El fútbol vuelve a cruzar los caminos de los hermanos Rodrigo y Facundo Saravia. Después de varias temporadas defendiendo camisetas diferentes e incluso enfrentándose como rivales en el Campeonato Uruguayo, ambos compartirán plantel en Boston River, donde escribirán un nuevo capítulo de una historia que comenzó mucho antes de llegar a Primera División.
La noticia tiene un fuerte componente familiar. Cuando ambos daban sus primeros pasos en la máxima categoría, Ovación reunió a los hermanos para contar cómo habían pasado de compartir el baby fútbol y las divisiones juveniles a defender los colores de Peñarol y Danubio, respectivamente. En aquel momento soñaban con enfrentarse dentro de una cancha; hoy el destino los vuelve a reunir en el mismo vestuario.
Criados a pocas cuadras del Hipódromo de Maroñas, Rodrigo y Facundo crecieron respirando fútbol. Los dos comenzaron en Potencia, donde pasaban los fines de semana enteros acompañando a su padre José, entrenador de categorías infantiles, mientras su madre Alejandra colaboraba en la cantina del club. Aquellas jornadas terminaban muchas veces de madrugada y fueron el punto de partida de una pasión que marcaría el futuro de la familia.
No todo fue tan sencillo para Facundo. Mientras Rodrigo vivía pendiente de una pelota, el menor soñaba con los autos y admiraba a Michael Schumacher. Según recordaban entre risas durante aquella entrevista, un primo logró convencerlo de entrar a la cancha después de varios intentos. Desde ese día nunca más dejó el fútbol.
Con el paso de los años sus carreras comenzaron a tomar rumbos distintos. Rodrigo se consolidó en Peñarol, tuvo un pasaje por Racing y posteriormente continuó su carrera en el exterior, mientras que Facundo se formó en Danubio hasta afirmarse en Primera División. Durante ese recorrido llegaron a enfrentarse en el fútbol uruguayo, una situación inédita para una familia acostumbrada a alentarlos a ambos.
La historia de los Saravia también tiene anécdotas que reflejan el esfuerzo de aquellos primeros años. En juveniles compartían el mismo par de zapatos de fútbol. Como jugaban en horarios diferentes, Rodrigo terminaba su partido, se quitaba los botines y sus padres se los llevaban rápidamente a Facundo para que pudiera disputar el suyo.
En aquella charla con Ovación también confesaban que en su casa "se vive fútbol las 24 horas". Analizaban rivales, miraban partidos de todas las ligas y debatían cada detalle con su padre, el más crítico de la familia, mientras la abuela Mabel sufría cada comentario durante los encuentros.
Ahora la historia tendrá un giro distinto. Ya no habrá camisetas enfrentadas ni familias divididas en la tribuna. Boston River reunirá nuevamente a los hermanos Saravia, que volverán a compartir entrenamientos, concentraciones y partidos oficiales, como en aquellos tiempos de baby fútbol cuando el sueño apenas comenzaba.
En el fútbol uruguayo no abundan los casos de hermanos compartiendo plantel. Entre los antecedentes más recordados aparecen los históricos hermanos Céspedes en Nacional o los Novick en Peñarol, entre otros.
A esa lista se suman ahora Rodrigo y Facundo Saravia, que cambiarán los duelos entre sí por un objetivo común: defender la camiseta del Sastre.
-
Rodrigo Zalazar dio un gran paso en Europa: fue presentado en Sporting de Portugal y elogió a Maximiliano Araújo
Peñarol está muy cerca de cerrar dos incorporaciones más en este mercado de pases: un defensa y un delantero
"El masterplan del GPC genera US$560 millones en 30 años; hay fondos maravillados con su historia", dijo Aldabalde