Campeones del mundo en Uruguay: los que jugaron, los que dirigieron y los que estuvieron cerca

De futbolistas que ganaron un Mundial a los entrenadores que arribaron a nuestro fútbol para dirigir pasando por lo que casi sacuden el mercado y no llegaron.

Conferencia de prensa de César Luis Menotti
Conferencia de prensa de César Luis Menotti
Foto: EFE.

La llegada de Germán Pezzella a Peñarol salta a los titulares de los medios, llevada por el trampolín de una gran novedad: es el primer campeón del mundo extranjero que firma para jugar por un club uruguayo en más de 60 años. El zaguero argentino se consagró en el Mundial de Qatar 2022, donde disputó tres partidos (frente a Polonia, Países Bajos y la final contra Francia), en todos los casos ingresando desde el banco de suplentes. Pero al igual que sus compañeros festejó, besó la Copa del Mundo y tocó la gloria con las manos, un diploma de honor para cualquier futbolista.

En este 2026, sin lugar en el plantel de River, a los 36 años Pezzella fue contratado por los aurinegros, continuando una tradición: los excampeones mundiales extranjeros que llegaron al fútbol de este país vistieron la camiseta aurinegra.

La historia de los campeones extranjeros se completa con otros que “casi” vinieron y algunos que efectivamente estuvieron en Uruguay pero en el papel de entrenadores.

Por supuesto, no se cuentan aquí los uruguayos campeones del mundo, que no fueron pocos considerando las conquistas celestes de París 1924, Ámsterdam 1928, Montevideo 1930 y Brasil 1950.

Los futbolistas campeones

Moacyr Claudino Pinto.
Moacyr Claudino Pinto.
Foto: Archivo El País.

El primero de todos fue Raimundo “Mumo” Orsi, argentino campeón mundial con Italia, que jugó por Peñarol el Nocturno Rioplatense de 1938. Fue un torneo de verano de importante repercusión con participación de clubes uruguayos y argentinos, disputado entre febrero y marzo de aquel año. En ese marco, Orsi disputó cinco partidos con la aurinegra y marcó dos goles.

¿Cómo llegó al Uruguay este famoso puntero izquierdo? Orsi había integrado el equipo argentino que perdió ante los celestes la final olímpica de Amsterdam en 1928. Ese año lo incorporó la Juventus. Después de un tiempo adoptó la ciudadanía italiana, fue convocado a la selección azzurra y obtuvo el Mundial de 1934 como titular. Un año más tarde Orsi regresó a Argentina para defender a Independiente, su antiguo club. Luego pasó a Boca y en el verano de 1938 Peñarol se interesó en su concurso, cuando ya tenía 36 años. Pero al cabo del Nocturno no hubo acuerdo económico y el jugador se marchó a Brasil para defender a Flamengo.

En la década de 1960 Peñarol incorporó al delantero brasileño Moacyr Claudino Pinto, conocido por su primer nombre. Era el único campeón mundial extranjero que jugó partidos oficiales por un equipo uruguayo, hasta ayer que debutó Pezzella en Peñarol.

Germán Pezzella en su debut con Peñarol
Germán Pezzella en su debut con Peñarol.
Foto: Leonardo Mainé.

En su caso, integró el plantel de Brasil que ganó la Copa del Mundo en Suecia 1958, aunque no llegó a entrar a la cancha. Entonces era hombre de Flamengo. Después llegó a River argentino y de allí pasó al aurinegro en 1962. Una curiosidad: con la casaca aurinegra debutó ante Racing de París en el legendario estadio de Colombes. Se quedó hasta 1964 y se llevó el título de campeón uruguayo de 1962.

Fue campeón después

El argentino Mauro Camoranesi fue un trotamundos del fútbol que, nacionalizado italiano, se consagró campeón mundial en 2006. En ese periplo profesional actuó en el Montevideo Wanderers en 1997, con seis presencias y un gol. Surgido en Aldosivi de Mar del Plata, se fue al Santos Laguna mexicano, desde donde llegó a Wanderers. Después estuvo en Banfield, Cruz Azul, Hellas Verona, Juventus (desde ahí dio el salto a la Azzurra) y Stuttgart, antes de regresar a Argentina para defender a Lanús y Racing.

Los técnicos campeones

El único entrenador campeón mundial que después dirigió en Uruguay fue César Luis Menotti, coronado en Argentina en 1978 y contratado por Peñarol inmediatamente después del Mundial de 1990. Causó conmoción en el ambiente y permaneció un año antes de resultar despedido por malos resultados. Estuvo a cargo de un equipo joven, que hacía buen fútbol pero recibía muchos goles debido a su insistencia en practicar una estrategia de achique demasiado frágil.

