El deporte de élite no entiende de merecimientos, pero pocos han hecho más méritos que Ignacio Maldonado para festejar una victoria en esta edición 81 de la Vuelta Ciclista del Uruguay. Batallador incansable, ejemplo de resiliencia y el rival que nadie quiere tener, porque no importan las condiciones, él siempre va al frente.
Maldonado obtuvo ayer su “quinta o sexta”, victoria de etapa en unas 16 Vueltas que lleva disputadas, según sus cuentas. Pero fue una victoria especial, porque la única otra oportunidad que una etapa de la Vuelta Ciclista se corrió desde Tala hacia Durazno, también la ganó él, 16 años atrás.
“Fue en la Vuelta de 2010, mi primera Vuelta y la única vez en la historia que se había hecho este mismo recorrido en la Vuelta. Me acuerdo que llegué escapado mano a mano con el Coto Tardáguila y le gané embalando. Él era más lento para definir”, recordó entre risas en diálogo con Ovación, instantes después de cruzar la meta, hoy con 36 años recién cumplidos (el viernes) y lejos de ser aquel novato de 2010, sino ya convertido en un referente del pelotón local.
El más grande de los hermanos Maldonado viene luchando desde atrás desde aquella tercera etapa que llegó a Mercedes más de tres minutos retrasado del grupo de punteros, entre los que definieron la etapa Pablo Bonilla, Lucas Gaday y Alejandro Quilci. Los tres que desde entonces disputan la malla oro. Con Nacho, todos los demás favoritos y primeros líderes de cada equipos quedaron relegados en la general.
Pero fue Nacho el único de ese grupo que el resto de los días siguientes tuvo la fuerza y se las ingenió para llegar adelante, y así recortar diferencia para hoy estar en el podio y con chances reales de pelear por el título, cuando todavía quedan 190 kilómetros de carrera. Aunque también es cierto que no debió trabajar para otro compañero, como sí fue el caso de su hermano Anderson y Agustín Alonso para Bonilla, o de Roderyck Asconeguy para Gaday.
Cabe destacar que el Armonía Cycles de Fray Bentos comenzó la Vuelta diezmado. Tenía inscripto al corredor argentino Leandro Velardez, de gran trayectoria y presente deportivo, que incluso se presentó en la largada del jueves 26 de marzo en la Intendencia de Montevideo. Pero la Federación Ciclista Uruguaya no le permitió largar por un reclamo a lugar que hicieron otros clubes, ya que por reglamento un corredor debe correr al menos una carrera del calendario nacional con cualquier equipo para quedar habilitado a correr la Vuelta Ciclista.
Con esa figura en el equipo, sin lugar a dudas tanto el pasar de todo el Armonía como de Nacho Maldonado en la Vuelta hubiera sido otro. Por eso es más destacable aún el rendimiento del olimareño, que viene avanzando de a un casillero y hoy seguramente vaya por todo con apenas 1:42” que lo separan del liderazgo de la carrera.
“Hoy hacha y tiza”, le dijo Maldonado a Ovación previo a largar en Tala y ganó la etapa. En la premiación, lo repitió con la misma convicción. No por una cuestión de cábala, sino porque forma parte de su forma de competir y vivir el ciclismo.
En el Armonía Cycles de Fray Bentos también corren Juan Caorsi (campeón de la Vuelta Ciclista 2024), Martín Calvo, Santiago Silva Wynants y Joaquín Castro, que abandonó debido a una doble caída.
El ataque de Pablo Bonilla con la malla oro
Respecto a lo más alto de la general individual, en la etapa de ayer se dio lo que todos esperaban:el ataque del Dolores Cycles, herido de la jornada anterior cuando perdió el liderazgo.
Gaday y todo su equipo atacó de entrada, cuando el viento soplaba fuerte y cruzado por las rutas 7, 94 y 12. Solo iban 10 kilómetros de carrera y el pelotón ya se había fragmentado en varias partes, quedando adelante solo los líderes y primeros de la general individual.
Fueron continuos los ataques hacia el Náutico, que armó su escalera con Maldonado, Alonso, Rodríguez y Robert Racedo hasta que el grupo de cabecera tomó la Ruta 5 y llegó a Florida. Fue allí donde la fortuna le jugó una doble mala pasada al equipo del líder y atravesó una pequeña crisis.
En la entrada a Florida, los pedalistas debieron atravesar un tramo del camino en obras donde la ruta era de balastro, tierra y llena de pozos. Fue entonces cuando pinchó Alonso y Bonilla perdió dos gregarios, porque Racedo se detuvo para colaborar con el maragato para que pudiera reenganchar.
Iban viento a favor y sopló fuerte todo el día. La velocidad era tan alta que nunca más vieron al grupo de punteros. Más adelante pinchó AndersonMaldonado y tampoco agarró más. Solo quedó Rodríguez para respaldar a Bonilla, que ante la catarata de ataques, decidió atestar su propio golpe al tablero.
Para defender la malla oro hay que resistir, pero en ocasiones imponerse sobre los rivales, para dar un mensaje de autoridad. Y fue precisamente lo que hizo el joven de 21 años. Se defendió con un fuerte ataque que solo pudieron responder Nacho Maldonado, LucasGaday y Leonel Rodríguez.
Los cuatro corredores picaron en punta y llegaron a Durazno. Sobre el final llegó el ataque de Gaday, que venía sin tirar porque no tenía nada para ganar con esa fuga, pero no pudo abrir un hueco y terminaron llegando juntos a embalar.
Maldonado fue el más potente y se anotó la victoria del día. Leonel Rodríguez pasó al argentino sobre la raya y le robó 2” de bonificación. Gaday sumó 4” por ser tercero, y ahora está segundo a 42” del líder Bonilla.
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