A sus 36 años, Martín Rodríguez quedó libre de Guaraní, el club al que defendió los últimos tres años. El arquero contó que no piensa en el final de su carrera y que analiza ofertas de Uruguay, Paraguay y Argentina para continuar jugando. Pero no por eso no deja de prepararse para su futuro, donde no se ve en otro ámbito que no sea el fútbol.
Además repasó momentos de una trayectoria donde cumplió varios sueños, desde ponerse el buzo de Uruguay en torneos juveniles, salió campeón con Nacional, donde se dio el lujo de compartir plantel con Luis Suárez, jugó en una liga que admira como la de Brasil, pero siempre recordando a Wanderers, el club que va a ser su "casa", toda la vida.
El arquero le contó a Ovación cómo fue su última temporada con altibajos: “El primer semestre Servio (titular y capitán) tuvo una lesión grave, que le llevó todo el año recuperar, y me tocó jugar. Estuve a la altura, pasamos de fase en Sudamericana, le ganamos a un grande del continente como Independiente. Fue un partido que quedó para la historia del club porque ellos estaban muy bien además. Peleamos en lo local hasta la última fecha, ganándole a Libertad, Olimpia y Cerro Porteño”.
Sin embargo todo cambió en el Clausura, cuando el joven Aldo Pérez volvió de un préstamo y se hizo dueño del arco: “Fue algo deportivo, el técnico usa juveniles de la cantera. El club siguió ese proyecto y le fue bien, peleó el campeonato hasta el final. Siempre estuve bien física y mentalmente, hice lo mejor, pero Guaraní precisa vender, sacar juveniles. El proyecto cambió y me tocó salir”. De su próximo destino manifestó: “Busco que me hagan sentir importante, cómodo. Veo mucho la parte deportiva, es lo primero, después todo viene de la mano”.
El arquero cumplió en su carrera el sueño de jugar en Nacional, con el plus de que fue con Luis Suárez: “Nos jerarquizó a todos, nos dio ese salto de calidad. Es un ganador, en un reducido, un juego de cartas, nos hizo más ganadores, por su forma de ser. Fue el ‘9’ más importante del mundo y el tipo te quería matar. Compartí en las Olimpiadas con él y la persona siempre fue la misma, me acuerdo cuando yo estaba en el Complejo Celeste desayunando solo y él llegaba del Liverpool, vino a mi mesa, estaba tomando mate, me saludó por mi nombre, me pidió que lo convidara, quedé congelado. Cuando llegó a Nacional pensé que no se iba a acordar de mí, me saludó por mi nombre cuando nos vimos por primera vez en el vestuario, me impactó. Eso habla de la grandeza y lo que es como persona”.
Rodríguez contó la forma de trabajar en Brasil, donde atajó en tres clubes: “Eligen el prototipo de arquero, me midieron la envergadura y tenía que cumplir determinados parámetros. Entrenan como unos animales, si bien es poco, porque competís mucho, el tiempo que tenés lo trabajás impresionante. Juego con los pies, juego aéreo, achique, reacción, velocidad. Tienen una escuela muy buena, en un gran nivel. El juego con los pies lo necesitás 100%. Me di cuenta cuando llegué, y en la primer práctica me tiraron la pelota de la mitad de la cancha para atrás. Se le da mucha importancia, se entrena mucho, porque de nada sirve si no se te mueva nadie, me daban cinco o seis opciones de pase. Tuve experiencia en Wanderers con Alfredo Arias, uno de los pioneros de utilizar mucho el arquero para jugar. Pero fue difícil el comienzo porque yo estaba en Racing cuando me fui y es totalmente diferente.”
“No pienso en el final de mi carrera, porque físicamente estoy muy bien. Sigo disfrutando del fútbol, me estoy preparando para cuando deje de jugar, haciendo curso de técnico, entrenador de arqueros, gerente deportivo. El fútbol es mi forma de vivir, no me veo en otro ámbito”, dijo.
Se refirió a la situación de Wanderers, el club que lo vio nacer: “Siempre va a ser mi casa, soy lo que soy gracias a lo que me dio, me catapultó, me llevó a la selección, a ser un jugador profesional. Es raro verlo así, siempre fue un equipo que trascendió, se acostumbró a estar en copas, no tengo dudas de que va a volver a eso. Ojalá que el ‘Chiche’ (Corujo) le pueda dar esa manito que necesita, junto con los nuevos dirigentes, que son del club, muy conocidos míos, que ojalá puedan tener esa chispa, para poder dejar al equipo donde merece estar”.
Para el campeonato de Nacional, también tuvo palabras: “Haber podido jugar, ser campeón uruguayo fue un sueño. Seguí las finales, ganar clásicas es triple mérito. Muy contento que se haya logrado otro campeonato, tengo amigos ahí, que sé lo que viven y sienten”.
Martín reconoció los técnicos que más lo marcaron: “Diego Aguirre, en la selección sub 20, por la frontalidad que tenía, la sinceridad, fue algo espectacular, me sentí muy bien. Maestro Tabárez obviamente también, la humildad, me dejó mucho. ‘Chiqui’ Arce (DT de Guaraní) es un legendario en Paraguay, yo creo que está a la altura de ellos dos”.
Por último habló de lo que le queda por cumplir: “Cumplí cosas hermosas, pero el sueño siempre es volver a salir campeón. Es algo por lo que el jugador se prepara, está todo el tiempo pensando en eso”.
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