Hasta hoy, todo sonó a preámbulo. A calentamiento. El álbum de figuritas, el anuncio de los 26 convocados de Marcelo Bielsa, esas ceremonias inaugurales tan olvidables, el empate entre Brasil y Marruecos e incluso el demoledor 7 a 1 de Alemania sobre Curazao. Hubo Mundial, sí. Pero para una enorme cantidad de uruguayos, la fiesta empieza hoy.
A las 19.00, cuando la selección enfrente a Arabia Saudita en Miami por el grupo H, llegará la hora de la verdad. Y para una ocasión así hay pocas canciones tan precisas como “Cuando juega Uruguay”, el clásico de Jaime Roos que convirtió la previa de cada partido de la Celeste en uno de los himnos más perdurables del cancionero futbolero local.
“Asomando por el túnel, / Dominando la emoción, / A la cancha la Celeste, / Al boliche de la esquina, / Cerca del televisor”, canta Roos en una letra que parece escrita para un lunes como este. Captura el instante en el que se mezclan los nervios, la ilusión y, sobre todo, las ganas de salir a la conquista. Y lo anuncia desde el primer segundo, con ese riff tan reconocible que irrumpe como un golpe antes de darle paso a la voz de Jaime y ese imborrable “como un cielo de verano, / Como el trueno de un tambor”.
Publicada en 1992, “Cuando juega Uruguay” tiene una particularidad: nació como un encargo. A fines de 1991, el entonces presidente de la AUF y figura destacada de la política uruguaya Hugo Batalla, amigo de Jaime, le propuso escribir una canción para la Celeste, que ya empezaba a proyectarse hacia el Mundial que se jugaría en Estados Unidos en 1994.
Jaime aceptó el desafío, aunque con reservas. Como apuntó el periodista Andrés Torrón, no quiso “asumir formalmente el encargo” hasta estar seguro de haber encontrado una canción que “estuviera a la altura de las circunstancias”. Según relató el músico en el libro El Montevideano (2017), en noviembre de 1991 empezó a escribirla y enseguida aparecieron algunas de sus frases más memorables: “Vamo arriba la Celeste”, “Como dice el Negro Jefe: ‘los de afuera son de palo’” y el clásico “Como un cielo de verano, como el trueno de un tambor”.
En enero de 1992, con la música ya encaminada, convocó a Raúl Castro para completar la letra. Jaime tenía un historial exitoso junto al director de Falta y Resto: de esa sociedad habían nacido los clásicos “La hermana de la Coneja”, “Que el letrista no se olvide” y “Las luces del Estadio”.
Según relata Castro a El País, cuando Jaime lo contactó, él le hizo llegar por fax un poema que había escrito años atrás. Se llamaba, justamente, “Cuando juega Uruguay” y hablaba de todo lo que se vivía cada vez que la selección salía a la cancha.
De aquel texto apenas sobrevivió el título, que terminaría dando nombre a la canción. A partir de ahí, Jaime y Raúl empezaron a escribir juntos, en un intercambio que, según recordaría Roos en El Montevideano, se extendió durante un par de meses. La letra quedó repartida en partes iguales entre Roos y Castro, tal como figura en los registros de Agadu. La música, en cambio, pertenece íntegramente a Roos.
Y si bien “Cuando juega Uruguay” es, como le dijo Jaime a Brecha en 1992, “una canción a la Celeste, a la de ayer, a la de hoy y a la de mañana”, la letra no se agota en el fútbol. Más bien lo usa como excusa. “Todas las canciones son políticas”, comenta Castro. “Y esta es una canción política, pero no partidaria, sino de unión. El único momento en que un hincha fanático de Peñarol se puede abrazar con uno de Nacional es cuando juega la Celeste”.
Roos lo explicó ese mismo año en una entrevista con El País. Aunque la definió como una canción “llena de fútbol en música y letra”, sostenía que en el fondo era una “gran alegoría”. Para él, la Celeste era una de las formas que adopta la idea de patria. De ahí versos como “Cuando juega Uruguay corren tres millones” o “desde el Cerro a Bella Unión”. A través del fútbol, la canción le hablaba al país entero.
La música también participa de esa búsqueda. Así como la letra parte del fútbol para hablar de algo más amplio, el arreglo hace algo similar: reúne distintas tradiciones de la cultura popular uruguaya. En esos cuatro minutos y medio conviven el candombe, la murga, el tango y el legado del candombe-beat. La clave de candombe dialoga con la batea murguera y el coro de Falta y Resto; el acordeón de Hugo Fattoruso aporta una pincelada tanguera; y las guitarras y el bajo sostienen un riff tan reconocible como arrollador. La canción también marcó un hito en la obra de Roos: fue la primera vez que superpuso una batería con una batea de murga.
