Alexander Villaplane: el capitán de Francia en el Mundial de 1930 que fue fusilado por múltiples crímenes

Desde muy joven demostró que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por dinero: apostar, robar, extorsionar y finalmente cometer crímenes de guerra, vinculados al nazismo.

La selección de Francia en el Mundial de 1930
La selección de Francia en el Mundial de 1930.

El primer puesto de esta serie de malditos del fútbol le corresponde a Alexander Villaplane, seguramente el peor villano que haya pisado una cancha de fútbol. Fue capitán del seleccionado de Francia en la Copa del Mundo de 1930 pero enseguida se vinculó al mundo del delito, durante la Segunda Guerra Mundial se unió a los nazis, persiguió a judíos y terminó sus días fusilado por sus crímenes.

El destino seguramente estaba escrito en su sangre: desde muy joven demostró que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por dinero: apostar, robar, extorsionar y finalmente cometer crímenes de guerra.

Villaplane nació en 1905 en Argelia, entonces un protectorado de Francia. Sus padres eran franceses y regresaron un año después a su país. Alex ya había comenzado a jugar al fútbol en su tierra natal y cuando se estableció en Francia ingresó al club Cette.

Pese a llegar pronto a primera división, se marchó tras un problema con los dirigentes cuya razón no quedó en la historia. Su segundo club fue Vergèze, en segunda división. Ya se había hecho un nombre y fue citado primero a la selección nacional militar y luego a la mayor. Sus actuaciones llamaron la atención del poderoso Racing de París, que lo contrató.

Cuando Francia vino a Montevideo a disputar la primera Copa del Mundo, Villaplane no solo fue convocado sino además elegido capitán. Cumplió buenas actuaciones en el torneo y su fama, la buena, siguió creciendo. En 1932 pasó al club Antibes. No duró mucho: lo echaron cuando se comprobó que junto a dos compañeros habían sobornado a sus rivales del Lille.

El Nice no tomó en cuenta ese antecedente y lo contrató de inmediato. Como pasaba más tiempo apostando en el hipódromo que entrenando, su rendimiento resultó mediocre. El club terminó descendiendo y él fue despedido.

Pese a todo, tuvo una nueva oportunidad, en el Bastidienne de Bordeaux. Duró tres meses porque no le toleraron las reiteradas ausencias. A los 29 años era un exjugador, pero ya el fútbol no era su actividad principal: fue encarcelado varias veces por arreglar carreras de caballos, realizar apuestas fraudulentas o vincularse con conocidos delincuentes.

Uno de ellos era un tal Henri Lafont, que tras la invasión de Francia en 1940 se unió a los nazis. Cuando le pidieron que armara un grupo parapolicial para perseguir a franceses y judíos, Lafont pensó en Villaplane, que entonces estaba preso por un robo. La banda, conocida como Carlingue o Gestapo francés, comenzó a robar o extorsionar a judíos, más por codicia que por ideología. El antiguo capitán iba más allá: les prometía dejarlos escapar a cambio de dinero, pero luego de cobrar los entregaba a los nazis.

Villaplane llegó a vestir el uniforme de las siniestras SS, donde era llamado “SS Mohammed”, en referencia a su origen magrebí. Se lo vinculó en ese sentido a la matanza de Oradour-sur-Glane, una represalia contra un pueblo francés sin peso en la contienda, cuya población, incluso mujeres y niños, resultó asesinada. Villaplane se encargó personalmente de ejecutar a varios.

La resistencia lo tenía bien identificado. Y cuando la guerra se dio vuelta y París fue liberada en agosto de 1944, fue encarcelado de inmediato. Se salvó de ser linchado y tuvo en cambio la posibilidad de un juicio. Lo encontraron culpable de alta traición, asesinato, torturas y actos de barbarie. El 26 de diciembre de 1944 fue fusilado en el Fort de Montrouge, una antigua dependencia militar parisina junto a su amigo Lafont. La leyenda, nunca comprobada, dice que Lafont le comentó, frente al pelotón, que no iba a poder atajar ese penal...

¿Encontraste un error?

Reportar

Temas relacionados

Selección de Francia

Te puede interesar