Acuerdo Mercosur-UE: “Cada país pondrá su cuota si no hay consenso” y ofertas de socios son "inadmisibles" para Uruguay

En un evento sobre el tema en la Cámara de Industriales, los ponentes -que también participaron en el proceso del pacto- abordaron los asuntos que preocupan al empresariado y aclararon sus dudas.

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Washington Durán (CIU, moderador), Nicolás Albertoni (exvicecanciller), Vanessa Mock (UE), Paola Repetto (Cancillería) y Juan Labraga (MEF).
CIU

La puesta en marcha del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) ha generado polémica por lo que sucede con la utilización de las cuotas para ciertos productos que el bloque europeo otorgó libres de arancel y el bloque sudamericano aún no acordó como repartirlas entre los cuatro países. Hasta ahora se ha utilizado el sistema FIFO (first in, first out por sus siglas en inglés) es decir, “primero en llegar, primero en acceder”. Esto ha generado que cada utilización de una cuota (cuando Argentina "copó" la de miel o cuando Uruguay se quedó con el 63% de la de arroz) se festje como un gol, por lo que el objetivo es llegar a un consenso en el bloque para establecer cuanto le corresponde a cada país. Sin embargo, ello no ocurrirá si Uruguay recibe propuestas de sus socios que, hasta ahora, según la Cancillería, han sido “inadmisibles”.

Juan Labraga, director de Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y quien participó en la ratificación del pacto, afirmó que “no hay problema si no se llega a un acuerdo (sobre el reparto de cuotas) este año”, en el sentido de que Uruguay no tiene apuro y no va a firmar algo que no le conviene, según afirmó.

El plazo para definir las cuotas en el Mercosur es, según el acuerdo con la UE, el próximo setiembre, lo que no quiere decir que el tema no pueda volver a ponerse sobre la mesa posteriormente.

El jerarca del MEF señaló que la propuesta ahora es que “cada país ponga su cuota, si no hay acuerdo”, algo que de alguna manera, es lo que ocurre actualmente. Y en esa línea, a Uruguay no le ha ido mal. “Cuando no hay acuerdo en las cuotas, todo sigue como venía aconteciendo, replicándose el comercio histórico, que fue la propuesta inicial de Uruguay”, apuntó.

El exvicecanciller Nicolás Albertoni, quien también participó en su momento en el avance del acuerdo con la UE, salió al cruce al opinar que el planteo de Labraga “es correcto al defender la posición de Uruguay”, pero “su idea de que, al no haber cuotas, el mercado moderará, no la comparto”.

A su entender, “el mercado irá regulando las exportaciones a la UE, pero a medida que pase el tiempo, la situación de no tener cuotas generará una lógica de gran competencia interna y, en algún momento, por un tema de escala, muchas veces saldremos perdiendo”, opinó Albertoni.

“Si un país europeo quiere comprar determinado producto, no por quedar bien con todos los países del Mercosur va a dividir su compra”, ejemplificó. Además, alertó que el comprador se comporta diferente cuando sabe tiene cuatro países vendedores que compiten entre sí.

“Si actualmente corre la ley de la selva, seguro Uruguay no es el león”, agregó.

Este debate se dio en el evento “Acuerdo Mercosur-UE”, organizado por la Cámara de Industrias (CIU), en el que participaron, además de Labraga y Albertoni, Vanessa Mock, consejera de sector Economía y Comercio de la Embajada de la UE, y Paola Repetto, directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de la Cancillería.

El encuentro, que tuvo lugar en la sede de la CIU ayer, se llevó a cabo debido a inquietudes de los industriales sobre cómo aprovechar el nuevo acuerdo o qué hacer para no quedar afuera. En ese marco, la cámara presentó su “Agenda de apoyo a las empresas industriales”.

Repetto, destacó los esfuerzos de la Cancillería no solo en relación a la UE, sino que también en el acuerdo del Mercosur con Canadá (que estaría próximo de finalizarse), del Mercosur con Vietnam en el que se está avanzando, en una ampliación del pacto actual Mercosur-India, y adelantó la posibilidad de que el bloque inicie negociaciones con Japón.

“Haber cerrado el acuerdo con la Unión Europea hizo que el Mercosur hoy en día sea atractivo para muchos países en materia de acuerdos”, afirmó.

Sobre el acuerdo Mercosur-UE, Repetto mencionó que, cuando Uruguay asuma la presidencia pro témpore del bloque en junio (actualmente la tiene Paraguay), probablemente haya un terreno más propicio para abordar algunos “pendientes”, como el de las cuotas, entre otros.

