"Se terminó el tiempo de hacer las cosas a la uruguaya", hay que "jugar en las grandes ligas", negociaciones comerciales y más

La Unión de Exportadores y el BROU conmemoraron el "Día de la Exportación" junto con autoridades de gobierno, embajadores de varios países y empresarios. También otro evento tuvo lugar sobre el potencial de Uruguay.

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Evento "Día de la Exportación" en el Club de Golf, 2026.
Foto: Leonardo Mainé, El País.

Planteamientos sobre cómo firmar más acuerdos extra Mercosur, suavizar las asimetrías dentro del bloque, avanzar en las relaciones con Canadá y Emiratos Árabes Unidos (EAU) este año, aprovechar más el acuerdo con la Unión Europea (UE) y qué hacer para aumentar la competitividad del país fueron los asuntos que movieron el “Día de la Exportación”, en el que el sector enumeró sus propuestas por parte de la presidenta de la Unión de Exportadores (UEU), Carmen Porteiro. A su vez, en otro evento se señaló que “se terminó el tiempo en que podíamos hacer las cosas a la uruguaya o atadas con alambre” y un jerarca enfatizó en que “Uruguay tiene que ir a jugar con los mejores en las grandes ligas”.

En el evento de la UEU, bajo el nombre “Uruguay en el mapa global”, escucharon las exposiciones el presidente de la República Yamandú Orsi, otras autoridades y líderes del sector empresarial.

El presidente del Banco República (BROU), Álvaro García, acompañó a Porteiro en la apertura del evento; y los otros expositores fueron: los embajadores en Uruguay de la Unión Europea (UE), Petros Mavromichalis; de China, Huang Yazhong; de Estados Unidos, Lou Rinaldi; de Argentina, Alan Claudio Beraud y de Paraguay, Didier César Olmedo.

Además, la subdirectora para Asuntos de Integración y Mercosur del Ministerio de Relaciones Exteriores, Paola Repetto, quien anunció “novedades sobre avances en las relaciones con Japón y Vietnam en estos días”, afirmó.

Desde el inicio, Porteiro destacó las tensiones geopolíticas que impactan, directa o indirectamente al país, sobre todo los precios del petróleo, las presiones en costos y disponibilidad logística y barreras arancelarias y no arancelarias. Por eso, “se necesita una toma de decisiones urgente” —afirmó—, lo que puede lograrse encontrando nuevos socios (como lo es la Unión Europea sobre todo tras el acuerdo con el Mercosur), a través del reacomodo de las cadenas de abastecimiento y logísticas y haciendo “negocios de otras maneras”, señaló.

La presidenta de la UEU advirtió que la economía uruguaya se está ajustando a la baja y que se generarán contracciones en la demanda internacional, que impactarán al país. En ese marco, mencionó que Uruguay debe compararse con las economías más avanzadas o que han trabajado en sus agendas competitivas, como Irlanda, Singapur y otros.

Mencionó además los factores que limitan la competitividad del país, justo cuando el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) avanza en un proyecto de ley al respecto.

Carmen Porteiro (al frente de la UEU), el presidente de la República Yamandú Orsi, y Álvaro García (al frente del BROU).jpg
Carmen Porteiro (al frente de la UEU), el presidente de la República Yamandú Orsi, y Álvaro García (al frente del BROU).jpg
Foto: Leonardo Mainé.

¿Cuáles son los factores que, según la UEU, impulsan o limitan la competitividad actualmente? Porteiro jerarquizó: acceso a los mercados, inteligencia comercial y agenda de inversiones, facilitación del comercio, costo país, costo logístico y conectividad, capacidad de innovación y desarrollo sostenible, conflictividad laboral.

Una reducción del 1% del costo arancelario del país, representaría un incremento de entre 1,8% a 2,3% en el comercio a largo plazo; disminuir 1% los costos de acceso a otros mercados se traduciría en un alza del 4% en el comercio bilateral; y aumentar 1% la participación en las cadenas de valor, subirá alrededor de 1% el ingreso per capita, de acuerdo a estudios mencionados por Porteiro. En esa línea, destacó que el acuerdo Mercosur-UE podría elevar 1,9% el Producto Interno Bruto, a punta de exportaciones, inversiones y nuevos empleos; algo que fue remarcado, a su turno, por Mavromichalis.

De su lado, García coincidió en que “Uruguay debe seguir defendiendo su apertura al mundo” e informó sobre “el éxito de la convocatoria del BROU para proyectos sostenibles” que cerró en febrero y por la cual recibió propuestas por casi US$ 300 millones. Esto implica, si se concretan todas, más de 50% de aumento en la cartera sostenible del banco.

Nuevos acuerdos

Además del concretado acuerdo con la UE, en el Mercosur hay conversaciones avanzadas para acuerdos comerciales con Emiratos Árabes Unidos (EAU), inicios de contactos con Japón, la reanudación de negociaciones con Canadá y probablemente con Corea. A eso se agrega la ampliación del Mercosur con la adhesión de Panamá.

Todos los expositores destacaron que, ante un mundo convulso como el actual, la fortaleza se logrará con alianzas con “socios confiables”. Los embajadores de Estados Unidos, China, Argentina, Paraguay se mostraron de acuerdo con esa premisa, con la observación por parte del representante de Paraguay, Olmedo, sobre las “asimetrías” existentes en el Mercosur y que también perjudican a Uruguay, como países pequeños. En ese sentido, indicó que están trabajando en este asunto en el Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), donde probablemente cambien los mecanismos de aportes y distribución de los países miembros en esta nueva fase.

