Así es muy difícil. Alcanzó que este autor dijera la semana pasada que había tenido una coincidencia con la senadora Constanza Moreira para que la misma saliera y prendiera fuego la pradera. Fue nada menos que el 25 de agosto, día que el Frente Amplio dedica a festejar a sus comités de base, donde la legisladora hizo declaraciones explosivas.
“Yo no vi una concepción tan cercana al esclavismo en tiempos del siglo XXI”, afirmó en relación con las críticas de la oposición a eliminar las contraprestaciones en los planes de ayuda social. “¿Cómo le vas a dar a los pobres que no saben manejar su dinero?”, agregó con pretendido tono irónico. Por algún lado quedó pendiente aclarar que ese dinero es extraído a quien lo genera con la fuerza del estado, para apoyar a quien no puede satisfacer sus necesidades básicas. Pero tá... Es un detalle.
De todas formas fue más impactante lo de su colega, Blanca Rodríguez. Quien condujo el informativo más visto de la TV durante 34 años, dijo que “los medios de comunicación tienen un gran papel en el enojo” que tendría la sociedad con el gobierno. “Ayer hubo una conferencia de prensa contundente del FA (sobre el caso Cardama) que no fue portada ni de La Diaria”. A lo que Moreira agregó que “ojo con la gran manipulación”. Cómo sería la cosa que una militante debió aclarar que “no podemos echarle la culpa de todo al universo exterior”.
Quien no la escuchó fue la ministra Fernanda Cardona, que en otro comité de base dijo que “los medios nunca los tuvimos de cerca, ni los vamos a tener aliados. El problema que tenemos es que, a veces, voy a medios donde hay cuatro preguntándome y no me dejan hablar, y la pregunta es: ¿yo tengo que ir a ese medio?”.
Pero para que no nos vayan a acusar de misoginia, el ministro Juan Castillo también hizo declaraciones polémicas en su gira por comités. “Tenemos un imperialismo más feroz que, como está en decadencia, se vuelve más violento. Vuelven a querernos como el patio trasero”. Si uno le dijera al lector que esa frase fue dicha por un dirigente comunista en 1985 (incluido lo de la “decadencia”) no se sorprendería nada. Ni en 1965. Consistencia, que le dicen.
“Todo depende ahora de lo que podamos hacer para que Lula gane. Necesitamos que la izquierda siga gobernando Brasil”, agregó Castillo. Esto sí que es noticia. El gobierno uruguayo o el FA, al parecer, podrían hacer algo para que gane Lula. Y, ser el patio trasero de Estados Unidos está todo mal, pero ser el de Brasil, estaría ok.
¿En que sentido sería más aceptable el imperialismo clase B de nuestros vecinos norteños que el de Washington? ¿Es acaso más pacífico? Paraguay tendría algo que decir al respecto. ¿Es más respetuoso de la autodeterminación de cada país? Acá Tabaré Vázquez podría aportar sus experiencias tanto con los bloqueos por las papeleras, como con el TLC con Estados Unidos.
Pero en algo tiene razón Juan Castillo. La elección de Brasil tendrá un impacto enorme en la política y la economía uruguaya. Y, sin embargo, en Uruguay se sigue muy poco lo que allí está pasando.
Por ejemplo esta semana, mientras muchos titulaban con la idea de Trump de cambiar el nombre del lago Ontario (!) se difundieron encuestas muy relevantes. Y los dos candidatos más importantes, Lula y Flavio Bolsonaro, se sometieron a algo que allí es tradicional, y aquí se ha vuelto una rareza. Hablamos de la entrevista del Jornal de O Globo en la que los periodistas Renata Vasconcellos y César Tralli literalmente acosaron a los dos principales contendientes.
Para disgusto de la ministra Cardona, es un 2 contra 1 a cara de perro, donde los periodistas abordaron los temas más incómodos para cada aspirante. Los comentarios posteriores se centraron en la mala performance del actual presidente, que incluso tuvo algunos ataques contra Vasconcellos que, si Lula no estuviera amparado por el “manto sagrado” moral que cubre a todo dirigente de izquierda, medio mundo estaría tachando de “machirulismo”.
Las encuestas no le están sonriendo ni a Lula ni a Juan Castillo. Los promedios hoy marcan una paridad absoluta entre Lula y Bolsonaro, pero con una tendencia a la caída del mandatario, y de ascenso del desafiante.
Pero volviendo a Uruguay, y a las declaraciones de legisladores y jerarcas oficialistas culpando a los medios, a Trump, o a la Luna y el ascendente en Capricornio por el mal momento del gobierno, ello nos retrotrajo a lo que vimos esta semana en el Antel Arena, durante el partido de básquetbol entre Uruguay y Bahamas. Los jueces tuvieron un papel al borde de la rapiña, pero mientras “la voz del estadio” daba manija con el victimismo al grito de “Uruguay contra todos”, la figura clave de nuestra selección y su técnico se hacían expulsar de manera infantil.
Vale decir que la arenga sirvió de nada, y Uruguay perdió un partido increíble. El lector sacará la lección que crea más apropiada.