Es necesario que los clientes de bancos o usuarios de billeteras virtuales que hayan solicitado un préstamo digital deben conocer cuál es la diferencia entre crédito y endeudamiento, en el caso de no poder afrontar la cuota mensual del compromiso contraído. En esta edición de Finanzas de Bolsillo analizaremos las principales diferencias para no caer en deudas evitables.
Dados los casos de morosidad que se registran en el país es importante clarificar algunos conceptos financieros que se utilizan en el vida cotidiana, pero cuya definición exacta no siempre es tan clara para el imaginario colectivo.
Crédito y endeudamiento
El crédito es el dinero disponible que una entidad otorga al solicitante y le permite usar, mientras que el endeudamiento es la obligación o deuda total que asume la persona al utilizar ese dinero y que debe devolver en el futuro. Este último comprende el compromiso y la responsabilidad económica que se contrae frente al acreedor.
El crédito es un recurso financiero o límite de dinero que un banco o institución pone a tu disposición y funciona como una herramienta o acceso a fondos.
Debido a que el endeudamiento es el monto real que se utiliza de ese crédito y que se convierte en una obligación de pago, es elemental calcular la capacidad de endeudamiento, antes de solicitar un préstamo, considerando que ese compromiso no signifique una sobrecarga financiera.
En el caso de solicitar un crédito a través de una herramienta digital, en primer lugar, es importante saber que pese a la inmediatez y la facilidad para contar con el dinero solicitado, el click o la aceptación del préstamo a través del celular encierra los derechos y obligaciones de un contrato formal entre el emisor y el aspirante que tiene todas las características de un documento formal en papel.
Más allá de que en un préstamo digital no existe la instancia de acuerdo con firma con lapicera, presencia de escribanos o el gesto de estrecharse las manos entre las partes comprometidas, sí rigen las condiciones de cualquier convenio financiero, donde aparece un ente regulador de ese acuerdo.
Salud financiera
La denominada salud financiera se vincula no sólo con la gestión del dinero, sino también con la salud física y el bienestar social.
Por este motivo es importante que una persona antes de endeudarse, conozca cuáles son sus ingresos y sus gastos para hacer un análisis de riesgo eficiente antes de endeudarse.
Generalmente se calcula el límite de la capacidad de endeudamiento de las personas en un 35% ó 40% de los ingresos netos mensuales. Este sería el importe máximo mensual que debería pagar una persona por todas sus deudas, incluyendo tanto el pago de los intereses como la amortización del dinero prestado, sin poner en peligro su bienestar financiero.
Toda nuestra vida está definida por una enorme cantidad de decisiones que se transforman en hábitos, de los cuales no somos en general conscientes. Aunque tendemos a creer que las decisiones las tomamos luego de evaluar rápida o lentamente distintas alternativas, esto no es así. Son los hábitos. Más del 40% de las acciones de una persona promedio responde a hábitos antes que a decisiones conscientes.
Lo principal pasa por invertir tiempo en analizar cuáles son las señales que disparan nuestras acciones y qué recompensas buscamos a cambio, para luego repensar las rutinas que cumplimos entre el primer paso y el último. Las conductas que algunas vez tuvieron sentido, pueden no tenerlo hoy y resultar muy nocivas para nuestras finanzas personales. Debemos encontrar esas fallas para reprogramar nuestro cerebro con nuevas rutinas.
Tarjeta de crédito
Quienes no puedan afrontar el pago total de la tarjeta de crédito pueden elegir el pago mínimo, pero es importante considerar el principal inconveniente que puede traer esta decisión. Esta alternativa, aunque pueda parecer atractiva, tiene la particularidad de que le permite a los bancos refinanciar el saldo, pero con intereses altos.
El pago mínimo de la tarjeta de crédito es el monto más bajo que se puede pagar cada mes y que permite mantenerla al día. Esto implica que no se registra un atraso ni bloqueo de la tarjeta, pero el saldo adeudado que no se abonó pasa al mes siguiente con intereses.
La dificultad mayor se presenta cuando el cliente decide recurrir al pago mínimo todos los meses, ya que la deuda se hace más grande y los costos se elevan mucho más.
Más allá de lo que compremos con la tarjeta, existen otros gastos que aparecerán en el resumen mensual relacionados con el uso del plástico. Hablamos de las comisiones y los cargos.
Las comisiones se vinculan con los servicios que prestan las entidades emisoras de las tarjetas, como la emisión original o la reimpresión de la tarjeta por robo, mal estado o destrucción, la renovación, el mantenimiento, la administración y el procesamiento de cuenta.
Los cargos representan servicios que prestan terceros y que el banco emisor de la tarjeta nos traslada de manera indirecta. Debemos exigir que sean debidamente detallados para conocer su monto exacto. Es importante saber que no nos deberían cobrar cargos que no hayamos autorizado previamente.
Por más de que aparezcan en la letra chica del contrato que firmamos con el banco cuando nos entrega la tarjeta, estos cargos y comisiones son muchas veces negociables con las instituciones financieras.
La Nación/ GDA
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