El uso de Inteligencia Artificial (IA) no tiene un horizonte del todo claro para actores del mercado laboral. Es por eso que el Instituto Cuesta Duarte y el Instituto de Empleo y Formación Profesional (Inefop) divulgaron el informe “La IA y el mercado laboral” que expone los riesgos, beneficios e implicancias de la herramienta en la vida cotidiana. El economista encargado de la elaboración del documento, Pablo Da Rocha, dijo a El País que la pérdida de puestos de trabajo no es excluyente en esta nueva realidad, sino que el uso de la IA implica una reconfiguración en unos 600.000 puestos de trabajo.
Las tasas de adopción de la IA varían, aunque el informe prevé que el 74,9% de las empresas a nivel mundial adopten la herramienta para 2027. Las economías avanzadas, con salarios más altos y una infraestructura digital básica, son más capaces de adoptar la IA de una forma más rápida y fácil, mientras que el 59% de las grandes empresas a nivel mundial ya cuentan con una estrategia en la materia.
Por otra parte, según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Uruguay se ubica en una tasa media/alta de exposición al impacto de la IA en el mercado laboral con entre un 26% y 38% con automatización total baja (2%–5%). Se estima que el riesgo promedio de automatización para Uruguay es del 65%, superior al 57% de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Da Rocha sostuvo que el informe no plantea la discusión sobre el uso de la herramienta, sino sobre la concientización de la responsabilidad que implica. El economista resaltó la necesidad de un mayor involucramiento por parte del Estado y una regulación de alcance regional. “(El estado) tiene que tener un rol activo y procurar una normativa que incluya a los países de la región”, dijo.
Uruguay
El país presenta una alta tasa de tercerización en el mercado laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2023 las empresas de servicios representaron 53,96% de las firmas del país y generaron 59,23% del empleo.
“Esto eleva la exposición potencial, pero al mismo tiempo habilita el escenario virtuoso: mejoras de productividad, calidad y trazabilidad con trabajadores”, sostuvo el Cuesta Duarte.
El instituto prevé que los efectos en el corto plazo sean visibles en sectores de back-office y atención/ventas donde ya coexisten elementos de IA con el trabajo humano.
Para el mediano plazo, el Cuesta Duarte prevé que estos impactos se desplazarán a funciones de soporte (como finanzas, compras y recursos humanos) y a profesionales (como carreras de abogacía, contaduría e ingeniería). Mientras que hacia los próximos cinco o diez años, la mayor novedad se presentaría en el sector manufacturero y agropecuario por la convergencia de IA no generativa con automatización física.
El informe arrojó que entre el 2000 y el 2014 el empleo manual en Uruguay descendió de forma significativa y en particular entre el 2007 y 2014 aumentaron las tareas cognitivas con una tendencia sostenida.
Por otra parte, entre 1984 y 1999, creció el empleo entre los profesionales en ciencias sociales y programación, en particular los programadores informáticos. Sin embargo, Da Rocha sostuvo que este fenómeno se invirtió durante los últimos años con la aplicación de IA. El sector de Tecnologías de la Información (TI) era uno de los que más demandaba puestos de trabajo, aunque en la actualidad es uno con mayor influencia de la herramienta.
Sectores con más utilización
El estudio diferenció que las actividades con mayor riesgo de automatización por IA son la explotación agro-ganadera y forestal (85%), las actividades financieras e inmobiliarias (78%) y la industria de alimentos, bebidas y tabaco (78%).
Por su parte, los sectores menos expuestos a la automatización incluyen enseñanza y salud (33%), información y comunicación (53%), y actividades profesionales, científicas y técnicas (48%).
La IA se utiliza cada vez más en los procesos de contratación de personal, gestión del desempeño, resolución de conflictos y reestructuración de equipos. En 2023, el 41% de las grandes empresas a nivel mundial implementaron procesos de IA en el sector de Recursos Humanos. Da Rocha sostuvo que uno de los elementos que se le demanda a las empresas es información sobre los costos, rentabilidad y posibilidad de mejora vinculados a la IA.
El uso de IA para la gestión del desempeño también creció de forma significativa, con un 34% de organizaciones que utilizan ChatGPT para desarrollar nuevos indicadores de desempeño y un 90% reportando mejoras, según los resultados del informe del Cuesta Duarte.
Por otra parte, el documento advierte que si bien para el sector de comercio electrónico el uso de la IA puede personalizar la experiencia de los usuarios y ajustar estrategias de marketing, también genera preocupaciones sobre la recopilación y el uso de datos de los consumidores y trabajadores. “Este sector, junto con la industria manufacturera y los servicios logísticos, presenta un mayor riesgo de automatización de tareas”, advierte el Instituto Cuesta Duarte en el informe.
Productividad
El aumento de productividad a partir de la aplicación de herramientas de IA es aún más notoria. Según datos del informe del instituto, la IA puede mejorar la productividad en todos los sectores, con estimaciones mundiales de un aumento anual de entre el 0,2% y el 3,3%.
Sin embargo, Da Rocha no observa el impacto de la IA del todo negativo, pero tampoco definido. “Se van a generar puestos de trabajo, pero no tenemos el horizonte de las nuevas tareas claro”, subrayó.
El responsable del informe explicó que por este motivo, se propuso en rondas del Consejo de Salarios la creación de un comité que monitoree el uso de la IA y que incluya cláusulas de condiciones para su aplicación. “Es crucial que los sindicatos exijan transparencia en el funcionamiento de estos algoritmos y participen en su auditoría para garantizar la equidad y la no discriminación”, indicó.
Por otra parte, Da Rocha también advirtió sobre la demanda del uso de energía y recursos hídricos en la generación de nuevas herramientas de IA y construcción de data centers. “¿Dónde se van a ubicar los centros de entrenamiento?”, cuestionó y agregó: “Es una mirada que no podemos desconocer”.
“La Agencia Internacional de la Energía cifró el consumo energético de los centros de datos, criptomonedas e IA en 460 TWh20 a nivel mundial en 2022, un 2% de la demanda global de energía”, argumentó el informe del Cuesta Duarte.
Panorama internacional
Un informe de la OCDE indica que el 27% del empleo está en ocupaciones con alto riesgo de automatización. El organismo prevé que la demanda laboral no se frene con el uso de la IA, pero sostuvo que se corren riesgos vinculados a la “privacidad, intensificación del trabajo y sesgos que requieren políticas de resguardo”.
En América Latina y el Caribe, entre el 26% y el 38% de los empleos estarían expuestos al uso de IA, entre el 8% y el 14% podrían aumentar la productividad por complementariedad y entre el 2% y el 5% enfrentan automatización con capacidades. El Cuesta Duarte recogió estos resultados de un estudio de la consultora y agencia de noticias Reuters, en el que también se advierte que las mujeres, los jóvenes y el empleo formal urbano están más expuestos a modificaciones en el contenido de tareas.
“Desde el ángulo económico, el McKinsey Global Institute (MGI) –el brazo de investigación económica y empresarial de McKinsey & Company– ,estima que la IA podría sumar entre US$ 2.600 millones y US$ 4.400 millones anuales de valor a la economía global, con alrededor de 75% del potencial concentrado en operaciones con clientes, marketing/ventas, software e I+D.