís esa presión de tener que generar contenido permanentemente?
-No, porque yo no trabajo de influencer. Yo soy una persona influyente, que es diferente.
-¿Cuál es la diferencia?
-Me pasa hasta con gente muy cercana que me dice: “Voy a probar esto porque vos dijiste que está bueno”. Saben que si recomiendo algo o estoy con una marca es porque ya lo probé y sé que es bueno. Nunca me vas a ver promocionando una yerba, por ejemplo, porque yo no tomo mate.
-¿Te han ofrecido hacerlo?
-Muchas veces. Incluso yerbas especiales, pero no. Entreno, hago un montón de cosas, pero no tomo mate. Hay un público que me sigue de manera orgánica y yo tomo las redes sociales con la misma responsabilidad de que cuando estoy en la televisión.
-¿Qué mostrás entonces en tus redes?
-Mi día a día. Hay jornadas en las que trabajo muchísimo en eventos y tengo un montón de material para subir porque tengo que cumplir con las marcas. Y si un día no tengo nada, no pasa nada. No es un reality show. Si tengo que subir veinte cosas el mismo día, las subo. Presión, cero