La noche entre Peñarol e Independiente Santa Fe en el Campeón del Siglo dejó mucho más que una nueva decepción deportiva para el equipo aurinegro.
A la eliminación temprana de la Copa Libertadores y la imposibilidad de acceder siquiera al playoff de Copa Sudamericana, se sumaron situaciones en las tribunas y fuera del campo de juego que podrían derivar en nuevas sanciones por parte de Conmebol.
El clima comenzó a calentarse con el correr de los minutos y la falta de respuestas futbolísticas del equipo de Diego Aguirre desencadenó el malestar generalizado de todo el estadio.
En las tribunas aparecieron discusiones entre hinchas y desde la Cataldi comenzaron a caer proyectiles hacia el terreno de juego. Primero fueron botellas de plástico, pero luego también se arrojaron petacas de vidrio que obligaron a la intervención del árbitro peruano Kevin Ortega.
Los jugadores de Independiente Santa Fe reclamaron por la situación mientras que varios futbolistas de Peñarol retiraban objetos del campo. El juez detuvo momentáneamente las acciones y convocó a los capitanes Lucas Hernández y Hugo Rodallega para intentar controlar el ambiente. Incluso Matías Arezo les pidió calma a los hinchas haciendo gestos hacia la tribuna para evitar que el partido siguiera detenido.
En los últimos minutos, cayeron nuevamente proyectiles y el árbitro parecía tener la intención de suspender el encuentro, de haberlo hecho la situación se hubiera agravado para Peñarol ya que el hecho de suspenderlo por estos motivos sin dudas tendría consecuencias más severas.
El descontento creció todavía más tras el final del encuentro. Un grupo de parciales aurinegros encapuchados intentó ingresar a la zona del túnel que conecta con el vestuario de Peñarol, en un episodio que obligó a la rápida intervención de la Guardia Republicana. La Policía logró contener la situación y evitar que las personas involucradas llegaran hasta el sector donde estaban los futbolistas.
Apenas terminado el partido, los silbidos bajaron desde las tribunas Henderson, Cataldi y Damiani, mientras muchos hinchas se acercaron al túnel para recriminarle a los jugadores por la actuación y la eliminación internacional. El único que recibió aplausos fue Matías Arezo, reconocido por parte del público por su entrega dentro de la cancha.
Todo esto ocurre además en un contexto delicado para Peñarol ante Conmebol. El club ya tenía un expediente disciplinario abierto por los incidentes registrados en el partido frente a Corinthians, donde también hubo problemas en las tribunas y enfrentamientos con la Policía.
Ahora, el lanzamiento de petacas, botellas y el uso de pirotecnia podrían agravar la situación y derivar en nuevas multas económicas o incluso sanciones vinculadas al aforo y localía en futuras competencias internacionales.
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