La estrategia del uruguayo que sin tele ni tiempo para ver el Mundial se apoyó en la IA y ganó la Penca Ovación

Martín es ingeniero en informática y poco aficionado al fútbol, acertó 69 de 104 resultados exactos y solo cambió un pronóstico de manera manual, dejando de lado su método, lo que lo llevó a fallar.

Martín Biganzoli, ingeniero en informática.
Martín Biganzoli, ingeniero en informática.
Foto: Cortesía Martín Biganzoli.

No se considera un fanático del fútbol, de hecho, durante el Mundial ni siquiera tenía televisión instalada en su casa. Sin embargo, a partir de los mercados de apuestas y con ayuda de la inteligencia artificial (IA), armó una estrategia que lo llevó a quedarse con la Penca Antel Ovación, que comenzó como un desafío entre compañeros de trabajo.

Martín Biganzoli es ingeniero en informática y su vínculo con el fútbol está lejos de ser el de un especialista. Hincha de Peñarol y un "poco amante de Rentistas", a donde sus padres lo llevaban a jugar al baby, reconoce que no sigue demasiado el deporte. Pero durante la Copa del Mundo 2026 encontró una particular manera de aprovechar sus conocimientos y las herramientas de inteligencia artificial para competir en una penca y terminar en lo más alto.

Todo comenzó como un desafío entre compañeros de trabajo. Biganzoli decidió utilizar los mercados de apuestas como referencia para definir sus pronósticos. La lógica era sencilla: apostar por aquellos resultados que el propio mercado consideraba más probables. "Yo me fijaba en los mercados de apuestas, nada muy loco", explicó. Con el correr de los partidos, sin embargo, se dio cuenta de que necesitaba actualizar la información con mayor frecuencia. Una lesión, una suspensión o cualquier novedad podía modificar las probabilidades y dejar desactualizado un pronóstico realizado varios días antes.

354 puntos, 69 resultados exactos

El problema era el tiempo. Martín estaba en plena mudanza y, además, tiene mellizos de tres años. De hecho, durante el Mundial ni siquiera tenía televisión instalada en su casa. "No tenía tele instalada en casa, me estaba mudando y tengo dos niños chiquititos", contó quien, de los 104 pronósticos, logró 354 puntos, 69 resultados exactos, y 3,4 puntos de promedio por partido.

Fue entonces cuando decidió recurrir a la inteligencia artificial. Utilizó una herramienta para generar reportes diarios sobre el comportamiento de los mercados de apuestas y detectar si existían cambios que pudieran llevarlo a modificar sus pronósticos. "Necesito algo que todos los días me vaya pasando el comportamiento del mercado", recordó que pensó.

Penca Antel Ovación para el Mundial 2026.
Penca Antel Ovación para el Mundial 2026.
Foto: Darwin Borrelli.

La estrategia, que inicialmente estaba pensada para competir contra sus propios compañeros, comenzó a dar resultados inesperados. Biganzoli empezó a subir posiciones y, poco a poco, se encontró entre los primeros de la penca. La situación llegó a tal punto que algunos conocidos comenzaron a preguntarle si había encontrado alguna forma de "hackear" el sistema.

El ingeniero, sin embargo, sostiene que no utilizó información privilegiada ni métodos fuera del alcance de cualquier participante. "Les dije: 'No estoy haciendo nada que no lo pueda hacer otra persona'", afirmó.

La definición fue tan ajustada que terminó ganando por apenas un par de puntos. Para Biganzoli, ese margen demuestra justamente lo difícil que fue el resultado y cuánto influyeron la suerte y las circunstancias de cada partido. "Podría haberlo hecho muchas veces y quedar mucho más atrás. Creo que fue casualidad y bastante suerte", reconoció.

Método vs. el cambio manual que falló

Hubo, sin embargo, una excepción a su método. En una ocasión decidió apartarse de lo que indicaban los mercados de apuestas y cambiar manualmente su pronóstico, influenciado por la noticia de la suspensión de la roja a Folarin Balogun, jugador de Estados Unidos, y la llamada de Donald Trump a la FIFA. "A mí me da igual lo que me digan, yo acá le pongo que gana Estados Unidos", recordó. Según explicó, fue la única vez que se dejó llevar de manera directa por una información de actualidad y decidió salir de la lógica que había mantenido durante toda la competencia.

Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, en un partido del Mundial 2026.
Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, en un partido del Mundial 2026.
Foto: balogun en Instagram.

Su caso resulta todavía más particular por su escaso vínculo con el fútbol. Mientras otros participantes podían seguir las noticias, analizar las formaciones o mirar los partidos, él muchas veces debía conformarse con buscar en Google cómo estaba el marcador. "Fútbol, cero, por eso se mataban de la risa los gurises", bromeó.

Así, un ingeniero en informática que comenzó jugando una penca entre 14 compañeros terminó sorprendiendo a propios y extraños. Con información pública, mercados de apuestas y una herramienta de inteligencia artificial, Biganzoli encontró una fórmula que le permitió competir —y ganar— en un terreno que, paradójicamente, no domina demasiado: el fútbol.

Un cambio en la estrategia

En la recta final de la competencia, Biganzoli también introdujo un cambio en su estrategia. Al observar los pronósticos de quienes estaban peleando los primeros lugares, comenzó a tener en cuenta qué resultados podían elegir sus rivales para intentar superarlo. Fue entonces cuando decidió no seguir ciegamente las indicaciones de la inteligencia artificial y apostar por una estrategia más conservadora, buscando mantener su ventaja sin arriesgar demasiados puntos.

"Yo ya veía que en los últimos juegos una tal Adriana venía jugando igual que el pronóstico Ovi (la IA de la Penca Ovación), entonces dije: en el tercero o cuarto no va a jugar como lo venía haciendo para intentar pasarme", explicó. "Yo preferí no acumular puntos en esos partidos, pero no hacer algo demasiado loco", agregó. De esa manera, en los últimos partidos combinó la información que le proporcionaba la inteligencia artificial con su propio análisis de la situación de la penca y de los participantes que venían detrás. En ese tramo final, la decisión dejó de ser únicamente una cuestión de pronósticos y pasó a convertirse también en una estrategia para defender el primer puesto.

Cuando el árbitro pitó la final del Mundial, con la victoria de España sobre Argentina, Martín celebró y contó su experiencia. A muchos no les gustó que haya utilizado la IA y recibió muchos comentarios negativos. Lo cierto es que ganó y en ley. "Todos podrían haber usado IA".

La experiencia también le permitió comprobar cómo la inteligencia artificial puede ser utilizada para procesar información y ahorrar tiempo. Ese fue, según explicó, uno de los principales mensajes que quiso transmitir cuando contó su experiencia públicamente. "Yo quería que eso dejara como un mensaje de que la gente empiece a usar más la inteligencia artificial para apoyarse en el procesamiento de datos, de cosas que nos darían tanto tiempo y pereza hacerlo que con eso lo hacemos tan rápido", reflexionó.

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