Marcelo Bielsa presentó la lista de los 26 futbolistas que defenderán a Uruguay en la Copa del Mundo de la FIFA y, por primera vez, ningún futbolista del medio local jugará para la celeste. Más allá de esta curiosidad, en este informe Ovación repasa cuál club le aportó más jugadores al combinado nacional, cuántas instituciones se vieron reflejadas a lo largo de los Mundiales en los que estuvo Uruguay.
Una aclaración: se cuentan únicamente las Copas del Mundo de la FIFA, por lo que quedan excluidas las gestas de Colombes y Ámsterdam.
Un liderazgo obvio
No hace falta investigar mucho para saber que el Club Atlético Peñarol y el Club Nacional de Football son las instituciones que más jugadores le dieron a la selección; pero hay ciertas particularidades detrás de ello.
Mientras Peñarol es el club que más representado se vio, con 67 presencias contra 66 de su rival, Nacional es quien aportó mayor cantidad de futbolistas distintos: 60, frente a los 55 del aurinegro. Pero tomen estos números con pinzas porque, como en tantos otros aspectos del fútbol uruguayo, habrá polémica.
Las casualidades están a la orden del día: ambos aportaron 14 deportistas a los planteles que ganaron las dos Copas del Mundo de la FIFA, con una distribución exactamente igual: en 1930 había nueve jugadores de Nacional y cinco de Peñarol y en 1950 fue a la inversa.
Con Julio Pérez se da algo particular: llega al bolso a principios del 50 pero, como forma parte de la extensa preparación de cara al Mundial, debuta luego de la conquista en Brasil. Lo hace apenas 14 días después de jugar ante Brasil y contra Racing, el club del que surgió.
Foto: Archivo El País
Para Suiza pasó algo similar: los jugadores de los grandes se afectaron temprano en el año a la selección y casi no jugaron el primer semestre. Esto provocó que el torneo local perdiera interés, por eso desde la AUF hicieron algo inédito: invitaron a participar al Deportivo La Coruña de España, que se convirtió en el primer y único club extranjero en participar de una competición oficial uruguaya.
Desde 1954 hasta 1970, de los 22 jugadores de Uruguay, 17 eran de los grandes, siempre prolijamente divididos, alternando nueve de uno y ocho del otro, tal como se aprecia en el cuadro.
Otra curiosidad: en ese lapso compitió el único futbolista que llegó a los Mundiales tanto como jugador de Peñarol como de Nacional. Se trata del multicampeón Luis Cubilla, que para Chile 1962 era carbonero y en México ´70 y Alemania ´74 participó como tricolor.
Pero no solo de Nacional y de Peñarol vive el fútbol nuestro.
Signos de época
Si se analiza el aporte de los otros clubes, se puede apreciar claramente los momentos de fortaleza de cada uno. Rampla Juniors, que durante las décadas del 30 y del 50 raramente bajaba del tercer o cuarto lugar de la tabla, tuvo futbolistas en los primeros cinco Mundiales jugados por la celeste. Cuenta, además, con un embajador en cada una de las copas obtenidas.
En la vereda de enfrente, el Club Atlético Cerro puede enorgullecerse de brindarle a la selección tres futbolistas presentes en la conquista de 1950, entre ellos el olvidado Rúben Morán, que fue titular únicamente en el partido ante Brasil, lo que lo convirtió en el futbolista más joven en salir campeón del mundo hasta la aparición de un tal Pelé. Además, fue el primero en morir de ese plantel, en 1978 con apenas 47 años, producto de un accidente laboral.
Los dos equipos del barrio se vieron representados seis veces en los Mundiales. Igual paridad tienen Defensor Sporting y Danubio, aunque con nueve jugadores cada uno. Mientras la franja tiene a dos campeones en Brasil, el tuerto puede jactarse de haber contado con sus jugadores durante siete copas consecutivas. Además, gracias a Martín Silva en Sudáfrica 2010, es el último equipo por fuera de Nacional y Peñarol con representación mundialista.
Bella Vista, que hoy está en la tercera divisional del fútbol uruguayo, levanta la cabeza con sus seis embajadores (entre ellos el legendario capitán y mariscal José Nasazzi), al tiempo que Montevideo Wanderers, Central Español,Liverpool, Racing, Sud América, Rentistas, Misiones (pre-fusión con Miramar, claro) y el desaparecido Olimpia también figuran en la causa.
Los repatriados
La primera convocatoria mundialista con futbolistas del exterior llegó en 1974 y fue, además, el certamen en el que más clubes uruguayos se vieron representados: siete, la misma cantidad que llegaron desde afuera, de países como Argentina, Brasil y España.
Tras la pésima experiencia deportiva en Alemania, Uruguay estuvo ausente durante 12 años y, cuando volvió, la Copa y el mundo eran otros. Por primera vez la presencia de los jugadores del medio local mermó notoriamente: apenas ocho, con la particularidad que Nacional, Defensor, Wanderers y Danubio tuvieron la misma representación.
El número 9, Jorge Orosmán Da Silva, era jugador del Atlético de Madrid, club que por primera vez tendría un embajador y que, al día de hoy, es la institución extranjera que más representatividad ha tenido. El emblema, Enzo Francescoli, llegaba desde el River Plate argentino, el segundo club foráneo que más jugadores le brindó a la selección.
Para 1990 la tónica fue similar y, cuando la selección retornó a las Copas del Mundo, la Ley Bosman ya era una realidad y el planeta pelota, una vez más, había cambiado; en la primera copa del Siglo XXI había la misma cantidad de calciatori provenientes del fútbol de Italia que del uruguayo.
A partir de Sudáfrica en adelante aparecieron esos raros mercados nuevos: Suecia, Turquía, Japón, Estados Unidos o Arabia Saudita.
Flaca polémica
En Corea y Japón, por primera vez en la historia, solamente Nacional y Peñarol aportaron jugadores del medio local; el bolso, que seis meses más tarde sería tricampeón, tuvo mayoría con cinco.
En Sudáfrica llega la gran polémica: Álvaro Fernández, cuya ficha pertenecía al club del Parque Central, jugó el primer semestre del año 2010 en la Universidad de Chile. A fines de mayo, antes del arranque de la Copa, regresó al tricolor por lo que, la postura del club, es que sí tuvo representatividad ese año. Fue transferido luego del certamen.
Para Brasil, los carboneros, de manera inédita, no contaron con jugadores de sus filas en la lista de 23 mundialistas; Sebastián Coates, el actual capitán albo, fue el embajador tricolor.
Rusia tuvo a dos manyas, Cristian Rodríguez y Guillermo Varela, que a fin de ese año serían bicampeones; en Qatar, Nacional, que había sido un claro campeón local días antes, aportó tres: Sergio Rochet, José Luis Rodríguez y Luis Suárez, que jugó su último Mundial.
Con la lista de Bielsa oficializada, algo único sucederá en Norteamérica: no habrá representación del medio local en la selección de Uruguay. Como a lo largo de las distintas convocatorias, esto refleja un claro signo de época. La incógnita es si es una tendencia que se repetirá cada cuatro años o si la competencia vernácula logrará volver a marcar su presencia. El futuro, y el mercado, lo dirán.
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