Uruguay, ¿de economía agroindustrial a ser país de servicios? Los números que sorprenden y lo que dicen analistas

Este es un país agroindustrial por excelencia, pero los servicios han crecido, lo que para muchos es lógico que así sea, mientras otros advierten que no hay cambios de la matriz productiva.

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ARIEL COLMEGNA

Había una frase del expresidente Jorge Batlle, “la vaca les gana” que resumía la importancia clave del sector agroindustrial para la economía uruguaya. Sin desconocer su relevancia, en las últimas décadas el sector servicios ha ganado cada vez más peso en el Producto Interno Bruto (PIB).

Según el reciente informe de Cuentas Nacionales, al observar la participación de las actividades en el PIB en valores corrientes de 2025, se destaca Salud, Educación, Actividades inmobiliarias y Otros servicios que representó el 25% del total, todos estos son servicios. Actividades profesionales y Arrendamiento (servicios también), representó el 7,8% del PIB; Actividades de administración pública (más servicios) representó el 5% del PIB y Servicios financieros representó el 4,9% del Producto. Es decir, si se suman todas las actividades que involucran servicios, representan 42,7% del PIB.

Por otro lado están Comercio, Alojamiento y Suministro de comidas y bebidas (son el 13,7% del Producto, donde parte del sector son servicios); Industria Manufacturera (10%); Transporte y almacenamiento, Información y Comunicaciones (8,2%); Agropecuario, Pesca y Minería (7,2%); Construcción (4,3%); Energía Eléctrica, Gas y Agua (2,3%), entre otros.

¿Uruguay dejó de ser agroindustrial y ahora es una economía de servicios? ¿Qué tanto efecto tienen actividades como la agroindustria y la construcción en ese dinamismo de los servicios?

Sebastián Pérez, asesor económico de la Cámara de Industrias (CIU) dijo a El País que existe toda una narrativa al respecto que no se condice con la realidad, porque Uruguay sigue siendo agroindustrial, y su matriz productiva no cambió. Agregó que si bien el porcentaje de los servicios se puede ver grande, allí se incluyen aquellos que no se exportan (como salud y educación) y que, por ende, no deberían ser considerados. Analistas consultados destacan otras aristas.

Lo cierto es que, dentro de los servicios, sí han crecido más rápidamente aquellos vinculados a la industria de software y profesionales, aunque actualmente algunas multinacionales de esos rubros se están reestructurando o achicando, lo que tiene impacto en los puestos de trabajo.

“Más allá de la válida tradición de pensar en Uruguay como un país agroindustrial, también es un país de servicios desde hace mucho tiempo. Somos ambas cosas y eso no entra en contradicción”, dijo a El País Ramiro Correa, economista jefe del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED).

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Para Alfonso Capurro, socio de Consultoría de CPA Ferrere, los nuevos datos son puntuales y “no cambian la composición de la economía”, afirmó a El País.

Por su lado, el economista José Antonio Licandro consideró que “el planteo de país agroindustrial versus país de servicios” es, a su entender, “una suerte de falsa oposición”, dado que ambos se han desarrollado en forma paralela y cumplen su rol sin afectarse mutuamente. “Se han desarrollado a la vez, es lo que ha sucedido en los últimos 20 años o más, no hay un pasaje de uno a otro”, opinó (ver aparte).

Para Alejandro Cavallo, director de Consultoría Económica de Equipos Consultores, los servicios son intensivos en personal, pero el desafío de ahora en más está en la parte de capital humano para que ese sector siga creciendo.

“Antes éramos sólo agropecuarios y lo vamos a seguir siendo a pesar de la tendencia mundial de disminución de la producción primaria. Y hemos crecido en servicios, pero hay que ver cómo mejorar el capital humano y el costo país”, señaló. De lo contrario, se corre el riesgo de retroceder.

“Hay que apuntar a una convivencia de las dos industrias”, agregó en relación a la agroindustria y a los servicios.

Las comparaciones

“La importancia de los servicios no la categorizaría como algo nuevo, porque viene incrementando su peso en el total del PIB, pero lo que sí es novedoso es que lo haga en el rubro exportador”, afirmó Correa.

