La Organización Mundial del Comercio (OMC) destacó la estabilidad económica de Uruguay, el crecimiento de sus servicios digitales y su inserción internacional, pero identificó la elevada dolarización como uno de los principales factores que afectan la competitividad del país y planteó la necesidad de avanzar en medidas que permitan fortalecer el uso del peso uruguayo.
La evaluación surge de la sexta revisión de las políticas y prácticas comerciales de Uruguay ante la OMC, un examen periódico al que son sometidos todos los países miembros y cuya última edición para el país había sido en 2018. Las reuniones, que comenzaron el 10 de junio y concluyen este viernes en la sede del organismo en Suiza, cuentan con una delegación uruguaya encabezada por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, y se basan en dos documentos, uno realizado por la Secretaría de la organización y otro presentado por el gobierno.
En el informe de la OMC, al que accedió El País, la Secretaría señaló que Uruguay ha mantenido una economía de altos ingresos, estabilidad macroeconómica, un régimen comercial relativamente abierto y una creciente diversificación de sus exportaciones de servicios. Sin embargo, advirtió que la fuerte dolarización de la economía genera efectos que trascienden al sistema financiero.
“La extensa dolarización de la economía uruguaya puede conducir a precios más altos, lo que afecta la competitividad”, sostuvo el organismo. Además, la OMC agregó que el fenómeno también impacta sobre la estabilidad financiera y limita la efectividad de la política monetaria.
Según el examen, la elevada utilización del dólar en la economía uruguaya es un "rasgo históricamente asociado a la falta de confianza en la moneda nacional" que expone a hogares, empresas y al sistema financiero a riesgos asociados a eventuales movimientos cambiarios, debido al descalce existente entre ingresos en moneda local y activos o pasivos denominados en dólares.
Entre las conclusiones del documento, la OMC sostuvo que Uruguay puede seguir fortaleciendo su integración internacional y su competitividad mediante una reducción gradual de la dolarización, en línea con lo que busca hacer el Banco Central del Uruguay (BCU).
El organismo mencionó como posibles mejoras un mayor uso del peso uruguayo en la fijación de precios y contratos, el fortalecimiento del mercado financiero en moneda nacional y la ampliación de los instrumentos de ahorro e inversión denominados en pesos.
La Secretaría también destacó que Uruguay mantiene un régimen comercial "generalmente abierto, con un arancel promedio simple de 8,2% en 2025 y un uso limitado de las restricciones comerciales". Sin embargo, señaló que los costos comerciales siguen siendo elevados en comparación con las principales economías del mundo.
Según estimaciones citadas en el informe, los costos comerciales de Uruguay entre 2018 y 2023 fueron 1,4 veces superiores a los de las mayores economías del mundo.
Aunque reconoció que el país "ha cumplido plenamente sus compromisos en el marco del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio de la OMC" y avanzó en la digitalización de trámites y procedimientos, afirmó que hay todavía diversos cargos asociados al comercio que encarecen las operaciones.
Lo que observaron los miembros de la OMC
Durante la revisión, los miembros de la OMC instaron a Uruguay a revisar el uso de las tasas consulares y portuarias, así como el uso de los despachantes de aduana, al considerar que esas cargas contribuyen a elevar los costos del comercio y afectan la competitividad del país.
Otro de los puntos destacados en el examen fue la competencia en la economía uruguaya. Según la Secretaría del organismo, esta sigue "limitada por la fuerte presencia de empresas estatales, la fragmentación normativa y algunos controles de precios".
Sobre este punto, los miembros de la OMC señalaron que esos factores limitan las ganancias de eficiencia y desalientan la entrada de nuevos competidores al mercado uruguayo. En ese sentido, recomendaron fortalecer la neutralidad competitiva entre actores públicos y privados y mejorar la transparencia regulatoria.
Por otro lado, el examen incluyó una valoración positiva sobre la evolución reciente de la economía uruguaya. La OMC destacó especialmente el "crecimiento significativo" del sector servicios y principalmente de los servicios digitales.
"Esta diversificación permitirá a Uruguay reducir la vulnerabilidad asociada a la dependencia de los productos agrícolas, particularmente ante las fluctuaciones de los precios internacionales y los efectos del cambio climático", indicó el informe de la OMC.
Sobre ese punto, el reporte de la Secretaría destacó que los servicios financieros, empresariales, informáticos y de telecomunicaciones representan cerca de la mitad del comercio total de servicios de Uruguay y dijo que además esa transformación fortaleció la participación del país en las cadenas globales de valor.
El informe también señaló que Uruguay tiene ventajas comparativas en servicios profesionales y servicios informáticos, asociadas a incentivos para la investigación y el desarrollo, asistencia técnica y disponibilidad de recursos humanos calificados.
Desde la OMC destacaron que el principal cambio del país en el período analizado fue el repunte del comercio de servicios digitales, que representó alrededor del 50% del total de importaciones y exportaciones de servicios durante el período de revisión. Más allá de eso indicaron que la agricultura siguió siendo fundamental para la economía y exportaciones uruguayas.
Entre las principales cuestiones debatidas durante el examen de Uruguay figuraron el fortalecimiento de los vínculos entre los servicios digitales y los sectores tradicionales de la economía, el aumento del valor agregado nacional y de la participación en las cadenas globales de valor, la promoción de una competencia más equilibrada entre actores públicos y privados y la aceleración de la transición hacia una economía baja en carbono.
"Para fortalecer aún más su integración en los mercados internacionales, Uruguay puede continuar sus esfuerzos para reducir costos e impulsar la competitividad, por ejemplo, disminuyendo la dolarización de la economía", así como también implementar "un marco regulatorio que fomente la competencia en sectores clave" para poder "controlar los costos internos e impulsar la productividad", señaló la OMC.
A su vez, indicaron que "la modernización de la infraestructura y la expansión del uso del transporte intermodal y multimodal contribuirían a reducir los costos logísticos y los tiempos de entrega para los exportadores, en particular para las micro, pequeñas y medianas empresas".
La posición de Uruguay
En su informe, el gobierno uruguayo destacó que el país logró atravesar un período marcado por la volatilidad internacional manteniendo la estabilidad macroeconómica, un comercio exterior que calificó como “saludable” y la conservación del grado inversor.
El documento sostuvo además que el país buscará profundizar su inserción internacional mediante una estrategia “pragmática, diversificada y orientada a generar oportunidades concretas”, apoyada en acuerdos comerciales, acuerdos de inversión y otras herramientas de facilitación del comercio.
Por su parte, Csukasi dijo durante la revisión que “Uruguay reafirma su compromiso de seguir defendiendo un comercio internacional abierto, inclusivo y basado en normas”. Además, agregó que el país seguirá trabajando "de manera constructiva con otros miembros para reformar y fortalecer la OMC, garantizando su capacidad para responder a los retos actuales y futuros, al tiempo que se preservan los mecanismos y principios fundamentales del sistema”, declaró ante el organismo.
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