Nacional y las mañas de Carreño para sacar adelante un clásico con Peñarol que será recordado por el taco de Calvo

Los tricolores, que llegaron al estadio Campeón del Siglo con todo en contra, vencieron 1-0 gracias al gol del defensa de Costa Rica. Todavía no baja los brazos en el Uruguayo.

Daniel Carreño en la previa del clásico entre Peñarol y Nacional en el Campeón del Siglo.
Daniel Carreño en la previa del clásico entre Peñarol y Nacional en el Campeón del Siglo.
Foto: Ignacio Sánchez.

Siempre dicen que los viejos tienen mañas, y sin querer faltarle el respeto a Daniel Carreño, que apenas tiene 63 años, el entrenador de Nacional las sacó a relucir todas ayer en el clásico contra Peñarol, en el que su equipo -que venía a los tumbos en la temporada y con cambios de técnico- venció 1-0 gracias a un golazo de taco del debutante en estos partidos, Francisco Calvo (23 minutos).

El tricolor hizo seis cambios respecto a la oncena inicial de Carreño en su debut contra Progreso (1-0), cada uno con su explicación. Cambió de sistema táctico, jugó con un 4-1-4-1 con Lucas Rodríguez bien de tapón y Maximiliano Gómez de “9”, aunque apenas pudo jugar 10 minutos porque se lesionó en la rodilla.

A Carreño no le pesó sacar del equipo a un irregular Agustín Rogel (de los de mayor trayectoria del plantel), tampoco le pesó poner de lateral izquierdo al joven Tomás Viera, que este año había tenido más malas que buenas. Como tampoco le pesó sacar a Bruno Zuculini, una de las incorporaciones que no venía jugando bien, o dejar afuera del banco de suplentes a dos que venían teniendo muchos minutos como Agustín Dos Santos o Tomás Verón Lupi. Y mucho menos le pesó darle la titularidad a Gastón Martirena con escasos entrenamientos con el plantel, o a Rodrigo Martínez, uno que muy pocos lo imaginaban en el 11.

Junto a Gastón Martirena, Carreño fue de los que más disfrutó el cariño de los hinchas en la salida del plantel de Los Céspedes. Se levantó de su asiento y quería saludar a todos los fanáticos. Llegó en un momento pesado de la temporada, con Nacional lejos en todas las tablas, con la incredulidad del hincha por su elección, con un plantel muy criticado, y ayer se fue victorioso del Campeón del Siglo cuando muy pocos lo vaticinaban.

“Yo sabía que tenía que poner un equipo con jugadores sanos y corredores. Un equipo muy físico. Y sabía que teníamos que mantener el arco en cero”, dijo un emocionado Carreño, minutos después de empezar una conferencia recordando a su amigo Ruben Rada.

Nacional fue un equipo solidario, luchador, concentrado, consciente de lo que se estaba jugando, raspador y preciso. Luis Mejía transmitió seguridad en las pelotas áreas (y sacó un mano a mano clave contra Javier Cabrera), y Calvo lideró una defensa que mostró carácter. Pero lo fundamental del equipo estuvo en el despliegue del “5” y de los interiores, porque Lucas Rodríguez (que jugó al filo de la cornisa) lideró una presión en ciertos lugares que fue determinante para que Leonel Jaime no fuera determinante. Para ello, también se destacaron Santiago Silva y Luciano Boggio, que levantaron ostensiblemente el nivel del equipo y ahogaron constantemente a los rivales, incluso pasando desapercibido dos jugadores que venían muy bien y en ascenso como Eduardo Darias y el “Indio” Roberto Fernández. Y también hay otro punto clave en la victoria de Nacional, y fue Martirena, que jugó el clásico como lo hincha que es y se notó, al punto de que terminó en una pierna, producto de un fuerte calambre.

El festejo de los jugadores de Nacional tras el triunfo clásico ante Peñarol en el Campeón del Siglo.
El festejo de los jugadores de Nacional tras el triunfo clásico ante Peñarol en el Campeón del Siglo.
Foto: Ignacio Sánchez.

Claro que el gol ayudó a la idea de juego, pero ni la salida de Gómez (Silvera entró muy bien, convencido de lo que tenía que hacer, y clave en ser el primer defensor del equipo) lo sacó de foco.

Salvo por un cabezazo que erró Abel Hernández y el mano a mano del Cangrejo, Nacional no sufrió. Es que Peñarol erró los caminos, Jaime apenas pudo desprenderse de su marca en un par de oportunidades, y tuvo destellos volcándose a la derecha en el final del primer período. Muy bajos los delanteros y sin funcionamiento para encontrar alternativas para llegar al gol.

Lo viejo funciona dicen en Nacional. Las mañas de Carreño dieron resultado.

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