La prudencia del BCU con medidas que pueden afectar inflación y dólar para no generar "riesgos innecesarios"

Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central, fundamentó las decisiones de política monetaria de esta semana, dio proyecciones y realizó advertencias.

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Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central.
Foto: Darwin Borrelli / El País.

En este marco de incertidumbre mundial, “la decisión correcta es esperar y observar” antes de subir la tasa de interés de referencia, afirmó el presidente del Banco Central (BCU), Guillermo Tolosa, en una conferencia de prensa ayer, en la que fundamentó la decisión más reciente de mantener esa tasa en 5,75%.

“La política monetaria prudente, en este contexto, consiste en ganar información antes de actuar para calibrar la magnitud de la persistencia de los choques externos”, reafirmó al hacer referencia a la volatilidad de los precios del petróleo, del tipo de cambio y otros impactos de la guerra en Medio Oriente en el país.

De esta manera, el BCU ha decidido no apurarse y observar de cuánto va a ser el shock energético, cómo se transmitirá en la variación del dólar en la economía y si las expectativas de inflación del mercado se mantienen alineadas a la meta del Central. “No sería apropiado inferir un cambio direccional de la política monetaria” (en este momento hacia un alza de tasas), fundamentó, y aclaró que actuar prematuramente en cualquier dirección, “conllevaría riesgos innecesarios”.

En ese contexto, afirmó que “nuestro objetivo hoy es inequívoco: llevar la inflación al 4,5% y mantenerla en ese nivel”. Sobre la decisión de mantener la tasa de interés de referencia, “el precio del dinero” en 5,75%, Tolosa dijo que si bien la inflación observada ha venido bajando y se ubicó en marzo en 2,94% en el país, la inflación subyacente (la excluye los precios volátiles) se mantiene por encima del piso del rango de tolerancia, aunque por debajo de la meta del 4,5%.

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Guillermo Tolosa, presidente del Banco Central (BCU) en una disertación.
Foto: Banco Central.

Esto se debe a “perturbaciones inesperadas” vinculadas a un dólar global débil durante la mayor parte del período, y a una actividad económica que se ha enlentecido.

“La inflación en los niveles actuales, históricamente bajos, ayuda a que Uruguay deje de encarecerse, protege el poder adquisitivo de los uruguayos y la competitividad de las empresas”, dijo Tolosa, no sin dar advertencias. “En principio, es saludable que la sociedad se vaya familiarizando con niveles de inflación alineados con los estándares internacionales. Sin embargo, no es el objetivo del BCU que se mantenga en estos niveles con anterioridad a un eventual cambio de la meta inflacionaria”, justificó.

“No es deseable, porque el BCU evita distorsionar las decisiones de las empresas, de los hogares y del gobierno que han sido pensadas acorde con la meta del 4,5%”, continuó.

En tal sentido, destacó que el BCU trabaja siempre para que la inflación retorne gradualmente a su meta, y eso “ha sido exitoso” desde que el indicador entró en el rango meta en junio de 2023, pero hay que evaluar otras variables.

En promedio, en estos casi tres años, la inflación ha sido 4,6%, casi exactamente en su meta de 4,5%. “Y en esta oportunidad no será la excepción”, agregó. A su entender, la transmisión de la política monetaria viene funcionando adecuadamente. De hecho, “las tasas de interés de créditos a las empresas han venido reduciéndose en línea con la tasa de política monetaria”.

“Hoy, una empresa grande en Uruguay, se está endeudando en su propia moneda a niveles del 2,5% real, que son de los niveles más bajos que se han registrado en la historia del país. Esto se refleja en una mayor demanda de crédito, sosteniendo así una actividad económica”, apuntó.

El presidente del BCU, insistió en que, después de los anuncios en enero y las reducciones de tasa de interés, la moneda uruguaya se desacopló de sus pares regionales depreciándose más frente al dólar, ayudando a que la inflación vuelva a converger a la meta.

Mencionó que las expectativas de inflación continúan ancladas en la meta, aun pasado un mes del inicio del conflicto en el Medio Oriente, lo que es un hecho histórico para la política monetaria del gobierno. “Cuando los agentes creen en la meta, como es en Uruguay hoy después de mucho tiempo, es muchísimo más probable que la inflación sea sostenible en el tiempo”, dijo.

Las proyecciones

Tolosa afirmó que el punto de partida de Uruguay para enfrentar el shock externo es especialmente sólido y propicio: la inflación está por debajo de la meta, las expectativas ancladas, la economía uruguaya muestra fundamentos muy sólidos y hay también un uso extensivo en la comparación internacional de la energía renovable y un récord de electrificación de vehículos que limita el impacto del shock petrolero con respecto a otros países.

En tal sentido, las proyecciones del BCU apuntan a una convergencia de la inflación hacia la meta en el horizonte relevante de la política monetaria (siguientes 24 meses). En el corto plazo, las presiones del contexto externo actúan como factor que contribuye a alejar a la inflación del piso del rango que se encontraba, colaborando de esta forma con el retorno hacia la meta. “Pero seamos claros sobre los riesgos alrededor de estas proyecciones. Los precios energéticos globales, en particular, enfrentan una trayectoria futura genuinamente incierta. Estamos asistiendo a niveles de volatilidad récord”, advirtió Tolosa.

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El Comité de Política Monetaria del Banco Central (BCU) en la reunión del martes 26 de abril de 2026.
Foto: BCU.

Y explicó que, si los precios del petróleo enfrentaran una tendencia al alza adicional por el recrudecimiento o la extensión del conflicto, ello puede generar presiones inflacionarias más duraderas de las que el BCU prevé y requeriría otro tipo de respuesta (no definió cuál). “Es una tendencia al alza que miraremos con atención”, apuntó. Al mismo tiempo, el BCU observaindicios de una dinámica del dólar global que se empieza a asemejar a la del 2025, por una tendencia a la depreciación, lo cual reintroduciría en Uruguay presiones desinflacionarias. “Tenemos, entonces, dos fuerzas operando en direcciones opuestas, con actitudes inciertas en un contexto de alta volatilidad. Esa es la realidad, que vivimos”. explicó.

Consultado por El País sobre dónde el gobierno nota las mejoras en el nivel de actividad en el primer trimestre de este año, Tolosa respondió que en un consumo dinámico, en particular en lo que tiene que ver con los autos, en el crecimiento del empleo en términos de los cotizantes al Banco de Previsión Social (BPS) y en las exportaciones que se mantienen en buenos niveles, ayudadas por los precios de la carne.

“Sin embargo, considerando todo el año, que estará afectado por la sequía que va a marcar los números de 2026, el BCU está realizando una revisión a la baja de sus proyecciones (de crecimiento de la economía), a pesar de este nivel positivo del primer trimestre”, concluyó.

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