La carrera de Uruguay para no perder con sus socios del Mercosur: las cuotas de carne, arroz y miel a Europa

El acuerdo con la Unión Europea comenzó a implementarse sin que se definiera una distribución de las cuotas con preferencias arancelarias y rige "la ley de la selva" al menos hasta fin de año; cómo le ha ido a Uruguay en los primeros días y qué puede pasar en los próximos meses.

Exportación - Puerto de Montevideo
Contenedores para exportación en el puerto de Montevideo

Apuro no suele estar entre las palabras que uno más asocie al Mercosur, y mucho menos si de lo que se habla es del acuerdo con la Unión Europea. Más de veinte años de farragosas negociaciones —con promesas dilatadas y anuncios triunfales que terminaban en la nada— ؙtuvieron que pasar para que finalmente viera la luz el pacto de libre comercio entre los dos bloques, que abarca un mercado total de unos 800 millones de habitantes.

Pero esa historia, que durante tanto tiempo avanzó a un ritmo cansino, casi desesperante, ya cambió.

El acuerdo está en marcha desde principios de mayo, y la palabra apuro es ahora parte del léxico cotidiano al que recurren políticos, diplomáticos y empresarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Aunque no necesariamente por las mejores razones.

Lo que pasó es que todo el tiempo que transcurrió durante las negociaciones con Europa no fue suficiente para que los países del Mercosur se pusieran de acuerdo en cómo distribuir las cuotas que eventualmente les corresponderían para sus exportaciones. Y cuando el pacto prosperó (para sorpresa de algunos), los plazos empezaron a correr, sin que las tratativas sudamericanas llegaran a buen puerto.

Por eso desde el 1° de mayo, y al menos hasta finales de este año, lo que se abrió es una carrera contra el tiempo: algo así como una desordenada temporada de descuentos y promociones con cupos limitados, en la que los países y sus empresas que llegan primero tienen derecho a hacerse de las rebajas arancelarias en los sectores más sensibles.

La presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el presidente Yamandu Orsi, se saludan tras firmar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE.
La presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, el presidente de Argentina, Javier Milei, y el presidente Yamandu Orsi, se saludan tras firmar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la UE.
Foto: AFP

Como la entrada en vigor de las cuotas se da además de forma progresiva, estos primeros frutos del acuerdo son muy parciales. Pero es sabido que toda moneda sirve, y más cuando los números se miden en millones de dólares. Así que nadie quiere perder pisada.

Mientras el gobierno uruguayo sigue con atención el desempeño de los rubros de mayor interés para el país en este inicio “sin reglas”, también tiene la expectativa de llegar a un acuerdo a partir del segundo semestre, cuando le toque ocupar la presidencia pro témpore del bloque.

Hasta ahora la negociación está empantanada y tiene como fecha límite el mes de setiembre: en ese momento el Mercosur debe comunicar a Europa cómo distribuirá los cupos en cada rubro. En Cancillería son optimistas en que “no hay chance” de no llegar a un acuerdo; si no lo hay, la “ley de la selva” también se extenderá durante 2027.

Mieles argentinas

Los sectores cuotificados representan una minoría de los incluidos en el acuerdo, pero son justamente los de mayor sensibilidad e interés para las partes involucradas. Para esos rubros, la cuota implica una cantidad anual que ingresa con preferencia arancelaria, mientras que todo lo que exceda esa cantidad se comercializa con arancel pleno. En el caso de Uruguay, las tres principales cuotas “ofensivas” (es decir, las que pretende colocar) a las que se les presta atención son la carne bovina, el arroz y la miel.

Este último rubro —de los tres, el de menor peso en las exportaciones uruguayas— fue el que acaparó algunos titulares de prensa en estos primeros días, luego de que agotara rápidamente el primer cupo sin arancel para el Mercosur, en su enorme mayoría con producción de origen argentino.

La miel del Mercosur entraba hasta ahora a la Unión Europea con 17,3% de arancel sobre el valor de aduana, con un promedio histórico de entre 30.000 y 35.000 toneladas exportadas por año.

EXPORTACION
Contenedores en el puerto.

El acuerdo otorga 45.000 toneladas anuales libres de aranceles pero recién a partir del quinto año de vigencia. Para este primer año de implementación, la cuota habilitada entre mayo y diciembre es de solo 5.000 toneladas, a su vez divididas en tres ventanas.

Lo que ya se cubrió en estos días en el caso de la miel es la primera ventana de 1.400 toneladas, a la que le seguirán otras dos de 1.800 toneladas, una desde inicios de julio y la última a partir de octubre.

Pese a las críticas de algunos productores uruguayos, que se enteraron por la prensa del cierre del primer cupo, y otros cuestionamientos que tuvieron su eco en la oposición política local, tanto en el sector como en el gobierno lo ven como algo que era “esperable” ya que se trataba “de una porción de una porción”.

