Redacción El País
El debate sobre si hay o no atraso cambiario está sobre la mesa en Uruguay. El vicepresidente de la Unión de Exportadores, Facundo Márquez se refirió a que la inflación terminó 2025 en 3,65%, por debajo de la meta oficial y afirmó que "quien termina pagando (nuevamente) este error en las proyecciones (de inflación), gestión de tasas de interés y apreciación del tipo de cambio, termina siendo el sector productivo y exportador del país". A su juicio el tipo de cambio real (dólar ajustado por inflación) es un factor a seguir para evaluar la competitividad. En tanto, el economista José Antonio Licandro entiende que lo más relevante es enfocarse en la situación de la rentabilidad exportadora (afectada por costos) y no en el tipo de cambio. Ahora, ¿qué muestran los números sobre el "mal llamado" atraso cambiario en Uruguay?
Licandro dijo días atrás en su cuenta de X (anteriormente Twitter), que "se siguen usando erróneamente la expresión 'atraso cambiario' para describir un fenómeno de pérdida de rentabilidad exportadora atribuible a la rigidez de costos internos y que no se explica por un factor mundial como la caída del dólar".
Señaló que "durante 2005-2019 la instancia monetaria estuvo casi siempre en instancia expansiva, se intervenía en el mercado de cambios comprando miles de millones de dólares y el tipo de cambio real se apreció al 50% de su valor. Igual le imputaban a la política monetaria dicha apreciación".
Márquez al comentar ese posteo en X, indicó que "el tipo de cambio real como bien sabes, es afectado por muchas razones. Varias muy importantes (cotos laborales, logísticos, energéticos, impuestos, competencia, apertura, productividad, regulaciones, etc). Seguirlo ayuda a ir analizando temas relevantes. Una cosa no limita las otras".
Ahora, ¿por qué se dice que está "mal llamado" el atraso cambiario? La denominación "atraso cambiario" corresponde a economías que fijan su tipo de cambio, algo que Uruguay dejó de hacer en junio de 2002, cuando en plena crisis puso fin a las bandas de flotación (que establecían un "piso" y un "techo") del dólar a las que se comprometía el gobierno. Desde ese momento, la moneda estadounidense flota libremente en Uruguay y por tanto es el mercado de cambios el que determina su precio. Desde el 31 de agosto de 2021 además, el BCU dejó de intervenir en el mercado cambiario.
¿Cómo se puede determinar entonces el "mal llamado" atraso cambiario? Dicho de otra manera, ¿cómo se determina que hay una brecha negativa del valor del dólar ajustado por inflación en Uruguay respecto a otros países? Para ello el Central calcula el Tipo de Cambio Real de fundamentos, que no tiene en cuenta solamente la situación puntual del Tipo de Cambio Real (TCR), sino que incorpora lo que marcan los fundamentos económicos, para determinar si hay brecha negativa (dólar ajustado por inflación "más barato" de lo que debería) o positiva (dólar ajustado por inflación "más caro" de lo que debería).
Según el Informe de Política Monetaria del BCU para el último trimestre del año (divulgado el miércoles), "el TCR de fundamentos (TCRf) estimado por los servicios técnicos (promedio de tres versiones de modelos macroeconómicos) se mantendría estable en el cuarto trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior".
"Al comparar con la estimación realizada en el informe anterior, se observa que, tras la revisión de la serie, la brecha de TCR se reduce dos puntos porcentuales en el tercer trimestre de 2025 (hasta -12,4%), y 1,5 puntos porcentuales en el cuarto trimestre de 2025, hasta -14,7%), como resultado de una corrección a la baja del Tipo de Cambio Real de fundamentos", afirmó el BCU.
Así, "la brecha de TCR que incluye las estimaciones de los modelos y mediante filtros (promedio de cinco metodologías) se ubica en -9,9% en el cuarto trimestre de 2025. Es de hacer notar que, más allá de los niveles, las series presentan una evolución similar", indicó el Central. Eso puede leerse como que el "mal llamado" atraso cambiario era de 9,9% en el cuarto trimestre o dicho de otra forma, el tipo de cambio real (dólar ajustado por inflación y comparado con socios comerciales relevantes) estaba 9,9% debajo del que indican los fundamentos de la economía uruguaya.
Además, el Banco Central también estima el Índice de Excedente Bruto de Explotación Unitario de la Industria Exportadora (IEBU), una aproximación a la rentabilidad que tienen los exportadores y otra forma de ver qué tan competitivas son las ventas al exterior de Uruguay frente a otros países.
Los datos del IEBU están disponibles con mayor rezago y según los últimos "ajusta 5,2% a la baja durante el tercer trimestre de 2025 respecto al trimestre anterior", expresó el reporte del BCU.
"En la comparación interanual este indicador se ubica 8,4% por debajo de lo observado en el mismo trimestre de 2024, como resultado del aumento de los costos unitarios y caída de los precios de exportación", agregó.
¿Qué pasa con la suba de precios?
En los 12 meses cerrados a noviembre (el informe se elaboró antes del último dato de diciembre que se conoció el lunes), la inflación en Uruguay fue de 4,1%, por debajo de la meta del BCU de 4,5% (que tiene una tolerancia de 1,5 puntos porcentuales hacia arriba y hacia abajo de ese guarismo).
"Esta dinámica se explica por la reducción de la inflación subyacente (la que excluye precios volátiles como frutas y verduras, tarifas, entre otros), que se redujo en 0,7puntos porcentuales hasta 4,3% interanual, encontrándose en un entorno cercano a la meta", señaló el BCU.
"El descenso de la inflación subyacente estuvo pautado principalmente por la evolución del componente transable (aquellos productos y servicios que se comercian con el exterior), que refleja la continua debilidad global del dólar y la estabilidad de los precios de las materias primas a lo largo del bimestre, con la excepción de las carnes, cuyo precio internacional se encuentra en niveles históricamente altos. En este contexto, la variación interanual de los precios transables se redujo desde 4,1% en setiembre a 2,9% en noviembre", agregó.
El informe señaló que "por su parte, el componente no transable (bienes y servicios que no se comercian con el exterior) también descendió, aunque de forma más moderada, ubicándose por debajo del techo del rango de tolerancia en su trayectoria de convergencia gradual hacia la meta. En concreto, la variación interanual de los precios no transables pasó de 6% en setiembre a 5,9% en noviembre".
El Banco Central anunció que "la senda proyectada de inflación se revisa a la baja respecto al Informe de Política Monetaria anterior en el tramo inicial del horizonte (que son los próximos 24 meses). Luego , en los últimos trimestres converge y se mantiene en el objetivo".
En tanto, "la confianza de que la inflación promedio del horizonte de política monetaria (es decir, de los ocho trimestres proyectados) se encuentre dentro del rango de tolerancia (de entre 3% y 6%) sigue ubicándose en 63%. Asimismo, la confianza que la inflación se encuentre por debajo del piso referencia pasa de 21% a 20%", proyectó el informe.
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