“El MEF siempre es más negativo que Cancillería”, acotó Labraga, despertando sonrisas entre la audiencia. En esa línea, reconoció que lo ideal sí hubieran sido las cuotas con mecanismos de devolución o castigo si no se utilizan, “pero que no se llegó a eso”, y es muy difícil que se logre ahora “con un Brasil que está muy enfocado en sus elecciones presidenciales”, que se realizarán en octubre.

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Juan Labraga, director de la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas.
Foto: Ignacio Sánchez / El País.

Por lo pronto, con el acuerdo ratificado, se entra en una nueva fase en la que la “posta” queda más en la cancha del sector privado, que es el que tiene que activarse para darle vida, al decir de Albertoni, “a la tinta sobre el papel”.

"Muchas exigencias" para acceder al mercado de la UE

Una de las preocupaciones de los industriales presentes fue el alto nivel de calidad que exige la UE, a lo que Mock reconoció: “Somos complicados, muy exigentes, es cierto”, agregando que esto se debe a que el bloque comunitario debe contemplar las demandas de los consumidores, por eso las exigencias en sus acuerdos.

La diplomática europea, sin embargo, buscó tranquilizar a los industriales: compartió que, sobre todo en una época, también hubo muchas críticas sobre los nuevos requisitos en sostenibilidad por parte de los productores europeos pero que fueron bastante superadas; que Uruguay ya cumple con gran parte de los requisitos de la UE; y que si el Mercosur alcanza esos estándares, ya estará preparado para concretar negocios con otros países, inclusos más estrictos que la UE, como Japón.

Mock agregó que le ve gran potencial a Uruguay (además de sus productos tradicionales) en ciencias de la vida, tecnología y software. “Uruguay es fuerte en software y la UE aún no”, mencionó.

“Nos vamos a diferenciar en pequeños nichos y no en cantidad, por eso hay que invertir en certificaciones de calidad”, fue el mensaje de Repetto.

“La UE tiene una larga institucionalidad regulatoria, pero nosotros también tenemos una buena historia para contar de este lado, porque no nos ha ido mal en los estándares. No hay que achicarnos”, afirmó Albertoni, alentando a “hacer lo que sea necesario para formar parte de las cadenas mundiales de valor”.

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Vanessa Mock
Leonardo Mainé, El País

De su lado, Labraga consideró que “este es el camino (correcto) a recorrer con una agenda de trabajo acorde a estos tiempos. No tenemos experiencias en acuerdos de este tipo, ni hay recetas. Por eso hay que generar una agenda hacia adentro y hacia fuera del Mercosur, y también para mejorar la competitividad del país”.

Referencias más allá de Brasil

Lo cierto es que Uruguay busca abrirse al mundo desde hace más de 20 años y con el acuerdo Mercosur-UE tiene la chance de ampliar su escenario y, según Labraga, “se perderá la referencia de Brasil, que es muy proteccionista”.

“Ahora tenemos otros referentes”, destacó aludiendo a la Unión Europea.

El economista reconoció que el país perderá preferencia de acceso en algunos casos, pero que ganará en “disciplina”, lo que le ayudará a llegar a otros mercados y atraer inversiones.

Aclaró que ningún país o bloque perdió el derecho a regular y que, de hecho, hay que seguir haciéndolo, esta vez con las condiciones más estrictas y altos estándares de la UE. “Hay regular en forma no discriminatoria, basándose en evidencia y en consultas públicas”, defendió.

Sobre el debate respecto a si Europa “sobre regula” o no, dijo que esa discusión "no se lauda o salda con este acuerdo”.

Previsibilidad para los empresarios

Los expositores coincidieron en que el acuerdo garantiza una estructura institucional que consta de varios niveles de comités y herramientas para la solución de controversias, al tiempo que reconocieron que existen muchos mecanismos en prevención de problemas. “Pero en mundo imprevisible, cada país tendrá que dar respuesta a los desafíos, más allá de las reglas estables y claras del acuerdo”, apuntó Mock.

De su lado, Repetto aclaró que la mayor previsibilidad del acuerdo se da en los aranceles, y en menor medida en los temas de sostenibilidad, como uso del suelo, biocombustibles derivados de la soja (que tiene que venir de áreas que no fueron deforestadas), entre otros.

Asimismo, adelantó que van a haber nuevas normas que acompañen la estructura ya definida de Consejo de Ministros, Comités Técnicos y Subcomité Técnicos en áreas comerciales específicas, además de “mecanismos de rebalanceo” en casos de discrepancias.

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Nicolás Albertoni y Vanessa Mock
CIU

En cuanto al Plan de apoyo de la CIU a los industriales, consistirá en consultas especializadas, conferencias sobre la implementación del acuerdo y encuentros sobre contingentes arancelarios, propiedad intelectual e indicaciones geográficas, compras públicas y origen de las mercancías, entre otras instancias.

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