De Ambrosio: lo que le dolió de su cese en Central, la clave de su campaña y la etapa como mánager de Márama

"Jamás me dijeron ‘tenés que poner a este'. Hablábamos de jugadores, a veces coincidíamos, otras no", explicó tras su sorpresiva salida del Palermitano, y añadió: "Sí me dolió enterarme por la prensa"

El entrenador Pablo de Ambrosio.
El entrenador Pablo de Ambrosio.
Foto: Natalia Rovira.

Hizo las inferiores en Central Español. En el medio se distanció del fútbol y fue manager de Marama, lo que lo llevó a asistir al casamiento de Messi y conocer famosos inalcanzables. Volvió al club, dirigió la Sub 17 y 19, fue ayudante del Tola Antúnez en el primer equipo y luego de volver a las juveniles se encargó del primer equipo. Lo llevó de la “C” a la “A” en su primera experiencia como entrenador principal y sorprendió en la máxima categoría: le ganó a Peñarol, a Nacional y al campeón Racing el fin de semana pasado, sin saber que sería su último partido al mando del Palermitano.

“No sé si serían esas las palabras”, dice ante la pregunta de un fin de ciclo con gusto amargo. “Contento por lo logrado”, prefiere decir Pablo de Ambrosio (44) a Ovación. Y aunque la noticia lo sacudió, era una medida que veía venir. “Uno tiene conocidos y siempre por un lado o por otro te llega, y a mí me había llegado el rumor de que estaban buscando a un colega para reemplazarme”, confiesa sobre el contacto que hubo por parte del club con el argentino Diego Osella.

Hace poco más de un mes que el diálogo había mermado entre el cuerpo técnico y la SAD a cargo de Federico Pamparatto y Agustín Manzione. “Después de que se fue el gerente (Jorge Gonçalves), la relación dejó de fluir. Al no tener un acercamiento se veía venir. Ellos como los dueños del club tampoco estarían muy conformes de que el vínculo no fuera tan fluido”.

Pablo de Ambrosio en el Parque Palermo.
Pablo de Ambrosio en el Parque Palermo.
Foto: Natalia Rovira.

La explicación del club, que no colmó las expectativas del medio, los hinchas o jugadores, fue que se trataba de un “ciclo cumplido”. Ante esta noticia, Pablo se limitó a acatar y no pidió más explicaciones. “Saben que soy una persona del club, racional, y que estaban en todo su derecho, por más que se venía haciendo una excelente campaña, de tomar otro rumbo con su club, pero hubiera estado bueno que se juntaran conmigo y me dijeran: ‘Mirá, Pablo, estamos en la búsqueda de esto...’", dice el DT, y ante la repregunta, añade: "No quise indagar más, me fui bien”.

"Lo que sí me dolió fue que en la semana no se me comunicara, que me enterara por la prensa y después del partido, más allá de que uno ya lo sabía, lo veía venir, me hubiera gustado que en la semana me hubieran dicho que era el último partido para tener la oportunidad de despedirme de otra manera", añade.

De Ambrosio reafirma que nunca le bajaron línea para que pusiera a un jugador. “En ningún momento me dijeron ‘tenés que poner a este'. Jamás. Sí hablábamos de jugadores, a veces coincidíamos, otras no. Y el que terminaba tomando las decisiones era yo. Capaz que a ellos les parecía que eran erradas y también eso los llevó a buscar otro rumbo”.

Sin duda que será muy difícil para Central repetir un Apertura como el de 2026. No solo por los 24 puntos viniendo de la “B” y ganándole a los grandes, sino por la calidad humana y el vínculo que se formó entre los jugadores y el DT. El lunes a más de uno se le cayó una lágrima. Pablo acudió al club para despedirse de los jugadores y compartió un momento muy emotivo.

El festejo de los jugadores de Central Español tras el triunfo ante Nacional.
El festejo de los jugadores de Central Español tras el triunfo ante Nacional.
Foto: Ignacio Sánchez.

“Hubo muchas palabras de agradecimiento a todos y eso es lo que me llevo. Creo que es lo que habla bien de uno, el hecho de que no solamente y en tan poco tiempo, se lograron cosas tan importantes en lo futbolístico, sino que también en lo humano se marcó cierto cariño y respeto”, sostiene sobre la relación con sus “muchachos”, a los que les dijo que debían seguir por el mismo camino, con el objetivo de ingresar en alguna copa internacional.

Creer en la idea. Esa fue la clave de Central según el entrenador. "Yo creo que fundamentalmente creyeron en mí, en una idea, en un grupo de trabajo. Estaban convencidos en lo que día a día se trabajaba. Cuando tenés un grupo tan extenso y convencido de una idea, trabajando para eso, eso creo que es la diferencia de lo que nos hizo estar tan bien en este campeonato", afirma de Ambrosio.

En su salida se mostró muy agradeció al cariño de la hinchada de Central, “que volvió a creer”. “Ahora la institución está donde siempre tuvo que estar. Veo a los más grandes que me conocen que desde los nueve, diez años, siempre estuve vinculado al club, que me dicen que no tienen palabras de agradecimiento para decirme lo que se logró. Uno me habló y me dijo: ‘Mi padre desde el cielo está agradecido’. Lo cuento ahora y me erizo, eso es lo más grande”.

El DT manager de Márama

 Pablo de Ambrosio con Messi e integrantes de Márama.
Pablo de Ambrosio con Messi e integrantes de Márama.

Estuvo en Showmatch, en el casamiento del 10 de Argentina y coordinó que la banda de cumbia tocara en Marruecos. “Fue una época muy linda. Hace unos 10 años tuve la suerte de estar en la productora con Enrique Quinteros y Catriel Sagardoy, siendo manager de Márama, viviendo experiencias inolvidables”, recuerda de Ambrosio, y explica: "En ese momento estaba alejado del fútbol, estaba solamente dedicado a eso, era muy demandante en tema de viajes, estaba permanentemente viajando fuera del país. No había tiempo para el fútbol".

“La ida al casamiento fue regalo sorpresa que le hizo Luis Suárez a Messi. Fue un placer poder conocerlos, enorme calidad humana. Cuando estábamos al costado del escenario, que daba una cocina, vinieron a saludarnos y ya saludaron a todos los cocineros, y una locura cuando salimos al show... mirabas hacia abajo y veías a Neymar, Piqué, Shakira”.

No piensa en descansar, quiere seguir dirigiendo

El cuerpo técnico, salvo los institucionales, se moverá en bloque. Pablo no quiere descansar y con las ganas intactas, ha recibido llamadas de clubes, entre los que estuvo el sondeo de Danubio.

“Varios clubes me preguntaron si me voy a tomar un tiempo. Yo estoy listo para seguir. Quiero seguir trabajando, analizar las propuestas con tranquilidad, con la familia, los amigos, y buscar lo mejor para uno. Quiero ir a un lugar donde esté convencido de seguir haciendo las cosas bien, seguro de que no me va a ganar la ansiedad por querer seguir en cualquier equipo”, asegura Pablo, que aguarda por su nuevo desafío.

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