El videoclip de "Cuando juega Uruguay"
“Cuando juega Uruguay” se publicó en marzo de 1992 y, un mes después, llegó el video que completa el sentido del tema. Filmado en una noche en un Estadio Centenario vacío, tiene como protagonista a Obdulio Varela, a quien Jaime cita en el estribillo con aquel: “Como dice el Negro Jefe, / Los de afuera son de palo, / Que comience la función”.
La invitación de Jaime a participar del video —que además dirigió y guionó— terminó convirtiéndose en un gesto de reparación. En ese entonces, Obdulio tenía 74 años y llevaba más de una década sin pisar el Centenario. Según relata Milita Alfaro en El Montevideano, había ido a ver un partido y no lo dejaron entrar porque no tenía acreditación. Ofendido por la situación, decidió no volver más al Estadio.
Sin embargo, cuando Jaime lo contactó con la propuesta, Varela solo le hizo una pregunta. “En ningún momento habló de dinero ni de cómo ni de por qué”, recordó Roos en El Montevideano. “Lo único que me preguntó fue: ‘¿Es una canción para la gente? Entonces, cuente conmigo’”.
En la lógica de “Cuando juega Uruguay”, Obdulio ocupa un lugar mucho más importante que el de homenajear a una leyenda futbolera. En su entrevista con El País de 1992, Jaime explicó que el capitán de Maracaná era el “entrenador” de esa “selección alegórica” que recorre la canción. “Como buen técnico es amigo, es psicólogo, es cura y guía espiritual de un conjunto humano”, decía.
Para reforzar esa idea, el partido que aparece en el videoclip fue real. Lo jugaron los chiquilines del Club Maeso y terminó 1 a 0. Mientras la pelota rodaba sobre el césped del Centenario vacío, Varela seguía la acción desde un costado de la cancha. En la tribuna Olímpica, Falta y Resto entonaba un fragmento de “Uruguayos campeones”. Su presencia no era decorativa. “La murga en la tribuna representaba al pueblo”, explica Castro.
Esa misma noche también se tomaron las fotos para la tapa y contratapa de Cuando juega Uruguay, el disco que abría con esa canción y se completaba con otras nueve piezas “marcadamente uruguayas” grabadas entre 1986 y 1992. Las imágenes funcionaban como un guiño a la propia historia de Roos: retomaban dos fotografías asociadas a Mediocampo (1984), pero reemplazaban la camiseta de Fénix por la de la selección uruguaya. En la tapa, Jaime recreaba el clásico gesto de los viejos capitanes frente a la hinchada, levantando la mano abierta para prometer una goleada. La otra retomaba la postura que había dado vida a la portada de Mediocampo.
“La pienso seguir cantando aunque Uruguay no clasifique al Mundial”, le dijo Roos a Brecha en su momento. El pronóstico fue acertado: la selección quedó afuera de Estados Unidos 1994. Y, sin embargo, la canción sobrevivió a ese fracaso. Como señala Torrón en Selladas uno, recién empezó a consolidarse como emblema de la Celeste a partir del Mundial Sub 20 de 1997, un recorrido que alcanzó su punto más alto en Sudáfrica 2010.
Treinta y cuatro años después, sigue ahí. Y hoy, cuando la selección salga a la cancha en Miami y para muchos uruguayos empiece realmente el Mundial 2026, volverá a sonar una vez más: “Los de afuera son de palo”.
Que comience la función.
Un disco que viene con una propuesta
La canción encabezó Cuando juega Uruguay (1992), un disco que Roos presentó como el sucesor estilístico de Brindis por Pierrot. Si aquel álbum reunía las canciones más “marcadamente uruguayas” que había grabado entre 1978 y 1985, este aplicaba el mismo criterio al período comprendido entre 1986 y 1992. El repertorio incluye clásicos como “Colombina”, “Que el letrista no se olvide”, “La hermana de la Coneja” y “Amándote”, además de una nueva versión de “Piropo”.
El sobre interno del vinilo, dedicado a Obdulio Varela, venía acompañado de una propuesta: “Cada combinado celeste es causa de una polémica. Este es uno de los posibles. Arme usted el suyo”. Como en un guiño a Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, Roos armó un collage de figuras uruguayas para conformar su “once ideal”. La alineación incluye a cantantes como Rada y Gardel, escritores como Quiroga y Onetti, y políticos como Batlle y Ordóñez y Zelmar Michelini. ¿El director técnico? José Gervasio Artigas.
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