Y según las consultas realizadas por El País, Uruguay llegó a procesar certificados para la miel e incluso podría haber peleado el segundo puesto con Brasil en esta primera ventana, aunque los datos son muy parciales y todavía no es posible pasar en limpio cómo se repartió la participación entre países.

“La información que manejamos es que al menos un exportador logró entrar, pero todavía no están los datos depurados”, dice Héctor Gustavo Fripp, presidente de la Comisión Honoraria de Desarrollo Apícola, dependiente del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). “Lo que sí está claro es que a río revuelto, ganancia de pescador. Y los grandes exportadores aprovechan mejor. Argentina tiene mucha producción y además en los últimos años se ha volcado más hacia Europa que a Estados Unidos, donde tuvo sanciones antidumping. Nosotros, por el contrario, hemos volcado en mayor medida a Estados Unidos, por precio y temas de calidad”, explica Fripp.

Los argentinos, según señala, “tienen mucho más aceitados” los acuerdos con los clientes europeos y “ya tenían embarques en camino". “Ahí es solo cuestión de cambiar el papeleo mientras está en tránsito”, agrega el delegado apícola.

En este rubro, teniendo en cuenta sus volúmenes de comercialización, Uruguay aspira a representar entre 5% y 10% de las exportaciones del bloque a Europa.

El arroz, uruguayo

Lo cierto es que en algún lugar de las aguas del Océano Atlántico hay, por estas horas, barcos cargados con productos agropecuarios que salieron del Mercosur y van camino hacia la Unión Europea sin que nadie pueda decir con certeza si pagarán o no arancel.

Algo de eso pasó con el arroz uruguayo, según cuenta a El País Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA).

“Tan ley de la selva es todo esto que había un embarque de arroz que se había negociado con arancel, y en el viaje se negociaron los permisos y consiguió entrar sin”, afirma O’Brien.

arroz-cosecha.jpg
Presidencia

La última información de los empresarios uruguayos es que ya habían ingresado a Europa las primeras 250 toneladas de arroz sin arancel, aunque los permisos otorgados superaban ampliamente esa cantidad, confirmando lo que esperaban de antemano: que el arroz uruguayo se impondría como el principal del Mercosur desde los primeros días.

Ya partían con ventaja: desde hace años, más del 50% de las exportaciones del Mercosur son provenientes de Uruguay, que es el único país de los cuatro en el que toda su producción cumple con las exigencias sanitarias de la Unión Europea, y que ha consolidado además un flujo comercial y logístico, con casi 200.000 toneladas anuales. “No quiere decir que los otros no se adapten, pero sí nos da una condición algo más favorable”, dice Alfredo Lago, expresidente de la Asociación.

El acuerdo con la UE abrirá una cuota de 60.000 toneladas libres de aranceles para el Mercosur al cabo de un año, con una implementación gradual que irá aumentando de a 10.000 toneladas.

Según O’Brien, la oportunidad que se abre con la preferencia arancelaria no solo pasa por lo que pueda implicar de ahorros para los exportadores, sino sobre todo por la posibilidad de llevar productos más elaborados que hasta ahora tenían barreras demasiado altas.

“El que se exporta hasta ahora es el arroz cargo, de menor elaboración, y va a los molinos europeos y ellos los procesan. Ese arroz paga alrededor de 40 dólares por tonelada, pero a medida que se le agrega elaboración, hacia el arroz blanco, el arancel puede llegar hasta 200 dólares la tonelada, cercano a un 40%”, explica el presidente de ACA.

“Entonces si me tocaran 30.000 de las 60.000 toneladas, al compararlo con las 200.000 que ya mandamos no es tan significativo. Pero se va a intentar utilizar en productos más elaborados y nos ayudará a estar en la góndola. Hoy vas como materia prima, y el nombre de Uruguay aparece en el fondo del paquete, en letra chica, dentro de una marca europea”.

Lago, en una misma línea, dice que “los volúmenes de la cuota son pocos”, pero que servirán para hacer conocido al producto. “Después de que el consumidor te lo conoce, capaz está dispuesto a pagar dos euros más”.

En la industria del arroz se da también la particularidad de que de las cuatro empresas principales, tres son multinacionales con presencia en otros países del Mercosur. El 80% de la producción nacional está en un sistema de “precio convenio” y los productores tienen contratos con las principales empresas a las que entregan el arroz. “Para el molino puede ser indiferente cuál es el país que manda el producto, pero para el arrocero uruguayo no lo es”, dice Lago.

A la hora de negociar con sus socios del Mercosur, Uruguay suele remarcar que fue a su impulso que se incorporó la cuota de arroz, que no era de particular interés por parte del resto del bloque y enfrentaba algunas resistencias en Europa.

La carne y los criterios

La carne, y en particular la carne bovina, es uno de los rubros más relevantes y sensibles del acuerdo entre los bloques, al punto que durante mucho tiempo se habló de un intercambio de “bifes por autos”.

