Kimi Antonelli se coronó ayer en el autódromo Hermanos Rodríguez de Ciudad de México como campeón del mundo de Fórmula Uno, pasando a ser, con sus 20 años y 68 días, el monarca más joven de la historia.
Max Verstappen (Red Bull) fue el ganador del Gran Premio de la Ciudad de México y Kimi ganó su primera corona mundial.
Esta es la segunda temporada en la que el piloto italiano compite en la máxima categoría y le alcanzaron 43 grandes premios para conseguir el título con el que cientos de pilotos se ilusionaron con obtener en sus participaciones en el certamen mundial.
En su corta trayectoria, el piloto oriundo de Bolonia ha logrado nueve victorias, siete poles y 18 podios, adjudicándose la corona mundial cuatro fechas antes del final de la temporada dejando en claro todo su potencial en esta categoría.
Además, Kimi es el tercer piloto italiano que se corona campeón del mundo, cerrando de esa manera un muy extenso período, porque el último monarca italiano fue Alberto Ascari en 1953.
El primer certamen mundial lo ganó Giuseppe Farina en 1950 y luego Ascari obtuvo sus dos títulos en forma consecutiva, en 1952 y 1953. Ahora, los tifosi pueden volver a festejar la coronación de un piloto italiano luego de una larguísima espera.
De esta manera, Kimi sucede en el historial del certamen al inglés Lando Norris (McLaren), que ayer fue quinto, un puesto por detrás del otro Ferrari, el del monegasco Charles Leclerc. En una carrera que el español Carlos Sainz (Williams) terminó decimoquinto y en la que su compatriota, el doble campeón mundial asturiano Fernando Alonso (Aston Martin), se tuvo que retirar.
El ídolo local, el mexicano Sergio Pérez (Cadillac) fue decimosexto en una carrera en la que el argentino Franco Colapinto (Alpine) cruzó octavo la meta, pero podría ganar una posición si el australiano Oscar Piastri (McLaren) -séptimo-, que está siendo investigado, resulta penalizado. En tanto, George Russell (Mercedes) -que perdió el segundo puesto en el Mundial en favor de Hamilton- fue sexto.