Montevideo recibió esta semana una visita inusual. La de Valerio Agnoli, un ciclista italiano, profesional entre 2004 y 2019, campeón del Giro de Italia en 2010 con Ivan Basso en la escuadra del Liquigas y en 2013 con Vincenzo Nibali en el Astana. Reconvertido hoy en un diplomático del deporte y promotor de alianzas estratégicas internacionales para el desarrollo del ciclismo en cada rincón del mundo, estuvo en Montevideo.
Agnoli tiene una frase de cabecera que lo acompañó durante su carrera deportiva y hoy aplica en los negocios: “Por más piernas que tenga, el que no ataca, no gana”. Bajo esa premisa viajó más de 11.000 kilómetros desde el Mediterráneo hasta el Río de la Plata para aprovechar una “oportunidad única” que tiene el ciclismo uruguayo entre manos y no debería dejar pasar: la irrupción de Thomas Silva Coussán en el más alto nivel.
“El chico hoy vive el presente y es lo normal, no se preocupa por el futuro sino por dar pedal y seguir ganando carreras”, dijo Agnoli en diálogo exclusivo con Ovación sobre el joven fernandino. Quien está dedicado a entrenar y disfrutar del “sueño del pibe” que logró cumplir, aunque tan lejano pareció siempre para los pedalistas uruguayos que poca representación han tenido en el ciclismo profesional.
“Pero por eso estamos aquí nosotros: para no permitir que se cierre la puerta tan valiosa que supo abrir y que sirva como entrada al ciclismo europeo para otros jóvenes iguales a él que seguramente hay por aquí”, insistió el italiano.
Cabe resaltar que Thomas Silva completó este 2026 una temporada de ensueño e inédita para cualquier uruguayo en la historia del ciclismo. Fue reclutado por el XDS Astana Team en setiembre de 2025, cuando pagaron una cláusula millonaria para interrumpir el contrato vigente que tenía con el Caja Rural de España y fue su puerta de entrada al WorldTour (máximo nivel de la UCI).
Acumuló nueve victorias en el año: Tour de Hainan más dos etapas, Clásica de Castilla y León, Clásica de Ordizia, Arctic Race de Noruega más una etapa, el oro en la prueba de ruta de los Juegos Odesur y, por supuesto, la segunda etapa del Giro de Italia que le valió portar por dos etapas la mítica Maglia Rosa. Además de dos podios, un top 5, un top 10 y el tercer puesto en la clasificación de regularidad de la ronda italiana. Siendo además el primer uruguayo en la historia en largar una de las carreras más emblemáticas de todas.
El ambicioso proyecto para captar al siguiente Thomas Silva
Junto a Mariano De Fino —uruguayo campeón de la Vuelta Ciclista 2014 y compañero de equipo de Agnoli en el Domina Vacanze (2003-04)— y el médico deportólogo Jorge Pinazzo, Agnoli se reunió el jueves con Alejandro Pereda de la Secretaría Nacional del Deporte y el viernes con Fernando Ucha, presidente del Comité Olímpico Uruguayo.
El objetivo es generar en Uruguay un equipo de captadores para contribuir al desarrollo de los ciclistas más prometedores del país y facilitar su llegada a Europa, mediante la coordinación con distintos equipos profesionales y sus filiales del circuito continental.
El equipo estaría liderado por De Fino y Pinazzo, quienes establecerían un contacto directo con los profesionales europeos para “compartir conocimientos y metodologías de entrenamiento”, con el fin de “desarrollar progresivamente un programa de formación que fortalezca el ciclismo uruguayo desde sus bases”. Que incluya a “clubes, deportistas, entrenadores y referentes”, y promueva “intercambios y experiencias internacionales para los jóvenes con más condiciones y proyección deportiva”.
“No es común lo que logró (Silva) y salió de un país con muy pocos habitantes y sin montañas”, concluyó Agnoli sobre el potencial evidente del ciclismo en esta penillanura levemente ondulada que es Uruguay.