La masterclass de Daniel Carreño en Nacional: de "la luz" que vio en plena crisis a cómo le ganó a Diego Aguirre

El entrenador del tricolor destacó por su planteo táctico en el clásico que ganaron 1-0 ante Peñarol en el Estadio Campeón del Siglo, pero a la vez tuvo otros aciertos en la toma de decisiones.

Daniel Carreño, director técnico de Nacional, dando una indicación en pleno clásico ante Peñarol.
Daniel Carreño, director técnico de Nacional, dando una indicación en pleno clásico ante Peñarol.
Foto: Ignacio Sánchez.

Daniel Carreño dio una masterclass en la victoria de Nacional ante Peñarol por el clásico del Torneo Clausura. Con el favoritismo en la vereda de enfrente y apenas 11 días de trabajo desde su asunción, ideó un plan en base a la medida del equipo y lo cumplió a rajatabla.

“Hay que empezar por lo básico”, dijo el día de su presentación haciendo referencia a la fortaleza defensiva. Contra el aurinegro y de visita volvió a conservar la valla en cero por tercer partido consecutivo. Progreso, Albion y Peñarol no pudieron vulnerarlo a pesar de los cambios de nombre en la defensa, y de hecho ya acumula tres partidos invicto entre todas las competencias.

Daniel Carreño, entrenador de Nacional, en pleno clásico frente a Peñarol por la cuarta fecha del Torneo Clausura.
Daniel Carreño, entrenador de Nacional, en pleno clásico frente a Peñarol por la cuarta fecha del Torneo Clausura.
Foto: Ignacio Sánchez.

A sabiendas de que no estaban en condiciones de avasallar al rival por la crisis futbolística en la que estaba sumido el Bolso, apeló a una máxima del fútbol: los clásicos se ganan en la mitad de la cancha. Allí estuvo su segundo acierto venciendo a Diego Aguirre en la batalla táctica de entrenadores.

En la banda izquierda de la defensa colocó a Francisco Calvo y a Tomás Viera, quienes lograron anular a Leonel Jaime trabajando en conjunto con Lucas Rodríguez y Luciano Boggio. Por más que jugó suelto detrás de los delanteros, cuando el 11 se recostó por derecha no pudo lucir ni asociarse con Javier Cabrera, a quien solo pudo enviarle un pase filtrado.

Al mismo tiempo, Abel Hernández debía retroceder para buscar la pelota y quedaba fuera de su zona de influencia. A esto se le suma la eficacia del costarricense en la contención de Matías Arezo y su juego aéreo.

El Bolso comenzó a acumular duelos ganados tapando a las figuras del rival y acrecentó la confianza en su fútbol. El tercer punto a favor del plan de Carreño fue priorizar la cuestión física por encima de los nombres.

No le tembló el pulso para sacar a Agustín Rogel ni a Bruno Zuculini, dos de los más experientes del plantel, y en su lugar colocó a Viera y Boggio, uno de los más destacados del clásico por los kilómetros recorridos, su asistencia y la eficacia en la conducción de pelota en campo rival.

El cuarto ítem fue la capacidad de adaptación tras perder a Maxi Gómez por lesión. Hizo una lectura rápida, confió en Maxi Silvera sabiendo que llegaba en la mira de todos y el 11 le respondió con creces en varios sectores.

Martirena, Silvera y Leonel Jaime en el clásico Peñarol-Nacional
Martirena, Silvera y Leonel Jaime en el clásico Peñarol-Nacional.
Foto: Ignacio Sánchez

Con sus recorridos generó mucho desgaste en la zaga rival, que incluso entró en provocaciones y juego brusco, aunque no logró sacarlo del partido. El propio Carreño definió como “emocionante” su partido tras haber dado una muestra de carácter en una parada compleja.

El quinto aspecto a considerar es la gestión de grupo. Desde su primera aparición pública le quitó dramatismo a la cuestión deportiva, dijo que “veía una luz” en el momento de mayor complejidad de esta gestión y logró evidenciarlo con hechos. Insistió en que tarde o temprano Nacional se iba a recuperar y, con pocos entrenamientos disponibles para trabajar en cancha, puso el foco en la cuestión anímica.

El plantel de Nacional celebrando la victoria en el clásico ante Peñarol.
El plantel de Nacional celebrando la victoria en el clásico ante Peñarol.
Foto: Ignacio Sánchez.

Le golpeó la puerta a Viera y a Santiago Silva en la previa del partido con Albion para avisarles que iban a ser titulares en el clásico y después tuvo una charla distendida con Silvera sobre el desafío que estaba por afrontar contra su exequipo. También le avisó con mucha antelación a Emiliano Ancheta que estuviera preparado porque, aunque no iba a jugar por Copa AUF, sería titular en el partido decisivo.

Ni bien terminó el partido, Carreño colocó la mira en el comienzo de “una nueva historia” y ahora su gran desafío es lograr que el tricolor reluzca por su nivel colectivo.

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