Yury Oyarzo: de llorar por extrañar y no quedar en Peñarol ni Nacional, a ser campeón con Racing y padre a los 18

El futbolista de Racing que dejó a su familia a los 15 años para seguir su sueño. Lloró durante meses en Montevideo y hoy vive el mejor momento de su vida dentro y fuera de la cancha.

Yury Oyarzo sparring de la selección uruguaya con Ronald Araujo
Yury Oyarzo sparring de la selección uruguaya con Ronald Araujo
Foto: AUF

La historia de Yury Oyarzo es una que se repite año tras año en Uruguay, un "gurí" de 15 años mirando por la ventana del ómnibus mientras deja atrás a su familia, sus amigos y toda su vida en el interior para perseguir un sueño que en la capital del país parece tener más chances de concretarse.

Aunque nació en Montevideo, se crió prácticamente toda su vida en Rivera. Ahí jugó baby fútbol en Peñarol de Rivera, el club de su barrio, mientras empezaba a hacerse conocido por su talento. Pero el camino nunca fue sencillo. Antes de llegar a Racing, pasó meses viajando desde el norte del país hacia la capital para probar suerte en las captaciones de Peñarol y Nacional.

“Cada dos meses venía una semana o una semana y media a probarme”, recordó. Primero fueron pruebas abiertas y después entrenamientos más específicos con juveniles de ambos grandes. En Peñarol compartió jornadas con futbolistas que hoy siguen ligados al fútbol profesional, como Facundo Álvez, hoy en el primer equipo mirasol. Posteriormente probaría suerte en Nacional pero ninguna de esas oportunidades terminó en un “quedaste” y eso lo "golpeó".

“En el momento me bajoneó un montón. Era chico y la cabeza la tenía en cualquier lado”, confesó Yury, que entendió muy temprano una de las partes más crueles del fútbol juvenil: mientras algunos siguen, otros quedan por el camino.

La revancha apareció gracias a su actual representante, Walter Ibáñez, que lo llevó a Racing. Ahí volvió a empezar de cero. Y hasta tuvo que superar un nuevo golpe inesperado: un entrenador le confirmó que iba a quedar, pero cuando volvió a Montevideo para instalarse definitivamente, el técnico había cambiado y tuvo que hacer todas las pruebas nuevamente.

Volvió a quedar. Y ahí sí comenzó el verdadero desafío. La felicidad de haber sido aceptado convivió con un dolor silencioso. El de dejar Rivera. El de despedirse de su familia. El de subirse a un ómnibus sabiendo que, desde ese momento, las visitas serían pocas y la soledad mucha.

“Cuando me tomé el ómnibus por primera vez me entró un bajón tremendo. Sabía que a mi familia la iba a ver cada tanto o solo en vacaciones”, contó.

Vivía en una residencia junto a otros jóvenes futbolistas. Algunos soñaban con llegar a Primera. La mayoría quedó por el camino. Yury, hasta ahora, es el único de ese grupo que logró consolidarse.

Yury Oyarzo campeón con Racing del Torneo Apertura 2026
Yury Oyarzo campeón con Racing del Torneo Apertura 2026
Foto: Captura de Yury Oyarzo

Pero el proceso estuvo lejos de ser fácil: “los primeros meses lloraba todas las noches, sin mentirte. Siempre me preguntaba si no era mejor volverme”, recordó.

El apoyo de sus compañeros de cuarto fue fundamental para resistir cuando la nostalgia apretaba más fuerte. Porque detrás del futbolista profesional hay un adolescente que extrañaba abrazos, comidas familiares y hasta las pequeñas rutinas de su casa.

Con el tiempo, Racing empezó a transformarse en su nuevo hogar. Subió a entrenar con primera cuando todavía jugaba en cuarta división y, aunque no era titular fijo en su categoría, comenzó a ganarse un lugar. Primero con Eduardo Espinel, luego con Darío Rodríguez y finalmente con Cristian Chambian, el técnico que terminaría guiando al club a un Torneo Apertura histórico.

El debut llegó nada menos que ante Nacional en el Parque Viera. Y como suele pasar en las historias reales, tuvo un detalle tan humano como inolvidable: “Cuando me llama el técnico me temblaban las piernas. Me toco y no tenía las canilleras. Fui corriendo al banco a ponérmelas y pensé que no entraba más”, contó entre risas.

Después de ese partido, agarró el celular y llamó inmediatamente a Rivera. Del otro lado estaban todos pegados al televisor viendo el debut del "gurí" que un día se había ido de su casa con solo 15 años para perseguir una pelota.

Pero si todo eso ya parecía un sueño, todavía faltaba otro capítulo. El de la selección uruguaya. Como sparring de la Celeste comenzó a compartir entrenamientos con figuras que antes solo veía por televisión. Federico Valverde, Rodrigo Bentancur, Facundo Pellistri y Ronald Araujo pasaron de ser ídolos lejanos a compañeros de práctica.

“Estábamos todos esperando en la primera práctica y de repente vemos que llegan Valverde y Bentancur. Vinieron a saludarnos y quedamos congelados”, recordó.

Uno de los momentos que más lo marcó fue el acercamiento de Ronald Araujo. Ambos tienen vínculo con Rivera y al defensor del Barcelona a través de personas en común, ya le habían contado de la historia de Yury.

“Se me acercó y me dijo: ‘De Rivera pal mundo’. Yo no sabía ni qué responderle”, contó Yury. Después hablaron de fútbol, de la ciudad y de la vida lejos de casa. Antes de irse, Araujo lo frenó para sacarse una foto juntos. “Un crack total”, resumió.

Mientras todo eso pasaba a una velocidad imposible de procesar, debut en primera, convocatoria a la selección, gran presente en Racing, otra noticia terminó de cambiarle la vida para siempre.

Yury Oyarzo celebrando un gol en Racing con dedicatoria especial
Yury Oyarzo celebrando un gol en Racing con dedicatoria especial
Foto: Racing

A los 18 años será padre

“Al principio no me caía la ficha. Llegaba y decía: ‘No puede ser que vaya a ser padre’”, confesó. La noticia la hizo pública después del partido ante Peñarol por la Copa de la Liga AUF. Apenas subió la publicación a Instagram, todo el plantel de Racing que estaba en el ómnibus volviendo del Parque Viera al Roberto, se acercó a abrazarlo.

“Los que ya son padres me empezaron a dar consejos enseguida”, contó entre risas. Hoy, en el vestuario, una de las personas con las que más habla del tema es Sebastián Da Silva, también padre joven. Y en Rivera, muchas veces, ya le preguntan más por el bebé que por cómo le esta yendo a él en el día a día.

Porque mientras sigue creciendo como futbolista, Yury Oyarzo también empezó otra carrera mucho más importante. La de construir una familia.

Y quizá ahí esté la verdadera dimensión de su historia: un "gurí" que dejó todo atrás persiguiendo un sueño, soportó noches enteras de lágrimas en silencio, resistió cuando otros abandonaron y hoy, todavía con edad de juvenil, descubre que la vida le tenía preparado algo mucho más grande que el fútbol.

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