El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) –órgano independiente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF)- emitió un informe en el que advirtió que este año, los menores ingresos estructurales –estimados en 0,4% del Producto Interno Bruto (PIB)- derivados de un escenario de menor crecimiento económico se compensarían con una reducción de igual magnitud en el gasto estructural.
Con la información disponible a mayo de 2026, el CFA considera que el cumplimiento de la meta de un déficit estructural de 4,0% del PIB “es alcanzable” si se recuperan los ingresos en la segunda mitad del año, aunque el mayor desafío se radica en un bajo crecimiento de la economía (1,6% según las proyecciones del MEF). “De requerirse nuevos ajustes, el CFA considera conveniente continuar estableciendo mecanismos de moderación del gasto discrecional, en línea con la estrategia seguida durante 2025 y la proyectada para 2026”, explicó el organismo en su informe.
Según el CFA, “tener éxito en el cumplimiento de la meta de RFE (la Regla Fiscal Estructural) en 2026 reviste especial importancia por tratarse del primer año de aplicación del nuevo marco fiscal. Su cumplimiento es crítico para fortalecer la credibilidad de la regla fiscal y contribuir al anclaje de las expectativas sobre la conducción futura de la política fiscal. No obstante, el cumplimiento de la meta de 2026 no debe interpretarse como garantía de una trayectoria fiscal prudente que mantenga los niveles de deuda por debajo del ancla”.
Por otra parte, el CFA advierte sobre una serie de riesgos sobre la consolidación fiscal. La estrategia de consolidación se basa en una recaudación incremental permanente como resultado de innovaciones tributarias y mejoras en la eficiencia recaudatoria, “cuyo rendimiento efectivo está sujeto a considerable incertidumbre”, según el CFA.
“Al apoyarse en decisiones de gestión y priorización del gasto, su capacidad de sostenerse en el tiempo resulta incierta. En consecuencia, no puede descartarse la aparición de fenómenos de fatiga fiscal: a medida que aumenten las presiones para ejecutar partidas presupuestales previamente aprobadas y surjan nuevas demandas de gasto, los márgenes para continuar obteniendo ahorros mediante la contención de la ejecución podrían reducirse gradualmente, limitando la capacidad de compensar futuros desvíos de ingresos por esta vía”, consideró el CFA en su informe.
Por otra parte, el informe realizó críticas al decreto reglamentario de la regla fiscal dual que se basa en un ancla de deuda a mediano plazo y metas indicativas anuales del RFE. “No especifica con la precisión recomendada la intensidad ni los plazos de corrección, lo que deja su implementación sujeta a criterios generales y reduce su grado de robustez”, dijo el organismo en el documento.
Deuda neta
La evolución de la deuda neta y su comportamiento respecto al ancla de 65% del PIB es una de las principales preocupaciones del CFA. Si bien la programación fiscal del MEF prevé una consolidación acumulada de 1,5% del PIB entre 2027 y 2029, “dicho ajuste continúa apoyándose en un escenario macroeconómico más favorable que el actualizado en mayo por el Comité de Expertos”, según el órgano.
El CFA sostuvo que la divergencia en las proyecciones de crecimiento en el Presupuesto Quinquenal y en la Rendición de Cuentas “pone de manifiesto la existencia del riesgo potencial de que la consolidación fiscal prevista deba realizarse en un contexto de ingresos inferiores a los proyectados”.
Con el objetivo de evaluar este riesgo, el CFA realizó una simulación que incluye la trayectoria fiscal prevista por el MEF. Esta implica el cumplimiento de la regla fiscal, pero utiliza las proyecciones de crecimiento del Comité de Expertos. Como resultado, la deuda neta convergería a 63,5% del PIB para 2029, frente al 62,7% previsto por el gobierno en la Rendición de Cuentas.
“De producirse este escenario alternativo más adverso, el cumplimiento de las metas de RFE exigiría adoptar medidas adicionales de contención del gasto discrecional para compensar la menor recaudación derivada del menor crecimiento, como ocurrió en 2025”, explicó el CFA en el informe.
Rendición de Cuentas y Diálogo Social
En el proyecto de Rendición de Cuentas, el MEF tiene previsto aumentar el gasto público a US$ 31 millones. “El financiamiento adicional proviene de la reducción del gasto tributario y revisiones al alza del rendimiento de la recaudación cuya justificación no se detalla, no introduciéndose modificaciones tributarias”, advirtió el CFA.
El órgano calificó la asignación presupuestal como “cautelosa” en sus montos, aunque “constituye un compromiso permanente que no se encuentra acompañado por fuentes permanentes equivalentes de financiamiento explícitas”. El CFA considera que los aumentos del gasto deberían financiarse mediante reducciones permanentes de otras partidas o incrementos permanentes de ingresos “debidamente comprobados”.
Por otra parte, el organismo sostiene que si bien no existe una relación directa con el Diálogo Social, el MEF introduce varios lineamientos en la Rendición de Cuentas. Entre ellas se incluyen modificaciones en las condiciones de acceso anticipado a las jubilaciones, cuyos efectos fiscales tenderían a incrementarse a largo plazo.
El CFA consideró que en base a la experiencia nacional e internacional, la aplicación de cambios en los sistemas previsionales pueden generar compromisos de gasto con impactos en la trayectoria fiscal de mediano y largo plazo. “En consecuencia, el CFA subraya la importancia de que este tipo de medidas cuente con estimaciones actuariales rigurosas y con la identificación explícita de sus fuentes de financiamiento permanente, con el objetivo de preservar la sostenibilidad fiscal intertemporal”, consideró en el informe.
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