REGRESO DE LA ACTIVIDAD

Suspensiones, deudas e incertidumbre:  lo que la pandemia le quitó al fútbol del interior

El 28 de agosto retorna OFI con el Campeonato Nacional de Clubes y público en las tribunas

iTUZAINGÓ
Una práctica del club Ituzaingó de Punta del Este, el último jueves: los clubes ya se prepararan para retornar.

Un año y medio después de la llegada de la pandemia, el sábado 28 de agosto regresa la actividad en el fútbol del interior y lo hará con público, la gran aspiración de su vasto ambiente. Todos estos meses han dejado un tendal de torneos cancelados o inconclusos, una deuda millonaria de los clubes con los servicios estatales y sus funcionarios y dudas sobre la continuidad de algunos equipos.

“Nunca se había dado una situación así. Los torneos de OFI nunca habían tenido que ser suspendidos. Pero el fútbol del interior no es viable sin público, no se puede financiar ninguna liga. Estuvimos mucho tiempo buscando con el Gobierno la posibilidad de volver, pero siempre pensando en hacerlo con público”, aseguró a Ovación el presidente de la organización, Mario Cheppi.

La suspensión de espectáculos públicos dispuesta en marzo de 2020 no paralizó totalmente la actividad, pero la alteró sustancialmente. En septiembre pudo completarse la Copa Nacional de Selecciones. En cambio, la Copa de Clubes fue cancelada. En algunos departamentos hubo alguna actividad. Siempre sin espectadores, aunque eso no evitó inconvenientes: como muchos escenarios solo están cercados por un alambrado, la gente se acercaba a mirar los partidos y se originaban aglomeraciones.

Según el completo recuento que Alejandro de León, presidente del Grupo de Investigación y Estadísticas del Fútbol del Interior (GIEFI), realizó para Ovación, solo nueve de las 62 ligas afiliadas a OFI tuvieron actividad en mayores, pero incluso dos de ellas no pudieron terminarla. Apenas Durazno, Trinidad, Florida, Fray Bentos, Rivera y Treinta y Tres entre las capitales, más Río Branco, José Pedro Varela y Zona Oeste de Maldonado entre las ligas no capitales registraron partidos de primera división. La Liga Agraria de Flores, no afiliada a OFI, también tuvo su certamen. Una decena de ligas más compitieron en divisiones formativas y algunas en fútbol femenino.

“Le hemos hecho un planteo al Gobierno para pedir ayuda por las pérdidas que hemos tenido -dijo Cheppi-. En febrero pasado hicimos un estudio y encontramos que a esa fecha las deudas de las instituciones por pago de luz, agua, comunicaciones, estaban cerca del millón de dólares. Por sueldos a cancheros y funcionarios rentados unos 700 mil. Eso a febrero... Habrá que ver cuánto se sumó después”.

Además, indicó que existen pérdidas que no se han podido cuantificar todavía, que son los desarreglos que hubo en canchas, sedes o vestuarios, cerrados o sin mantenimiento durante meses.

“En cuanto a los futbolistas, la situación es muy variable, porque algunos reciben solo viáticos y otros tienen más ingresos. Algunos de estos habrán tenido sus adecuaciones o habrán ido al seguro de desempleo”, estimó.

EL PANORAMA. ¿Cuál es el futuro de los clubes? Hay de todo. “Algunos clubes que detuvieron su actividad no volverán, pero no más que los que cada año, generalmente por motivos económicos o por falta de dirigentes, se desafilian de sus ligas. Pese a ese oscuro panorama siempre aparecen nuevas instituciones dispuestas a dar la pelea y así como en 2020 se produjeron reafiliaciones y debuts, 2021 también promete”, comentó De León.

En Rivera, en tanto, instituciones tradicionales resultaron muy afectadas. “La que más preocupa es la situación de Nacional, no se ha presentado a ninguna categoría, ni siquiera el fútbol infantil donde siempre ha sido un puntal. Hoy se duda acerca de la continuidad de los tricolores”, explicó el periodista riverense Freddy Silva.

