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Luis Alberto Lacalle

Nelson A. Lemes Treinta y Tres
SEGUIR LUIS ALBERTO LACALLE Introduzca el texto aquí Nos conocimos en la Misa dominical de nuestra Parroquia, la de San Juan Bautista, hace mucho, mucho tiempo. Imposible era en esos primeros años juveniles siquiera imaginar por qué caminos extraños nos iba a llevar la vida, cuántos impensables obstáculos tendríamos que salvar, a qué nivel podríamos llevar nuestros sueños blancos y nacionalistas. Sí me consta que el mejor fruto de esa naciente amistad iba a sellar para siempre la herida que durante años había sangrado en el costado del Partido Nacional. La fórmula Lacalle Herrera- Aguirre Ramírez se encargó de ello. Su escueto físico albergaba dimensiones intelectuales gigantescas, incansable capacidad de trabajo, memoria enciclopédica, gracia cautivante, solidez en los principios, rectitud en la conducta.
SEGUIR LUIS ALBERTO LACALLE Introduzca el texto aquí América Latina ha intentado varías veces a lo largo de su historia, unir esfuerzos supranacionales para constituir unidades económico-comerciales de mayor porte. Se ha invocado para ello tanto la pertenencia a un mismo continente como al recuerdo de los sueños decimonónicos de los Libertadores. El propio concepto de pertenencia a una determinada unidad de destino, de ser una Latinoamérica, se desvanece cada día más por no encontrar una base más fuerte de sustentación que la geográfica o la del pasado ibérico del común origen, quinientos años atrás.

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