Además, dos campeones del mundo argentino como futbolistas trabajaron como directores técnicos en Uruguay. El más notorio fue Daniel Passarella, titulado dos veces (1978 y 1986), la primera como capitán, la segunda sin llegar a jugar. Fue contratado por la AUF para la selección mayor a instancias de Paco Casal en 1999 buscando un líder con fuerte personalidad; renunció a comienzos de 2001 por discrepancias con los dirigentes sobre el manejo del seleccionado, luego de varias controversias.

Con menos repercusión mediática, otro campeón de 1986 dirigió a Bella Vista. Se trata de Sergio “Checho” Batista, que en el comienzo de su carrera como entrenador llegó al Papal allá por el año 2000. Fue cesado pronto por malos resultados. Años más tarde la AFA lo designó al frente de la selección argentina.

Los que pudieron ser

Ronaldinho coqueteó con Nacional.
Ronaldinho coqueteó con Nacional.
Foto: Agencias.

Es más larga la lista de los campeones del mundo que pudieron jugar en clubes uruguayos, pero por diversas razones siguieron su camino por otro lado. El primero fue el brasileño Garrincha, campeón mundial en 1958 y 1962, considerado por muchos el mejor puntero derecho de la historia. Estuvo a punto de firmar por Nacional en 1968, visitó la sede de la Avenida 8 de Octubre junto al presidente Miguel Restuccia, pero se volvió a su país de improviso y sin dar explicaciones. Claro que ya estaba lejos de su mejor momento, agobiado por los años y el alcoholismo.

Diego Maradona, la gran figura de la Argentina campeona de 1986, estuvo cerca de Peñarol a comienzos de 1997, cuando tenía 36 años. Las gestiones las realizó Juan Pedro Damiani y Maradona se mostró muy interesado. El técnico Gregorio Pérez y el plantel analizaron la idea y la aprobaron. El astro argentino incluso afirmó que lo monetario no sería obstáculo. Pero a último momento Diego cambió de idea ante declaraciones de Juan Pedro que no le gustaron y canceló todo. Hubo quienes interpretaron que en realidad fue una maniobra del jugador para interesar a Boca. En efecto, terminaría regresando al club xeneize, pero se retiró del fútbol ese mismo año. En lugar de Maradona, Peñarol trajo a un uruguayo, Juan Carlos de Lima, quien sería clave para conquistar el Quinquenio.

Un año antes, Maradona había formado parte de un grupo que pretendía hacerse cargo de Sud América. Si se concretaba, Diego presumiblemente iba a ser el director técnico (estaba suspendido como futbolista por su dopaje en el Mundial 1994) pero la idea quedó en la nada y ni siquiera se supo si había algo real detrás de la versión.

Veinte años más tarde fue Nacional el que procuró a un campeón del mundo. A comienzos de 2017 fueron por Ronaldinho, consagrado con Brasil en 2002, y llegaron a negociar con su hermano Roberto, que era además su representante. El crack, a punto de cumplir 37 años, no jugaba oficialmente desde 2015, cuando se desvinculó de Fluminense por bajo rendimiento. Desde ese momento solo había jugado amistosos de exhibición con diversos equipos. Nacional le interesaba como club grande, que se aprestaba a disputar la Copa Libertadores y que estaba cerca de Brasil. El club comenzó a pensar en sponsors para financiar su contrato, pero al final quedó en la nada y Ronaldinho ni siquiera volvió a jugar oficialmente.

En estos relatos dignos de una ucronía (subgénero literario que imagina una historia alternativa basada en eventos reales o posibles) también hay lugar para un futuro campeón mundial. Mario Kempes se probó casi de casualidad en Nacional durante el verano de 1973, cuando a los 18 años era un ascendente delantero de Instituto de Córdoba, su tierra natal. El juvenil Kempes estaba de vacaciones en Montevideo y alguien lo invitó a probarse en los tricolores. Se asegura que gustó, aunque no quedó. Y allí las versiones difieren: por un lado se afirma que su familia no quiso dejarlo venir debido a su corta edad, por otro que alguien en el club observó que el argentino mostraba tendencia a engordar y recomendó no ficharlo. Cinco años y unos meses más tarde, Kempes fue campeón y goleador del Mundial 1978.

El uruguayo-italiano

En esta lista debe agregarse un caso especial: un uruguayo que llegó a ser campeón mundial como italiano. Se trata de Miguel Andriolo, conocido como “El Chivo”, nacido en Dolores. Jugó en Nacional entre 1932 y 1935, coronándose campeón uruguayo en 1933 y 1934 (fue uno de los nueve tricolores en el famoso clásico del “nueve contra once”). También jugó en la selección uruguaya. En 1935 se fue a jugar al Bologna y, como ya era costumbre en el fútbol italiano, lo nacionalizaron bajo el nombre Michele Andreolo. Fue campeón en el Mundial disputado en Francia 1938.

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