En este mes inicia el Torneo Monegal, la copa de clubes del departamento de Canelones, y es una competencia que va de agosto a diciembre y que sin dudas está a la par de otras ligas del profesionalismo. Los clubes se movieron fuerte en el período de pases y volvieron a incorporar futbolistas con trayectoria en el profesionalismo. Exjugadores de Peñarol y Nacional, jóvenes cedidos por equipos de Primera y referentes del fútbol uruguayo serán protagonistas de una edición que promete elevar aún más el nivel.
No es una casualidad. Tampoco un mercado de pases aislado en una liga que tiene a Wanderers de Santa Lucía como el más ganador (20) y a Juanicó como el último campeón (14 títulos).
La conformación de los planteles volvió a dejar en evidencia un fenómeno que se viene consolidando en las últimas temporadas: el principal torneo de clubes de Canelones continúa siendo un destino atractivo para futbolistas con pasado en el profesionalismo y para jóvenes que buscan competir con continuidad y exigencia.
Juanicó mantuvo buena parte de la base que lo llevó al título en la última temporada y al regreso a la Copa A de OFI, logro que consiguió mientras continúa compitiendo en las semifinales de la Copa B. Al arquero Matías Castro y a Andrés Rodales se sumó el defensor Angelo Pizzorno, otro futbolista con una extensa trayectoria.
Defensor Atlanta anunció la incorporación de Nicolás Raguso, ex Peñarol, mientras que Cerrillos confirmó la llegada del ex Nacional Maximiliano Cantera.
Darling protagonizó uno de los movimientos más llamativos al conseguir el préstamo desde Liverpool de Facundo Núñez (21) considerado una de las promesas del club de Belvedere.
Liverpool de Canelones también apostó fuerte y confirmó la contratación de Carlos Núñez, ex Peñarol y con pasaje por Racing de Avellaneda, otro nombre que aporta experiencia a un campeonato que cada temporada gana en competitividad.
Además, hay DT interesantes, como Marcel “Pichu” Román en Darling, y Diego Monserrat en Liverpool.
La explicación va más allá de los apellidos. El crecimiento institucional de los clubes, el nivel de la competencia, la calidad de los escenarios y el marco de público que acompaña cada fin de semana han convertido al Monegal en una de las ligas más fuertes del interior.