El economista observó que Uruguay en el año 2025 exportó bienes por el entorno de los US$ 13.000 millones, mientras que la exportación de servicios fue de US$ 7.000 millones y, dentro de esta última, están los servicios tradicionales (sobre todo turismo) y los no tradicionales (que incluyen consultoría empresarial, de servicios financieros, servicios informáticos y similares, que sumaron US$ 4.000 millones). “Estos últimos vienen creciendo, con altibajos, y el cliente principal es Estados Unidos”, afirmó.

Correa recordó que en 2025, se exportaron servicios de asesoría profesional y consultoría (US$ 1.976 millones hasta el tercer trimestre de 2025) y de servicios informáticos por un valor superior a los US$ 1.350 millones (también hasta el tercer trimestre del año), lo que muestra la importancia de estos rubros, que entre ambos, sumaron más de US$ 3.300 millones en exportaciones. Eso iguala a la venta al exterior de varios sectores muy tradicionales, como el forestal o la propia agroindustria. Correa dijo que esta corriente exportadora de servicios no tradicionales sí es relativamente nueva en el país.

“No diría que hay un transición agroindustrial hacia un Uruguay de servicios, pero sí son dos sectores potentes de la economía uruguaya y no son contradictorios, porque son muy diferentes”, afirmó.

Innovación tecnológica en Cudim
Innovación tecnológica.

Agregó que lo ha habido es, en materia de tasas de crecimiento, un ritmo más acelerado el alza de los servicios globales en comparación con los agroindustriales, y ganando terreno como uno de los principales rubros de exportación de Uruguauy. “Esa sí es la novedad”, remarcó.

El crecimiento de los servicios globales tiene que ver con la localización de grandes empresas que han llegado al país, pero, es un sector que, potencialmente, puede ser muy afectado por el avance de la inteligencia artificial. “Como hemos visto que ha pasado con algunas empresas instaladas acá que han anunciaron que se van a retirar total o parcialmente”, observó Correa.

Se refiere a que las multinacionales ya están utilizando la inteligencia artificial para hacer más eficiente su producción, muchas veces sin la necesidad de tener tanto personal contratado en sus sedes. Y también se retiran por el alto costo país como han manifestado.

Analistas consultados concuerdan en la importancia de las políticas públicas de exoneraciones tributarias para los sectores de servicios, especialmente los no tradicionales, para facilitarles la realización de negocios, que es lo que ha permitido hasta ahora que se hayan vuelto robustos en la economía uruguaya. De ahí la importancia de generar marcos regulatorios tributarios adecuados para que surjan incentivos para esto se mantenga o crezca.

"Matriz productiva no cambió"

Sebastián Pérez (CIU) dijo que gran parte de la producción agropecuaria e industrial tercerizó varios servicios, y eso quedó contemplado en “otros sectores”, pero que éstos siguen trabajando para los sectores productivos.

Además, en la categoría de servicios se computan actividades del propio Estado o de las empresas públicas y en tal sentido “no son servicios productivos” (salvo los portuarios, por ejemplo), o que generen ingresos al país por concepto de exportación.

Pérez señaló entonces que no ha cambiado el paradigma o la matriz productiva uruguaya. “Seguimos siendo un país netamente agrícola, agroindustrial. Esa es nuestra visión”, insistió, estimando que el comercio se lleva alrededor del 13% de participación del PIB, la industria manufacturera el 10% aproximadamente, el agro el 6%, la construcción el 5%, mientras que las tecnologías de la información solo el 3% o el 4%, según datos oficiales. “Y en materia de exportaciones, la industria manufacturera sigue liderando por lejos”, defendió.

“Estamos lejos de ser un país de servicios, son cosas que se dicen porque ha crecido, pero no son así. Sí es una porción de la actividad económica, pero no más que eso”, reiteró.

Licandro, de su lado, reafirmó también que “el Uruguay exportador agropecuario es más que centenario y nunca va dejar de serlo porque tenemos ventajas comparativas en ese sector y capacidad de producción que excede varias veces las necesidades de consumo internas”. En cambio, los sectores de servicios se manejan con otras variables, dado que no dependen del clima ni de la disponibilidad de tierras fértiles, sino de ciertas infraestructuras (como las telecomunicaciones). “Es una competitividad que se puede construir en cualquier parte del planeta. Por eso es posible que las tengas en algún momento y en otros haya otros países que te superen”, advirtió sobre los servicios.

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