Así es Diego Forlán entrenador: su perfil según el jugador al que más dirigió y alguien clave en su carrera

Matías Britos y Santiago Alfaro, dos hombres que lo conocen de cerca, describen sus virtudes, cómo se relaciona con los planteles y una característica de la selección uruguaya que podría recuperar.

Diego Forlán durante un entrenamiento de la selección Sub 20 de Uruguay.
Diego Forlán durante un entrenamiento de la selección Sub 20 de Uruguay.
Foto: AUF

Todos sabemos quién es Diego Forlán. Mejor jugador del Mundial 2010, campeón de la Copa América con la selección uruguaya y dos veces Pichichi de LaLiga de España. Como jugador sobran los pergaminos, pero como entrenador apenas dirigió 23 partidos entre Peñarol y Atenas de San Carlos, en medio de la pandemia, y para saber con qué director técnico se encontrará la Celeste, hay dos personas ideales para construir su perfil.

Santiago Alfaro lo conoció en 2003 cuando todavía era estudiante de Educación Física y Forlán llegaba a Uruguay durante sus vacaciones del verano europeo para entrenar. Lo acompañó durante unos 10 años de su carrera, incluido el proceso que lo llevó a lucirse en la Copa del Mundo de Sudáfrica, y cuando Diego decidió pasar al otro lado de la línea de cal también fue parte de su cuerpo técnico.

“Diego es una persona que tiene un hambre de mejora muy grande, siempre le busca la vuelta a todo y es muy inquieto con el conocimiento. Todo lo que le decías lo probaba y cuando tenía buenas sensaciones, te daba una devolución. Entendía muy bien sus limitaciones y sus oportunidades de crecimiento de una forma muy autodidacta”.

El interés por dirigir no surgió de repente. “Siempre estuvo sobre la mesa la charla de ser entrenador o no”, reconoció Alfaro, que describió a Forlán como intuitivo, con mucha paciencia para explicar y con una característica fundamental que también llamó la atención de Matías Britos, el único jugador que estuvo en sus dos equipos y al que más partidos dirigió en su carrera.

La cercanía es una de sus principales virtudes:

“Cuando estaba en Atenas me preguntaba de dónde venía mi sentimiento por el club y así terminé después del entrenamiento hablando 40 minutos con uno de los mejores de la historia de nuestro fútbol, contándole que mi viejo y mi tío abuelo habían jugado en el club también y yo me había criado ahí adentro”, recordó el delantero que, ya retirado, estudió gerencia deportiva y hoy apoya a las formativas del club carolino.

“A veces la gente como es Diego, lo respeta mucho, que está muy bien, pero es un tipo que le gusta la cercanía y estar en un lugar en que la gente lo quiera desde el punto de vista profesional y por cómo es como persona. Te podrá ir mejor o peor, pero él es recontra humano en todo ese andar”, manifestó Alfaro.

Forlán puede ser cercano, pero no por eso más permisivo. “Cuando las cosas le parecían mal, era fuerte en las correcciones. Si tenía que corregir, corregía y siempre aclaraba que no eran cosas personales, sino que lo que estaba corrigiendo era para el equipo y no para un jugador puntual”, destacó Britos y admitió que el entrenador no dudaba si tenía que levantar la voz en el vestuario.

En cancha, el trabajo estaba centrado en cuestiones concretas: “Mucho en lo técnico obviamente, en la movilidad, intensidad, en los desmarques. Tenía jugadas mecanizadas que no eran muchas, pero buscaba variantes desde lo sencillo, no era un entrenador que te complicara porque te pedía mil cosas y te permitía estar con la cabeza más despejada a la hora de jugar”.

Santiago Alfaro, como preparador físico del cuerpo técnico de Diego Forlán en Peñarol.
Santiago Alfaro, como preparador físico del cuerpo técnico de Diego Forlán en Peñarol.
Foto: Archivo El País

Pocos partidos, pero con un factor a su favor: volver a casa

Es inevitable, la pregunta se hace sola. Forlán es uno de los mejores jugadores en la historia selección uruguaya, pero no tiene tanta experiencia como entrenador. ¿Alcanza para dirigir a la Celeste?

Para Britos, reducir esa respuesta a la cantidad de partidos que dirigió es insuficiente. “Ha estado con grandísimos entrenadores y jugadores, tiene la experiencia de salir remándola de Uruguay hasta estar en la elite y la humildad de un tipo muy grande de compartir y estar dispuesto a enseñar y aprender en conjunto. Es indiscutible que una persona que ganó y vivió todo lo que vivió y se preparó, lo pueda hacer”.