Sarandí Universitario perdió muchos socios y tiene a la mayoría de sus funcionarios en seguro de paro. Oriental es otro de los equipos que ha sufrido enormemente la crisis y quedan únicamente tres funcionarios a quienes se les paga el sueldo mensual en cuotas”, indicó.

Lavalleja F.C. de Minas, actual campeón nacional, es uno de los clubes que se las ingenió para seguir adelante sin demasiadas heridas. “Entre todos pensamos en una estrategia para sobrevivir. Pese a los temores, no un hubo una borratina general de socios, sino que encontramos un gran apoyo. Eso nos permitió dedicar los esfuerzos a mantener y mejorar las instalaciones. También armamos unos garajes para alquilar en las cercanías del estadio. Y achicamos gastos”, contó el vicepresidente Alfredo García Montero.

Del plantel campeón han logrado mantener a casi todos, salvo los arqueros (uno se fue a Piriápolis y el otro a Alemania). El club solo pagaba viáticos a sus futbolistas, alguna comida y los pasajes, pues muchos de ellos estudian en Montevideo y viajan para jugar.

Lo mismo ocurrió con Porongos de Trinidad. “Tenemos una masa social muy fiel, que sigue haciendo el sacrificio de apoyarnos. Son unos 250 socios individuales y unos 100 familiares. Con eso hemos podido mantener la infraestructura”, contó su presidenta, Silvana Bentancur. En este caso, se pagaba un cierto monto a cada futbolista, que no pudo continuarse durante la suspensión.

“La venta de entradas se perdió y es lo que le da vida al fútbol del interior. En Trinidad depende del partido, pero en el clásico local de Porongos con Independiente pueden ir hasta 400 o 500 personas. Más todo lo que se mueve en los partidos, como la venta de bebidas y chorizos”, añadió.

Cuatro clubes de la Liga de Rocha (Deportivo La Paloma, La Aguada, Rampla Juniors y Plaza Congreso) solicitaron este año la suspensión de su afiliación y se piensa que algunos no volverán a jugar. En cambio, se sumó un club nacido del baby fútbol, Atlántico de La Paloma. Palermo y River Plate aprovecharon el parate para trabajar en infraestructura. La otra cara fue Rampla Juniors, que hipotecó su sede y campo de juego.

Las Ligas de Cerro Chato y Santa Clara no tuvieron actividad el año pasado ni en lo que va de este. Algunos clubes jugaron algún amistoso cuando se pudo y poco más. La realidad de los clubes se sabrá cuando retorne la actividad aunque no parece que sea este año. En la Zona Oeste de Maldonado, los clubes terminaron fundidos y algunos posiblemente desaparezcan por un tiempo. Este año es posible que no haya campeonato. Treinta y Tres, por su parte, tuvo su torneo en 2020, pero lo disputaron apenas cuatro equipos.

ASÍ SE JUGARÁ. Tras una suerte de ensayo el 21 de agosto, con partidos por el torneo sub 14 de selecciones que había quedado trunco el año pasado, una semana después se pondrá en marcha la Copa Nacional de Clubes en sus divisionales A y B.

A fines del año pasado se aprobó un protocolo para permitir público: 300 personas para las canchas comunes, es decir, sin tribunas; 500 para las que tienen una tribuna y 700 para las que tienen más de una. “El protocolo sigue vigente aunque cuando se produjo el incremento de los casos se paralizó toda actividad”, explicó Cheppi.

Ahora se podrá recibir público en la Copa Nacional, cumpliendo ese protocolo, más la trazabilidad de jugadores, cuerpos técnicos, árbitros, porteros, público. Se necesitan las dos vacunas, la última dosis con 14 días, o 30 días si se cursó la enfermedad. De lo contrario, se pedirá el PCR negativo que no sea anterior a las 48 horas. Habrá en cada cancha un oficial de cumplimiento, que deberá aportar la institución locataria.

