El directorio del Banco Central (BCU) resolvió ayer por unanimidad mantener la tasa de interés de referencia, es decir “el precio del dinero”, en 5,75%. El Central ya había frenado los recortes de su Tasa de Política Monetaria en la reunión anterior de abril del Comité de Política Monetaria (Copom, en las siete previas a esa la había bajado). El BCU entendió que la inflación, luego de irse bien por debajo de la meta de 4,5%, está convergiendo al objetivo y además vio "una recuperación de la actividad y del nivel de empleo" por lo que no hay argumentos para volver a recortar la tasa. De todas maneras, advirtió que "el balance de riesgos para la inflación se inclinó levemente al alza" debido a que los precios del petróleo siguen altos por la guerra en Medio Oriente.
En abril, la inflación anual se ubicó en 3,16%, mientras que la inflación subyacente se situó en 3,45%, continuando el proceso de convergencia hacia la meta de 4,5%", señaló el comunicado del Copom.
Esto y los efectos de la guerra en Medio Oriente (que ponen riesgos al alza sobre los precios) son los factores detrás de la decisión del BCU de mantener el “precio del dinero”.
De hecho, el Central expresó que “a nivel internacional, la persistencia del conflicto en Medio Oriente mantiene elevados los precios de la energía, en un entorno de volatilidad y presiones inflacionarias".
A eso agregó, que "se observa un aumento de las tasas de interés de largo plazo, lo que implica un entorno financiero menos favorable para los países emergentes".
Con presiones al alza en los precios no se justifica para el BCU bajar la tasa de interés para que la inflación vuelva a la meta de 4,5%. Tampoco, según la argumentación del Central, se justifica otro recorte de tasas para apuntalar la actividad ya que "los indicadores disponibles señalan una recuperación de la actividad y del nivel de empleo en el primer trimestre", si bien "para el resto del año se mantiene una perspectiva de crecimiento moderado".
Además, el BCU remarcó que "la inflación proyectada a dos años continúa alineada con la meta y las expectativas del sector privado permanecen ancladas", por lo que tampoco se justifica una suba del "precio del dinero".
“Las expectativas de inflación a dos años de analistas y mercados financieros se mantienen ancladas en la meta, mientras que las empresas se ubican en 5%, con un promedio general de 4,67%”, indicó el comunicado.
El BCU decidió por unanimidad mantener la TPM en 5,75%, "para que la inflación converja a la meta de 4,5% y facilitar la permanencia de las expectativas ancladas en ese nivel", argumentó.
"Sin embargo -advirtió-, el Copom consideró que el balance de riesgos para la inflación se inclinó levemente al alza como consecuencia de la mayor persistencia de los precios del petróleo en niveles elevados respecto de lo previsto en la reunión anterior".
En resumen, lo que la autoridad monetaria argumenta es que el nuevo escenario marca que no hay razones para mover la tasa de interés, aunque la parte del comunicado en que dice que "sin embargo" ve que "el balance de riesgos para la inflación" se inclina levemente al alza, abre la puerta a una posible suba de la TPM si esto se materializa con fuerza.
"El Banco Central permanecerá atento a la materialización de los riesgos inflacionarios identificados y actuará en consecuencia si las condiciones lo requieren", concluyó el comunicado.
¿Qué implica esta decisión del Banco Central sobre "el precio del dinero"?
El Central considera que una tasa real de 2,5% es “neutra” por lo que por encima de ese nivel, la política monetaria será “contractiva” y por debajo de ese nivel “expansiva”.
Con expectativas de inflación de 4,67% (promedio de analistas, operadores de mercado y empresarios) más una tasa real neutra de 2,5%, el “precio del dinero” que sería neutro es de 7,17%. Así, la actual tasa de referencia de 5,75% es claramente “expansiva”.
Para verlo de otra manera: actualmente la tasa de interés de referencia real es de 1,08% (5,75% de tasa nominal menos 4,66% de promedio de expectativas de inflación a 24 meses).
La tasa de interés de referencia del BCU marca el “precio del dinero”. Así señaliza lo que les cuesta a los bancos hacerse de liquidez (pesos uruguayos en este caso). Luego los bancos toman como referencia esa tasa para determinar la que cobran a empresas y personas por los créditos que otorgan. Al quedar estable en 5,75% la tasa de referencia del BCU, el costo del crédito en moneda nacional debería mantenerse.
Una tasa “expansiva”, como en este caso, en teoría no promueve el ahorro y lo que busca es fomentar el consumo, es decir que las empresas y familias tienen incentivos a gastar esos pesos de forma de dinamizar la actividad (que en 2025 creció 1,8%, pero en el segundo semestre estuvo prácticamente “planchada”). Aunque en los hechos, esto es más complejo e inciden otros factores.
El efecto en el dólar
A su vez, esto tiene efectos sobre el precio del dólar. Una tasa expansiva en pesos, en teoría propicia una mayor demanda de dólares (porque para los inversores es más atractivo posicionarse en esa moneda que en la local) impulsando el valor de la moneda estadounidense hacia arriba.
Aunque esto depende de otros factores, como por ejemplo las decisiones de la Reserva Federal (Fed, el banco central) de Estados Unidos que también estaba en un ciclo de baja de tasas (lo que impulsa hacia abajo “el precio del dinero”, es decir del dólar), pero ya en abril por tercera reunión consecutiva las mantuvo.
A ello se suma que la guerra en Medio Oriente genera incertidumbre en los inversores que suelen ir al dólar como refugio (y por ende impulsan su cotización al alza como ocurrió en marzo, algo a lo que Uruguay no fue ajeno).
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