Alfaro lo plantea de otra manera, reconoce que la experiencia es poca, pero destaca que dirigir a Uruguay es más que eso y hay una ventaja que juega a favor de Forlán: volver a casa. “Es volver al Complejo, es dar palabras asertivas, integrar a todo el equipo y tener la capacidad de gestionar muchas áreas y hacerlo en un lugar que para él es como su segunda casa. Siempre en reuniones más íntimas lo comparte, es un lugar donde él fue feliz”, confesó.

Como jugador la presión nunca fue un problema y quienes más conocen a Diego creen que tampoco lo será ahora. “Él sabe perfectamente lo que pesa esa camiseta, lo que es estar en el día a día en el Complejo Celeste, y la gente que está dentro lo va a acompañar”, aseguró Santiago Alfaro y Matías Britos coincide: “No creo que le afecte demasiado la presión. Siempre se hizo cargo de las situaciones, nunca noté nerviosismo por los resultados o por el momento”.

Entre el preparador físico que lo acompañó durante más de una década y el jugador al que más dirigió hay otra coincidencia: no los sorprendió que regresara para dirigir a la selección.

“Lo veo emocionalmente preparado, después en cuanto a su conocimiento del fútbol no hay ningún tipo de duda y esas dos cosas sumado a los profesionales que están trabajando en el complejo es un combo más que esperanzador para lo que viene por delante. Sabe que lo que vale es ponerse a laburar en la cancha con mucha energía y construir un proceso donde la gente vea a un equipo de Uruguay y se identifiquen con eso. Ojalá ganemos, pero mucho más importante es sentir esa identificación”, destacó Alfaro y para Britos fue la alegría de toda la familia.

“No me sorprendió porque sé que es uno de esos tipos que siempre se está preparando y esta era una oportunidad que podía motivarlo ya sea trabajando en juveniles o en primera. Cuando empezaron los rumores, desde casa queríamos que se diera porque sabemos de la capacidad que tiene y estamos convencidos de lo que puede darle a la selección”.

Matías Britos siendo dirigido por Diego Forlán en Peñarol.
Matías Britos siendo dirigido por Diego Forlán en Peñarol.
Foto: Archivo El País

Estilo: "A la uruguaya", pero con su sello

Para imaginarse cómo jugará la Celeste de Diego Forlán, es una buena idea preguntarle al jugador que más charlas técnicas recibió de él: Matías Britos. “Creo que con mucha esencia nuestra, que es importante tenerla, y después con mucha referencia al costo beneficio. Salir jugando sí, dependiendo del costo y el beneficio que nos pueda dar. Ser ofensivo creo que sí, pero sin regalarse atrás. Seguramente sea a la uruguaya, sin dar una pelota por perdida, teniendo responsabilidad por los resultados y mucho esfuerzo, pero intentando jugar un buen fútbol”.

Forlán volverá al lugar donde fue feliz, pero desde otro rol y según quienes lo acompañaron en su primeros pasos Uruguay tendrá a un entrenador exigente pero cercano, directo pero abierto al diálogo, profesional y profundamente preocupado por el factor humano. Es su ADN.

La identidad: un factor clave que Forlán podría recuperar

Santiago Alfaro y Matías Britos coinciden en que uno de los grandes aportes que Diego Forlán puede hacerle a la selección está relacionado con la construcción del grupo.

“Diego trae en el ADN la construcción del equipo a través de lo colectivo”, explicó Alfaro. El preparador físico entiende que Forlán fue parte de una generación que alcanzó el éxito porque sus integrantes comprendieron que cada uno debía asumir el rol que le correspondía en beneficio del equipo. Por eso, considera que el desafío será trasladar esa experiencia al actual plantel. “Si logra plantar esa semilla en el Complejo, va a ser un buen marco para que las cosas se den y los jugadores quieran estar. Ojalá ganemos, pero mucho más importante es sentir esa identificación”. Para Alfaro, la selección no debería ser solamente una obligación: “Tiene que ser algo que el jugador disfrute genuinamente de estar ahí”.

Britos apunta en una dirección similar y recordó que Forlán siempre dio importancia a hablar con los jugadores y que el diálogo no se limitaba a cuestiones futbolísticas. “Le da mucha importancia a hablar con el jugador, a que el diálogo se dé de manera natural, a charlar no solo de fútbol y a que de esa unión se genere ese ida y vuelta y ese compromiso entre las partes”, contó. Para el exdelantero, esa forma de relacionarse puede ser clave. “Está el cuerpo técnico, directivos, jugadores y es un todo. Y para formar ese todo no hay nada mejor que un diálogo natural, sencillo, directo”, resumió.

Diego Forlán como entrenador de la selección uruguaya Sub 20.
Diego Forlán como entrenador de la selección uruguaya Sub 20.
Foto: AUF

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