“No será fácil aplicarlo, igual que la compra de entradas desde una aplicación. En Uruguay, y más en el interior, la gente está acostumbrada a decidir ir al fútbol sobre la hora, invitando a un vecino, a un hijo, la señora o un nieto”, comentó el dirigente.

De León aportó un análisis más allá de la pandemia: “Después de un 2020 agitado, el parate no parece haber sido un tiempo de reflexión para replantearse temas a nivel organizativo o estructural. Más bien fue tiempo de apuro por la vuelta y un orejeo constante de cuáles son las condiciones en las que se vuelve. La presencia de público y algún recurso que se pueda obtener de la televisación de la Copa de Clubes A se llevan la atención principal. Por lo demás, el calendario interdepartamental sigue estando sobrecargado y la actividad a nivel de ligas tiene cada vez menos margen. Eso sí, si después los jóvenes no se interesan en la práctica del fútbol se los culpa por su apatía y hay cero autocrítica a nivel dirigencial para analizar si realmente se le brinda un buen lugar a los jóvenes para practicar fútbol”.

(Este informe fue realizado con la colaboración de GIEFI, una organización fundada en 2002 que agrupa a más de 50 periodistas, investigadores y aficionados del fútbol del interior. Además de De León y Silva, aportaron datos Alfredo Zaldúa, Walter Socías, Javier Arzarello, Jesús Estévez, Federico Bonifacino , Néstor Francia, Marcelo Morales , Saúl Andrada, Sergio Pulero, Alejandro Romillo, Leonardo Rodríguez y Marcos Soto).

Los que más sufrieron: técnicos, funcionarios, árbitros

Si bien la mayoría de los futbolistas del interior son  amateurs y perciben solo viáticos, en la estructura de los clubes hay personas que perciben sueldos por su dedicación más amplia, como los funcionarios rentados o los cuerpos técnicos. Muchos fueron al seguro de paro o se quedaron sin ningún ingreso.
Un ejemplo es Alejandro Porcal, director técnico de Porongos de Flores, quien recién este mes, con el regreso del plantel a los entrenamientos, volvió a percibir ese dinero, lo mismo que su preparador físico Aldo Estévez.
“Si no trabajamos no cobramos, es un contrato a la medida del fútbol del interior”, comentó a Ovación. Él vive y trabaja en Durazno, en la salud. Viaja diariamente a Trinidad, porque así es su dedicación al club.
Si bien no quedó sin ingresos debido a su empleo en Durazno, aseguró que el sueldo de Porongos “es un monto importante, un extra en la economía familiar para alguna reforma en la casa o las vacaciones”.
Un caso particular es el de los árbitros de OFI, que son varios cientos: dejaron de percibir hasta 20.000 pesos mensuales debido a la paralización de los torneos.
“Ellos durante la semana son oficinistas, policías, soldados, cumplen cualquier oficio, pero tienen en el fútbol un complemento de ingresos muy importante”, explicó Mario Cheppi.
En tiempos normales se desempeñan como árbitros principales en un partido y como asistentes en otro, cada fin de semana, por lo cual obtenían en promedio 5.000 pesos por semana. “Y si podían arbitrar todo el mes, eran 20.000 pesos, una suma que en todo este tiempo no pudieron percibir. Por eso le digo que en algunos aspectos la pandemia ha tenido un efecto devastador”, señaló el dirigente.
Una costumbre de muchas ligas era pagar a los árbitros en el entretiempo de los partidos, en plena cancha a veces, con el dinero obtenido por la venta de entradas hasta el final del primer tiempo. “Es algo folclórico del fútbol del interior. Y eso se cortó con la imposibilidad de contar con público”, señaló el vicepresidente de Lavalleja de Minas, Alfredo García.

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