El acuerdo trae dos grandes novedades arancelarias. Por un lado, la eliminación total del arancel de la cuota Hilton, que hoy paga 20% y mantiene sus cuotas asignadas: a Uruguay le tocan unas 5.600 toneladas al año, a Argentina 29.500, a Brasil unas 8.500 y Paraguay en el entorno de 1.000. En ese primer caso, la reducción arancelaria fue total desde el 1° de mayo, y a Uruguay le quedaba un remanente que ingresa sin arancel.

Lo que trae más conflicto es la nueva cuota de 99.000 toneladas (54.450 de carne enfriada y 44.550 congelada) para repartir entre los cuatro países del Mercosur, con un arancel de 7,5%.

Frigorifico Pando (22040172).jpg
Frigorífico uruguayo.

La implementación de la nueva cuota implicará unos 600 millones de dólares en ingresos anuales estimados para el bloque, aunque su implementación también es progresiva en cinco años, comenzando en estos primeros ocho meses de 2026 con unas diez mil toneladas.

En este caso la competencia está por comenzar, ya que la comercialización exige certificados no solo emitidos por el Mercosur, sino también por la Unión Europea. Las licencias europeas se darán de forma trimestral.

El presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Gastón Scayola, dice para este informe que la comercialización de esta cuota quedará habilitada a partir del 1° de junio, y que el instituto comenzará a brindar los certificados a partir de la próxima semana, a través del sistema de Ventanilla Única de Comercio Exterior. “Van a otorgarse en orden de llegada y estamos en condiciones de competir de igual a igual”, dice el jerarca.

Hoy la carne que accede fuera de cuotas —además de la Hilton hay otras como la GATT, Bilan o la 481— paga un arancel de entre 40% y 50%.

En este rubro estrella de la producción sudamericana también hay diferencias entre los países, que además explican una parte de los desacuerdos a la hora de distribuir las cuotas.

Brasil, el gigante del continente y del bloque, es el principal productor de carne del mundo, pero Argentina y también Uruguay quieren tener una porción relevante de la cuota, entendiendo a la Unión Europea como un mercado para sus cortes más premium.

La posición de Uruguay y Argentina es que las cuotas se repartan, en cada rubro, según los promedios históricos de exportación de cada país a la Unión Europea. Brasil, en tanto, impulsa el criterio que maximiza su participación: pretende que la cuota de un producto se fije según la cantidad de ese producto que cada país exporta a todo el mundo, y no solo a Europa. Paraguay, en tanto, señala que los valores históricos no reflejan sus capacidades actuales y futuras, por lo que pretende que las cuotas se dividan en partes iguales: un cuarto para cada uno.

En el caso de la carne, en el sector privado existió en su momento un acuerdo parcial para distribuirse las eventuales cuotas. Los números que se manejaban eran 42,5% para Brasil, 29,5% para Argentina, 21% para Uruguay y 7% para Paraguay, pero esos criterios quedaron por el camino.

En función de los promedios de exportaciones, Uruguay pretende un piso de algo más de 20% en la nueva cuota de carne, con especial interés por la carne enfriada, que además deja una mayor renta.

Al igual que con el arroz, en la cadena cárnica también se da una presencia de los mismos frigoríficos en más de un país del Mercosur.

Una de las interrogantes que sobrevuela las negociaciones por estos días es lo que ocurrirá con la carne brasileña luego de que la Unión Europea anunciara la prohibición de las importaciones de carne de ese país a partir de setiembre, por el uso de antimicrobianos para estimular el crecimiento de los animales. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que su gobierno trabaja para que esa decisión se revierta.

Resta ver si los resultados que obtendrá cada país bajo esta “ley de la selva” durante los próximos meses oficiará de incentivo para ponerse de acuerdo, o si la historia del Mercosur y la Unión Europea seguirá ofreciendo, incluso entrado en vigencia, más desacuerdos y dilatorias.

cancillería

Lubetkin: habrá “tropezones” y no es de “improvisados”

El canciller uruguayo Mario Lubetkin llamó a desdramatizar los inconvenientes y ruidos en las primeras semanas de implementación del acuerdo y reivindicó los resultados que dará tanto a corto como largo plazo. “El año 2026 va a ser un año de construcción inicial del proceso, sin experiencia ni de nuestro lado ni del de la Unión Europea. No podemos no pensar que va a haber resbaladas, tropezones o también grandes resultados”, dijo ayer entrevistado por En Perspectiva.

“Estamos armando nuestras primeras armas y no es que las estemos armando ahora porque somos improvisados”, dijo el canciller, señalando que “la gran batalla” hasta hace poco era la ratificación del acuerdo. Aunque lamentó que los esfuerzos en las negociaciones con sus socios del Mercosur no fueran suficientes para acordar la distribución de las cuotas, Lubetkin dijo que “hay sectores en nuestro país que están preparados” para obtener buenos resultados incluso aunque rija “la ley de la selva”.

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

premiumMercosur

Te puede interesar