Repetto, por su parte, valoró que Uruguay tomará la presidencia pro témpore del Mercosur el 1° de julio (hoy en manos de Paraguay), destacó el desafío de mejorar la operativa del acuerdo Mercosur-UE, el del EFTA (que va a completar la relación con el continente europeo), y anunció que Cancillería seguirá trabajando en las relaciones con Canadá, Japón, Vietnam y China.

Para el embajador chino, Huang Yazhong, las conversaciones de Uruguay con Japón y Singapur “harán crecer las relaciones con el este asiático”, dijo, y con China.

En el cierre del evento, el embajador de Estados Unidos, Rinaldi, reafirmó que el país del norte tiene interés en aumentar sus compras de la carne uruguaya por su alta calidad, entre otras consideraciones bilaterales.

"Ni los pulmones ni las ínfulas para cambiar el Mercosur" y "quisimos tener más ocio que negocio"

En el Día de la Exportación, el exdirector de Comercio Exterior y actual presidente de la Cámara Uruguayo Japonesa de Comercio e Industria, Isidoro Hodara presentó el libro “Algún tiempo pasado fue mejor, el futuro puede serlo” en el Campus de la Universidad ORT. “Tenemos que abandonar la idea de que podemos flexibilizar, modificar o alterar al Mercosur”, dijo Hodara a El País y agregó: “Uruguay no tiene ni los pulmones ni las ínfulas para cambiar lo que esos dos (en referencia a Argentina y Brasil) sienten su instrumento bilateral”.

Sin embargo, sostuvo que una alternativa es que Uruguay cree apartamientos consensuados de la regla general, es decir, acuerdos bilaterales “que le permitan retomar algún grado de libertad sobre su política comercial”.

Isidoro Hodara
Isidoro Hodara. Foto: ORT.

“Uruguay tiene un problema existencial por las limitaciones que tiene para insertarse en el comercio mundial”, señaló Hodara a El País y explicó que esas limitantes están vinculadas a la intervención de algunos socios del Mercosur en los intentos de Uruguay por generar acuerdos bilaterales como lo fue el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones acordado en 2006 entre Uruguay y Estados Unidos que generó tensiones con Brasil.

En su discurso, Hodara se refirió a la exigencia del mercado internacional actual, que hasta ahora le permitió a Uruguay “hacer como que trabajaba”. “Se terminó el tiempo en que podíamos hacer las cosas a medias, a la uruguaya o atadas con alambre”, dijo Hodara durante su presentación.

Históricamente y debido a sus dimensiones, Uruguay se circunscribe en la concepción popular de “paisito”, lo que Hodara consideró una “pollera detrás de la cual escondemos la conciencia de haber sido y el temor a poder ser”. “Decirle paisito a Uruguay es como decirle arbolito a un bonsai”, agregó.

Por su parte, el director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas, Juan Labraga -que fue uno de los comentaristas de la presentación- dijo a El País que uno de los principales problemas de Uruguay en el siglo XX fue “apuntar a quedarse en el barrio”.

“Uruguay tiene que ir a jugar con los mejores en las grandes ligas, incluso en el mundo actual que es mucho más complicado”, afirmó aunque reconoció que en la actualidad hay más consenso político y social sobre la posible apertura de Uruguay al mundo.

Hodara y el economista Jorge Caumont -el otro comentarista de la presentación- consideraron la década de 1950 como un punto de inflexión en la historia del comercio exterior uruguayo; época en la que el país empezó a sentir una “pérdida de impulso” luego de los efectos de la Guerra de Corea. “Quisimos tener más ocio que negocio”, sostuvo Caumont.

“(Uruguay) decidió cambiar parte del buen pasar por ocio”, dijo Hodara y recordó la frase de Mario Benedetti en su ensayo “El país de la cola de paja”: “Uruguay es la única oficina del mundo que ha alcanzado la categoría de República”. Labraga, coincidió con la característica de ocioso y recordó una frase de una serie de crónicas del escritor argentino, Roberto Arlt “Aguafuertes uruguayas” durante su visita a Montevideo: “Con la impresión que me voy es que aquí no trabaja nadie”. “Hay que trabajar en modificar esa preferencia por el ocio”, dijo Labraga.

Acuerdos internacionales

“Hubo alguien que dijo ‘Más y mejor Mercosur’ –en referencia a la frase del expresidente de la República, Tabaré Vázquez– y ustedes ven que seguimos sin tener posibilidad de crecer afiliandonos a un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos”, dijo Caumont en su presentación.

Por otra parte, hizo referencia al arancel del 10% aplicado por Estados Unidos para las importaciones procedentes de los países del Mercosur y dijo que debería estudiarse con mayor detenimiento el concepto de protección efectiva: cómo los impuestos afectan el valor agregado de la industria.

Hodara se refirió al acuerdo Mercosur-Unión Europea y dijo a El País que los principales efectos se observarán de forma gradual, casi “a cuentagotas” pero que el impacto será un comercio ampliado con acceso a nuevas tecnologías, bienes de capital y un “marco disciplinario”.

“De ahora en adelante no es solo una llamada de teléfono presidencial”, indicó.

Los expositores resaltaron los lazos históricos entre Estados Unidos y Uruguay que se remontan a la época artiguista. Labraga señaló a El País que si bien se trata de un vínculo antiguo, “muestra una tradición para recuperar y reconstruir el vínculo con Estados Unidos”.

Durante su presentación, Labraga resaltó que las causas de este tipo de acuerdos no están estrechamente vinculados a cuestiones económicas, sino a asuntos “estructurales, culturales y de cercanía política que generan oportunidades que se tuvieron y se desaprovecharon hace 20 años”.

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